La idea fue de Mercedes

…la que propuso la idea fue Mercedes Barcha y, por supuesto, complementada por los demás contertulios.

Por / Iván Rodrigo García Palacios

Un plan maestro

Es posible que los amigos que se reunían con cierta frecuencia en la casa de Gabriel García Márquez en Ciudad de México en aquellos tiempos de 1965 y 1966 para intercambiar el chismorreo de los amigos, para charlar sobre los asuntos de la actualidad local y mundial, pero en particular para comentar los avances y cualidades de la escritura de la novela que estaba escribiendo, Cien años de soledad, fueron los propiciadores de la idea de crear una gran leyenda acerca de la creación, gestación, escritura, promoción y la vida del escritor durante el período en el que la produjo encerrado en esa casa, pero, tal cual lo cuenta Carlos Fuentes en su discurso en el acto de homenaje a García Márquez por sus 80 años de vida y los cuarenta de la publicación de la novela1, la que propuso la idea fue Mercedes y, por supuesto, complementada por los demás contertulios.

Antes de contar esa historia, es necesario descifrar qué es y cómo la cuenta Carlos Fuentes.

Para empezar a aclarar, es necesario reconocer que la creación, elaboración y divulgación de tal leyenda formaba parte de un plan maestro previamente elaborado y finamente llevado a cabo por su autor y el grupo de sus amigos que sabían del afán de los periodistas y académicos por atribuir cualidades extraordinarias a las obras de arte y a sus creadores, con lo cual, además, propiciaban un estado de suspenso y curiosidad entre la gente del común que luego se afanaría en comprar los ejemplares. Al fin que una obra de arte es en sí misma un producto extraordinario de y para la humanidad y si bien su creador la realiza en el ámbito de su vida común y corriente, mucho de lo que allí sucede hace parte de un ámbito extraordinario y maravilloso.

Pues bien, ahora ya es posible demostrar cómo fueron las cosas y que en la creación, elaboración y desarrollo de ese plan maestro, la estrategia y la leyenda, participaron tanto el propio García Márquez como sus amigos más cercanos en Ciudad de México, aquellos que conformaban la tertulia que se reunía con frecuencia en su casa.

En particular, en aquella tertulia participaban Carlos Fuentes, Álvaro Mutis y señora, Carmen Miracle; María Luisa Elio y esposo Jomi García Ascot, a quienes está dedicado el libro y, por supuesto, Mercedes Barcha, esposa de García Márquez. Ellos eran los habituales, junto con los eventuales. Fueron ellos la compañía, apoyo y complicidad permanente del escritor y su familia durante aquel tiempo de la escritura del libro, de cuyo desarrollo hablaron en innumerables veladas, en las mismas que, y es lo más probable, se gestara ese plan maestro, esa estrategia y esa leyenda, concebida para hacer que la divulgación y promoción publicitaria una vez estuviera terminada la escritura de la novela fuera tan fantástica como la novela misma.

En la concepción y aplicación de ese plan maestro se aprovecharon las experiencias de García Márquez y Carlos Fuentes en los negocios de la publicidad y en las campañas de lanzamiento y promoción de las películas en las que ambos habían sido guionistas. Así como también se aprovecharon las habilidades imaginativas de creadores artísticos y las erudiciones de todos los miembros de ese círculo íntimo que resultaron expertos en el nacimiento de los mitos y las leyendas con los cuales se rodeó de un halo de misterio el nacimiento y la escritura de la novela cuyos elementos fantásticos son el fundamento sobre el que se generó lo que se dio en llamar “realismo mágico”.

Cada uno de los participantes de la tertulia hizo su particular aporte a la estrategia, al plan maestro y a la leyenda, a la que, además, le fueron agregando nuevos elementos con el paso del tiempo tanto por parte de ellos mismos como por muchos otros que consideraron fantástico imprimir su propio “granito de arena” en la leyenda y mito en los que aquello se convirtió.

García Márquez y Mercedes Barcha, una pareja que marcó una época en la literatura . Fotografía / Cortesía.

La idea de Mercedes

A manera de recordatorio y homenaje tras la muerte de Mercedes Barcha el 15 de agosto de 2020, a los 87 años de vida, he aquí la edición y revisión de unos apartes de un escrito que hice por allá en el 2008 y en el que me propuse descifrar los apartes del discurso de Carlos Fuentes en aquel homenaje a Gabriel García Márquez el 24 de abril de 2007, en Cartagena2, y en los que se cuenta de forma cifrada la participación de Mercedes en la creación de los mitos y leyendas sobre la escritura de Cien años de soledad.

Si bien para 2007 todavía no se había establecido el archivo de los documentos de Gabriel García Máruez en el Harry Ransom Center de Austin, Texas, y la información sobre estos asuntos estaba dispersa por todas partes sin mayores verificaciones y referencias documentadas, así que lo que dije en aquel escrito fue, en buena parte, materia de mi propia imaginación desarrollada a partir de la consulta e interpretación de biografías, ensayos, entrevistas, reportajes, artículos de prensa y otros medios.

