Ilustración: Diana Lucía Gómez

El hermano del chamán

 

A diez años del asesinato de su hermano, el autor recrea la memoria con este cuento en homenaje a Kemel Mauricio Arteaga, desaparecido por representantes del Estado colombiano dentro de las perversas prácticas conocidas con el eufemismo de “falsos positivos”.

Ilustración: Diana Lucía Gómez

Por: Federico Arteaga

(Apartes de un diario) 

   Día 431

   Las mujeres de la aldea han pasado dos lunas sin sangrar y ninguna ha estado con hombre porque todos están cazando. De los varones sólo yo me he quedado porque tengo que asegurarme de que en las noches haya rezos y cantos para que ellos prosperen y hacer un fuego muy alto si llegan a acercarse ladrones de otras planicies. Soy el chamán más joven que ha tenido nuestra raza y uno de los pocos que regresó de entre quienes han viajado a las ciudades de los mestizos y han aprendido su comercio y los asuntos de su educación. Volví hace ocho años, cuando me dijeron que mi hermano mayor había desaparecido.

   Llevaba alhajas falsas y contaba historias para ganar su comida. Tuvo hijos con mujeres de otras aldeas y por eso muchas de las nuestras no lo querían. Su madre es mi madre y él sólo la escucha a ella, nunca a nuestro padre, un chamán muy terco que no creía en la magia.

   Día 722

   La diferencia entre la brujería y la hechicería consiste en que en la brujería no hay pensamientos que medien entre los sentimientos y la acción. La construcción de los ritos obedece a impulsos emotivos y se convierten en embrujos, maldiciones, contras, y amarres. Son deseos de la niñez realizados con la misma crueldad y desconsideración que hay antes de crecer. En la hechicería hay reflexión entre los sentimientos y las acciones. La hechicería analiza los símbolos antes de conjugarlos en la magia y se consultan la conciencia y la subconsciencia para que haya un diálogo entre lo que se hace y lo que se siente. No hay respuestas, hay procesos. Por eso los ritos de la hechicería se convierten en liberaciones, sublimaciones, interpretaciones, e investigaciones. Son procesos de la curiosidad madura sin miedo ni ambición.

   Día 1452

   Hoy se cumple un año desde que me hice mayor que mi hermano muerto. En la tierra pisada y orinada dibujé su nombre y me dormí. Cuando vino durante el sueño se veía más joven que yo y tenía los arranques juveniles que lo llevaron a las manos de sus asesinos. El sueño es un lugar seguro para soltarle mi ira por existir como lo hizo. Nuestro primer sueño conmigo como hermano mayor esa noche fue una gran pelea y los dos sangramos porque queríamos odiarnos y lastimarnos. Nuestra madre no estaba en el sueño pero sí nuestra hermana. Nos ordenó no pelear frente a la comida y nos dijo que si queríamos matarnos, lo hiciéramos junto al río, donde nuestros cuerpos y charcos de sangre desaparecerían en la mañana. Me desperté agotado y fui a cazar solo. Regresé con cuatro micos muertos y un garrapatero vivo muy negro que me siguió todo el camino de regreso. Lleva un año durmiendo en un nido que construyó en las vigas de mi bohío.

   Día 1890

   Al hijo de mi hermano ha empezado a cambiarle la voz y la luna está por menguar. En menos de una semana le cortaremos el pelo al ras y pasará dos noches fuera de todo bohío sin comida. Va a ser difícil que yo duerma pero va a aprender como lo hacemos todos los hombres y las mujeres de esta aldea. Los unos tenemos que regresar con comida para todos y las otras tienen que volver sin ser desfloradas. Aquí, para bien o para mal, no tenemos comida ni paciencia para los débiles y todos sabemos pelear y leer. Cuando ese niño nació le dije a mi hermano que tenía color de mestizo y que eso era culpa de sus viajes. Fue un rencor más que dejamos curtir sin solucionar. El niño crece con nuestra madre y su abuelo, el chamán retirado que nunca creyó en la magia.

   Día 2611

   Han pasado diez años desde que los mestizos mataron a mi hermano y no ha sido posible que organice un entierro sin sacerdotes de la fe extraña que tienen en las ciudades. Le rezan en todas sus casas sagradas a un salvador sufriendo colgado en dos palos cruzados y les recuerdan constantemente que el miedo y dolor del sacrificado es culpa de todos y deben sentirse agradecidos de que no haya tragedias en su mundo  peores que las que ya tienen.

   Día 2686

   Por estos días yo tengo miedo de dormir pero no se lo puedo decir a la aldea. Un chamán que teme cerrar los ojos es el peor amuleto de batalla para cualquier pueblo. No quiero dormir esta noche y soñar que me persigue un toro. No quiero dormir y despertar entre pésames nuestros y condolencias de los mestizos. No quiero llegar a la choza de los sueños y descubrir que mi hermano abre su boca para no hablar porque he olvidado su voz.

   Día 2701

   Toda magia tiene un agente que la impulsa y cada chamán debe cuidar o transformar el suyo para que cada vez la magia sea nueva y tenga nuevos poderes en la imaginación del chamán y en el pueblo que atiende a sus ritos y augurios. Mi combustible es un secreto que sólo puedo repetirme a mí mismo y susurrárselo al garrapatero que anida en mi bohío: mueve a mi mundo mágico una gran culpa y su arrepentimiento indisoluble porque nadie me absolverá de su carga. Mi culpa es haberlo odiado en vida y dejarme sentir amor después de su muerte. El orgullo es una herencia que dura lo que duran las fortunas y la precede siempre su prestigio. Una vez alguien es conocido como orgulloso, siempre será recordado como orgulloso, y no importa cuántas veces lleve plumas de colores a los bohíos donde hay recién nacidos para rezar hechizos protectores para el parido y su familia, la aldea entera lo conocerá como un orgulloso.

   Día 3015

   He estudiado una luna entera y el garrapatero se ha desvelado conmigo resolviendo el rito. Tengo la ofrenda lista para realizar una liberación y darle paz al fantasma para que el fantasma me de paz.

   Sin materiales mestizos tejí una mochila que cabe en el puño de mi mano. Adentro he puesto sal como símbolo de fertilidad en la tierra; miel como uno de los vehículos de la vida eterna; una moneda que me dio su hijo para que regresara cuando estuve de visita entre los mestizos, fue acuñada el año de la muerte de su padre; hay un nudo aceitoso de hierba para fumar que disuelve los miedos y aclara la sangre; con tinta y pluma de los mestizos puse las palabras que soñé y sigo soñando que traducen adiós y viaje de fortuna.

   Día 3018

   Hoy fui en la mañana a una quebrada crecida por la lluvia y busqué un árbol tutelar. Los árboles tutelares se reconocen fácilmente porque cuando se contempla su follaje sólo se puede pensar en el silencio de las criaturas que viven en él. Me acompañó el garrapatero que iba y venía volando sobre mi hombro derecho como si me secreteara instrucciones al oído mientras caminaba. Escondí la ofrenda entre las raíces del árbol y le dije a la tierra que estaba realizando con su permiso una liberación. Que dejo al fantasma libre deshaciendo sus nudos en mi espíritu y que vuelvo a la aldea para aprender a olvidar. Lavé mis manos en la quebrada crecida y volví silbando la canción que acompañó a mi hermano cuando se fue de la aldea para buscar suerte entre los mestizos sin saber que iba a encontrar muerte entre los mestizos.

@MantisMatsuri