No, no me diga que la vida se vengará mejor porque así no será. ¿Qué sabe usted de la vida desde su posición? ¿Cuándo le ha tocado destriparse para mantener la llama de su familia?

Por: Jossy Pen

Si lo encuentro no sé qué haría. Se lo juro. No, no me trate como si solo usted supiera qué es la vida. Desde su posición piensa que hay palabras que se dicen solo cuando se está ebrio. Usted cree que uno puede quedarse tranquilo sabiendo que en frente está la persona que tanto daño le hizo a uno. No, no creo que usted sepa. Usted se ve como esas personas a las que la vida les dio un lugar muy tranquilo. Ya me lo imaginaba. Un hogar estable, quizá un poco borracho el padre, pero ninguna escena digna de recordar. Tal vez una hermana. No, hijo único. Todo para usted. El motivo por el que sus padres siempre estuvieron juntos. Un afortunado.

Usted se graduó de estudios sin pena ni gloria. Se especializó y logró acomodarse en un buen empleo. Luego se pudo casar. No con la mujer que deseaba, pero sí con una buena mujer, a la que engaña de vez en cuando y nunca lo dejará. Un par de hijos. Sí, todo perfecto. Suele venir aquí, a beber, a terminar sus días. Algunas veces ha cazado alguna aventura. Le gusta sentarse en la barra para observar a los que entran y salen. No en el mismo lugar, prefiere variar. No le gusta que se metan en sus asuntos. Lo tiene todo bajo control. Usted no sabe lo que yo haría si me lo encuentro. Usted no se imagina…

Piense algo. Usted ama a su mujer, ¿cierto? A pesar de todo, siempre ha querido lo mejor para ella. No le gustaría que ningún imbécil se le atraviese por el camino y al intentar robarle, la hiera. La hiera feamente. Mucho menos si ella está con sus hijos. Y el más grande, por tratar de defenderla, sufra una caída de la que quizá nunca se levante.

No, no me diga que la vida se vengará mejor porque así no será. ¿Qué sabe usted de la vida desde su posición? ¿Cuándo le ha tocado destriparse para mantener la llama de su familia? Él no tuvo que ver a mi familia en el estado que quedó, no tuvo que quedarse al lado de ellos, noche tras noche, observando cómo empeoraban, cómo se iban yendo sin poder darles algo de alegría; nunca va a sentir lo que significa la palabra impotencia. No va a saber lo que es tragarse las lágrimas porque si se llora, se hace más daño. Entonces no me diga que la vida se vengará por mí.

Es que usted no se imagina…

No sabe cómo le cortaría la piel poco a poco. Me encantaría tenerlo en una tina y ahogarlo en su propia sangre. Quisiera verlo sin poder dormir, suplicando porque lo acabe de una buena vez. ¿Sabe lo que yo quiero? Con un martillo golpearle los nudillos. Uno a uno. Y grabarlo en video mientras lo hago, quedarme con la imagen y el recuerdo. Quiero que sepa lo que es el dolor. Sí, usted es de los que cree que el dolor más fuerte es cuando alguien querido se muere. No, está equivocado. Duele más no poder ver morir a alguien que ya no hace nada de lo que antes hacía. Duele verlo desear la muerte y no poder dársela. Eso es dolor.

¿Sabe algo más? Sé que él viene a este mismo lugar y se sienta en la barra. Muchas veces se ha sentado a su lado. Usted lo conoce. Tal vez lo considere uno de sus amigos. Quisiera que usted le advierta. No, no me pregunte cómo es. Cuando lo vea, usted lo sabrá de inmediato. Quiero que le diga, para que sienta que corre peligro, que hay alguien que no quiso olvidar, que guarda dentro de sí toda la rabia que se pueda acumular en el tiempo y se la quiere descargar. Solamente a él. Porque yo me diferencio de esa clase de hombres, yo no ataco a las mujeres ni a los hijos de quienes me hirieron, no señor. Yo sé separar las cosas. Dígale. Adviértale. Para que alcance a despedirse de lo que ama. Para que al menos, como yo, pueda decir adiós.