Más que protagonizar artículos y comerciales, se necesita más empleo y verdaderas políticas públicas en relación con el acceso a su salud tanto física como mental, ya que su expectativa de vida es de tan solo 35 años.

 

Por / Natalia Andrea Uribe Tapasco

Por estos días, debido al mes del Orgullo LGBTIQ+, se ha hecho muy conocida la noticia sobre la nueva campaña de Calvin Klein, que decidió publicar en su nuevo afiche a una modelo transgénero, gorda, negra, lesbiana, y activista, que rompe con todos los estereotipos de belleza impuestos por las convenciones sociales.

Su nombre es Jaris Jones y es el rostro de la campaña denominada #ProudinmyCalvins y tiene el objetivo de promover la inclusión y la diversidad a nivel mundial. Hecho que, al conocerse públicamente, generó una gran controversia entre los usuarios de redes sociales: unos aplaudieron la campaña por progresista, y otros, la definieron como oportunista y con fines netamente mercantiles.

Ahora bien, remitiéndonos a los estereotipos que han manejado las grandes marcas y sobre todo las que abarcan la alta costura –en razón a que esta se ha caracterizado por promover estándares de belleza inalcanzables y disponible para unos pocos usuarios– muchas de estas en su publicidad han sugerido la delgadez extrema, el racismo, la homofobia, el machismo y la sexualización de la mujer, entre otras.

Un claro ejemplo de lo dicho es la misma marca Calvin Klein que en el año 2017 escogió a la modelo Myla Dalbesio para protagonizar su nueva campaña de ropa interior de tallas grandes, cuando esta no pesaba más de 40 kilos, algo que desdibujaba completamente la realidad de muchas mujeres de fisionomía grande como lo son las latinas y las negras.

Así mismo, lo hizo Victoria’s Secret en una de sus campañas denominada “The Perfect Body”, en la cual se podía evidenciar mujeres con una misma figura delgada y blanca, sugiriendo un tipo de cuerpo estándar y sin tener en consideración la existencia de la diversidad racial.

Gracias a todos estos antecedentes y otros, las sociedades a nivel mundial se encuentran exigiendo más políticas de inclusión y que las campañas publicitarias sean reales, sin que resulte necesario acudir a los estándares de belleza que en otros tiempos se debían cumplir estrictamente, pues lo que comúnmente se conoce como “bello” o incluso “mujer”, se ha ido modificando de acuerdo a su época.

Fotografía / Calvin Klein

 

Sexo:Condición biológica y genética por la cual nacemos con caracteres sexuales primarios masculinos, femeninos o combinados (intersexualidad). Esto incluye órganos sexuales internos y externos, cromosomas y hormonas.)”.

Identidad de género:Sentimiento de pertenencia al género masculino o femenino (ser/sentirse hombre o mujer). Suele establecerse en los primeros años de infancia y afecta al modo en que sentimos y expresamos emocionalmente nuestro género”.

Orientación sexual: influye a la hora de escoger a la persona con la que queremos establecer vínculos sexuales y emocionales. Suele establecerse en la adolescencia, aunque no necesariamente de forma fija. Las personas pueden considerarse heterosexuales cuando se sienten atraídas hacia personas de distinto sexo al propio. Son homosexuales en el caso de que la atracción se dé hacia personas de mí mismo sexo. O bisexuales si se produce una atracción hacia ambos sexos y así”.

Son términos completamente distintos y es, precisamente, a través de la publicidad y plataformas digitales –lo que diariamente se consume– que estos sucesos pueden tener visibilidad, de manera que los ciudadanos en general tengan no solo educación, sino conciencia colectiva frente a esto.[1]

Sin embargo, a pesar de que estas campañas publicitarias ayudan en el avance de los derechos de las personas LGBTIQ+, es importante resaltar que actualmente no se puede desviar la mirada sobre la verdadera garantía de sus derechos.

Más que protagonizar artículos y comerciales, se necesita más empleo y verdaderas políticas públicas en relación con el acceso a su salud tanto física como mental, ya que su expectativa de vida es de tan solo 35 años, teniendo en cuenta que el índice de suicidio es bastante mayor a causa de la discriminación que sufren.

Más inclusión en el campo laboral, no solo en las entidades públicas sino en las empresas privadas que todavía tienen estigmas frente a su condición sexual.

Por este motivo y en vista de que existe un prontuario de publicidad retrógrada y ortodoxa por parte de las grandes marcas, hay que destacar que, ya sea con fines mercantiles o no, estas empresas están apostando por mostrarle al mundo que han existido cuerpos subyugados, que han sido demonizados, hasta violentados por el hecho de ser diferentes y que no se descansará hasta que la sociedad moderna lo normalice y garantice sus derechos fundamentales como seres humanos.

[1] Conceptos tomados del Blog de Irene, psicóloga y sexóloga: https://www.eldivandeirene.com/sexo-genero-y-orientacion-sexual/