Pasados los años, se me hace asombroso que hubiera acertado en muchos de esos asuntos como bien puede cotejarse en los resultados de la investigación del profesor de sociología del Whitman College, Álvaro Santana Acuña y publicados en su libro (en inglés) Ascent to Glory: How ‘One Hundred Years of Solitude’ Became a Global Classic, que está pendiente de ser publicado en español. Algunos comentarios y elementos del libro ya han sido publicados en español por el autor en algunos medios de comunicación a los que remito a los lectores interesados.

Un misterio pendiente

El primer punto que es necesario analizar en el relato es aquel en el que Carlos Fuentes cuenta lo qué hizo al momento de su regreso a Europa en 1966:

Yo regresé a Europa en 1966 y me instalé en un palazzo veneciano para ver qué se sentía al ser Henry James, aunque sin esperanzas de emularlo. Fue una temporada de intenso intercambio epistolar con los amigos, en aquella época anterior -muy anterior- al fax, al e-mail. Gracias a ello, conservo un maravilloso correo con Gabo en los momentos de la redacción de Cien años de soledad.

Aquí se apuntan dos situaciones complementarias. Con la primera se señala el origen de la idea con la cual se realiza el libreto para ocultar y mitificar el “nacimiento” de Cien años de soledad. La segunda, señala que en aquel intercambio epistolar durante el tiempo de la escritura de la novela se encuentra consignada la verdadera historia de lo que allí sucedió. Esa correspondencia está todavía bajo reserva de consulta en los archivos de la Universidad de Princeton. En estas condiciones, todavía queda pendiente un misterio por develar, pero vale la pena intentarlo.

Es evidente que esas dos referencias unidas, además de parecer extrañas en el conjunto del texto del discurso, tienen que señalar un evento específico.

Veamos: ¿Qué significan el palazzo veneciano y Henry James?

Palazzo Diedo. Fotografía / Ansa

Pues resulta que hay una novela de Henry James cuya trama se desarrolla precisamente en un palazzo veneciano, se trata de Los papeles de Aspern. Y, por supuesto, la historia que cuenta la novela es el modelo perfecto para fabular la leyenda del “nacimiento” de Cien años de soledad, como voy a explicarlo.

Como es bien conocido, las últimas obras de Henry James, Los papeles de Aspern, entre ellas, se caracterizan por sus relatos complejos, en los cuales se revelan oblicuamente los motivos y conducta de sus personajes por medio de sus conversaciones y a través de las observaciones minuciosas que se hacen entre sí, en medio de un suspenso creciente y un misterio que nunca termina por desvelarse.

La historia y la trama que se relata en Los papeles de Aspern, es la base perfecta a partir de la cual desarrollar el mito que querían inventar Gabriel García Márquez, Mercedes Barcha, Carlos Fuentes, para el “nacimiento” de Cien años de soledad. Y, en particular, para mostrar que la idea fue una invención de Mercedes y, aun más, que esa mujer de la novela tiene algunas de las cualidades que ellos le atribuyen a Mercedes.

Esta es la trama de la novela de Henry James:

En un viejo palazzo veneciano, que sirve de escenario romántico a la historia, tres caracteres se enfrentan por el legado de Jeffrey Aspern, famoso poeta inglés: un editor apasionado en busca de los “papeles” de su autor favorito, una astuta mujer centenaria que fue amante del poeta y guarda celosamente esos “papeles”, y la estúpida e ingenua sobrina, que se convierte en el eje de la lucha sorda y tensa entre el editor y la anciana.

Toda la narración está envuelta en misterio, casi que suspenso, que deja al lector asombrado y que confirma la teoría de James de que:

[… ] toda historia, para ser buena, debería ser a la vez un retrato y una idea.

Pero es más extraño todavía que la sola lectura del primer párrafo de la novela de Henry James ya sugiere que la autora de la idea de inventar la leyenda fue Mercedes. Primer párrafo de Los papeles de Aspern:

La única idea fecunda en todo el asunto surgió de los labios amigos de mistress Prest, a la cual había confiado el secreto. Ella fue quien urdió la estratagema y aflojó el nudo gordiano. En las mujeres no suele suponerse el don de elevarse a una visión amplia de un problema cualquiera. Sin embargo, desarrollan a veces con singular serenidad planes tan audaces como pudiera concebirlos un hombre 3.

De esta manera se establece la conexión de la idea de mitificar y ocultar y el “nacimiento” de Cien años de soledad, y que la autora de la idea fue de Mercedes. También hay que agregar el plan que ella trazó para crear las condiciones adecuadas para que su esposo pudiera escribir con tranquilidad y suplir las necesidades de la familia.

No sobra recordar que las circunstancias que rodearon la escritura de Cien años de soledad fueron muchas más, a cual más fabulosa, y que buena parte de ellas fueron contadas por Carlos Fuentes en aquel discurso, pero descifrarlas y asombrarse con ellas será otra misión para en algún otro momento… mágico.

1 Carlos Fuentes, Para darle nombre a América. Homenaje Cien años de soledad, edición conmemorativa, RAE, 2007. Texto del discurso del 24 de abril de 2007 en el homenaje de Cartagena.

2 Carlos Fuentes, Para darle nombre a América. Homenaje Cien años de soledad, edición conmemorativa, RAE, 2007. Texto del discurso del 24 de abril de 2007 en el homenaje de Cartagena.

3 Henry James, Los papeles de Aspern, Fabula-Tusquets, Barcelona, 2001, p. 9.