Y algún día enterrarían o incinerarían a otro dentro del ataúd en el que habrías sido enterrado o incinerado tú de haber nacido.

 

Por / Camilo Villegas

Si no hubieras nacido, otro habría usado los pañales que no compraron para ti, otro se habría sentado en el pupitre que jamás ocupaste en clase de matemáticas y se habría montado en la que no fue tu primera patineta.

Otro habría ocupado los escritorios de las oficinas en las que no laboraste y se habría puesto las camisas que no te regalaron. Otro se habría fumado los paquetes de cigarrillos que tú no habrías consumido y se habría puesto aquella chaqueta de cuero, que tampoco habrías comprado.

De no haber venido tú a este mundo, otro se habría puesto al volante de ese BMW de segunda mano que nunca manejaste. Otro habría vivido en el apartamento al que no te mudaste al abandonar la casa de tus padres.

Otro habría preparado espaguetis o marinado al curry en aquella cocina diminuta en la que no habrías podido practicar tus primeros estofados. Otro, no tú, habría dormido con aquella chica y sobre aquella cama cuyo colchón sonaba cada vez que le hacías el amor.

Otro, no tú, habría vivido las peores experiencias, pero con la oportunidad de narrarlas y escribirlas por completo. Otro, no tú, se habría enamorado de tu novia, y ella de él, y se habrían ido a vivir juntos y tendrían hijos que lógicamente no serían los tuyos.

Ahora mismo, frente a ese computador, estaría sentada una persona diferente a ti, hombre o mujer, ni idea, haciendo Dios sabe qué. Tú no estarías, pero el computador sí, las calles estarían también, y los semáforos, y las moscas en el cristal de las ventanas, y las cucarachas detrás de los armarios y las palomas encima de las estatuas. Y algún día enterrarían o incinerarían a otro dentro del ataúd en el que habrías sido enterrado o incinerado tú de haber nacido. Nadie te lloraría porque no habrías muerto.

Twitter: @CamiloV74732402