CUANDO RAPPI ES UNA BUENA OPCIÓN

Por / Manuela Peña Giraldo  

Ilustración / Stella Maris

Para Jeison Pineda, un trabajo como domiciliario de Rappi era el ideal para manejar su tiempo libremente, hasta que el servicio de la multimillonaria aplicación dejó de ser justo con él a pesar de su dedicación.

Es estudiante de Contaduría en la Universidad de Antioquia. Trabajó durante casi todo el 2019 con la aplicación de domicilios de Rappi. O mejor dicho, no trabajó sino que ganó dinero a través de ella, pues el contrato con el que contaba era de tipo civil y comercial, no laboral.

“A ellos no les importa qué les pase a los trabajadores”, asegura Jeison, refiriéndose a quienes manejan la aplicación digital. Mientras hacía recorridos para llevar comida a su destino, a Jeison se le chuzó una llanta de la moto, se chocó con otros vehículos en varias ocasiones y le tocó esperar largas filas para recoger sus pedidos, todo porque en Rappi lo veían como un socio más y no como un trabajador.

“Pero el trabajo era bueno para mí porque si yo era constante y ordenado con la universidad, me iba muy, muy bien”. Cuenta Jeison que esto se debía a que, en algunas épocas, como los fines de semana, que era cuando más trabajaba, había muchos pedidos en la aplicación. Además, la labor del domiciliario es una que le funcionaba muy bien a él por ser estudiante, ya que no tenía mayores obligaciones más allá de su sostenimiento básico.

“Era un trabajo tranquilo, en el que si a vos te decía la aplicación que te iban a pagar $5.000, eso era lo que te pagaban tal cual”; no le cobraban una mensualidad para poder recibir pedidos, a diferencia de otras plataformas. Lo único que necesitó Jeison para empezar fue recibir la activación como domiciliario dentro de la app, comprar el bolso y asistir a una capacitación.

Fotografía / Santiago Ramírez

Como consecuencia de lo que llama “sobrepoblación de Rappis”, desistió de esta manera de hacer dinero. “Me tocaba esperar demasiado para recibir pedidos, a veces tres o cuatro horas hasta que saliera algo”, lo cual se vio influenciado por el sistema de puntuación que daba la aplicación y que consistía en mostrarle un alto número de notificaciones con pedidos a aquellos domiciliarios que más trabajaran. De dicha forma, si Jeison decidía dedicar pocas horas a hacer domicilios, al día siguiente tendría un bajo porcentaje de rendimiento y le aparecían cada vez menos notificaciones. A eso se suma que, en ocasiones, la plataforma tenía problemas técnicos para mostrar los posibles pedidos, por lo que disminuía la cantidad de solicitudes que podían tomar tanto Jeison como sus amigos que también usaban Rappi para ganar su sustento.

“Yo sí volvería a trabajar con ellos”, admite Jeison, “porque durante la pandemia se han generado muchos más pedidos y más restaurantes en Llanogrande y Rionegro”. Los errores o desventajas que puede tener la app no son verdaderos impedimentos para él. Después de todo, a pesar de las denuncias que se han hecho en contra de Rappi, nada ha cambiado y a los ojos de Jeison, no va a cambiar.

 

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