El ajedrez es un deporte fundamental para la ciudad de Manizales que no solo es jugado por profesionales en las ligas, sino también por aficionados en lugares como el Parque Caldas, clubes y la Calle de la Beneficencia. 

Hay tantos jugadores aficionados como profesionales; sin embargo, acá cambiaremos la palabra ‘profesionales’ por ‘académicos’, apegándonos a que profesional es aquel que vive de su oficio, y actualmente en Manizales quienes practican el ajedrez no pueden vivir del juego. Fotografía / Revista Alternativa

 

Por: Juan David Hernández N.*

Manizales, cuidad de las puertas abiertas, se ha ganado su lugar como una de las capitales más importantes del país y no en vano lo es. Por ejemplo, fue declarada oficialmente como la Ciudad Universitaria de Colombia, lo que permite y ha permitido una gran diversidad cultural entre sus habitantes.

También se destaca por contar con múltiples lugares para realizar encuentros y tomar café; tiene, además, su propia calle del tango, una cuadra completa que cuenta con más de 10 años de tradición y es visitada por aquellos bohemios aficionados al arrabal; y ni qué decir de Chipre, hermosa fábrica de atardeceres donde también podemos observar varias exposiciones de arte público.

Estas cualidades son punto de referencia en la Ciudad; pero hay algo más, existe una tradición que se encuentra latente en los manizaleños y habitantes de la ciudad, se trata de la práctica del ajedrez.

Hay tantos jugadores aficionados como profesionales; sin embargo, acá cambiaremos la palabra ‘profesionales’ por ‘académicos’, apegándonos a que profesional es aquel que vive de su oficio, y actualmente en Manizales quienes practican el ajedrez no pueden vivir del juego.

Los académicos se denominan así en la medida que su entrenamiento no ha sido en la calle, pues siempre se ven jugando en las universidades o en clubes especializados; se destacan por ser grandes devoradores de libros, y por estudiar y memorizar cada estrategia, apertura y cada desarrollo del juego. Son grandes conocedores de la historia del ajedrez a nivel mundial, desde su génesis hasta el momento.

Pablo Rolando Arango, profesor de la Universidad de Caldas, conocedor y jugador académico del ajedrez, resalta la diferencia entre el profesional y aficionado en Manizales de la siguiente manera: “En otras partes del mundo la diferencia entre los jugadores profesionales y los aficionados es más pronunciada que en Colombia, por la razón de que existen más certámenes, entonces los jugadores profesionales de cierto nivel pueden vivir bien de solo jugar. En Colombia, no”.

Los otros, los jugadores aficionados, son aquellos que se encuentran fuera de la academia, que están rondando la pila del Parque Caldas y se toman la Calle de la Beneficencia.

Allí se encuentra, al lado de muchos otros, don Edgar Beltrán y don Salomón –a quien sus amigos llaman ‘El Pato del ajedrez’,  por su manía de ir a ver jugar pero nunca retar a nadie–.

Estos, a diferencia de los primeros, nunca han asistido a una academia. No piensan que para ser buen jugador se necesita de un entrenador, sólo se bastan a sí mismos y a la insistencia de jugar a diario durante la mayor parte de sus vidas.

Los otros, los jugadores aficionados, son aquellos que se encuentran fuera de la academia, que están rondando la pila del Parque Caldas y se toman la Calle de la Beneficencia. Fotografía / Revista Alternativa

Don Edgar lleva diez años jugando ajedrez sin visitar academia alguna, y los únicos torneos en los que ha participado son los de barrio. Se refiere a este deporte como un pasatiempo en el cual no tiene cabida el azar, como sucede en el parqués; el ajedrez requiere de concentración, motivo por el cual el Parque está lleno de personas pensionadas que buscan matar su tiempo, a la par que le hacen mate al Rey.

Otro de los personajes del Parque Caldas es don John Gómez, reconocido por su generosidad al momento de prestar los tableros sin pedir ninguna remuneración a cambio, ya que considera que éste es un deporte sano y de mucha utilidad para distraer el tiempo y ejercitar la mente.

Hace poco se logró llevar a cabo el I Torneo Activo de la Liga Caldense de Ajedrez donde cualquier persona aficionada podía participar sin necesidad de que fueran profesionales.  Contó con la participación de invitados rusos como Levon Aronian, Gabriel Sarggissian y Vladimir Akopian.

Cristian Mejía es otro más de los jugadores que se toman un costado a las afueras de la Iglesia La Inmaculada en el centro de la ciudad para jugar ajedrez, además  incentiva e invita a las personas amantes de éste deporte a jugar y a unirse a la liga.

Dos miradas de una sola afición que cada día es más fuerte en Manizales. Y aunque los ajedrecistas de la Calle de la Beneficencia y del Parque Caldas, a diferencia de los de la academia, piensen que para ser buen jugador no se necesita ir a un instituto especializado sino que se precisa de concentración y dedicación, en algo sí coinciden ambas partes: en la utilidad del ajedrez.

Ambos concuerdan en que éste es un deporte que sirve para estimular el cerebro y el pensamiento, para fortalecer las neuronas y tener una mayor agilidad al momento de razonar. Tanto que, en otros departamentos, como Antioquia, donde esta práctica tiene mayor fuerza, los padres llevan a sus hijos a academias de ajedrez para que desarrollen mejor su intelecto.

*Docente

 

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