Imagen tomada de: http://tangoyfilo.files.wordpress.com/2012/04/nelly-omar-24.jpg

La mujer del tango

En la presente columna no quiero entrar a  precisar la existencia de Malena como mujer de carne y hueso, ya que en el enigma de Malena muchos dicen que era Malena de Toledo, otros que era la hermosa Nelly Omar, fallecida el 20 de diciembre de 2013. A mí me gusta pensar que pudieron ser las dos.

Imagen tomada de: http://tangoyfilo.files.wordpress.com/2012/04/nelly-omar-24.jpg
Nelly Omar. Imagen tomada de: http://tangoyfilo.files.wordpress.com

Por: Camilo Peláez 

Es normal escuchar en muchos momentos la frase “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, y puede ser cierto, pero debo tergiversar esa frase y decir “detrás de una gran música hay una gran mujer”. Cuando digo gran música, hablo del tango, y cuando hablo de gran mujer, hablo de Malena.

En la presente columna no quiero entrar a  precisar la existencia de Malena como mujer de carne y hueso, ya que en el enigma de Malena muchos dicen que era Malena de Toledo, otros que era la hermosa Nelly Omar, fallecida el 20 de diciembre de 2013. A mí me gusta pensar que pudieron ser las dos. Ambas cantaban y eran mujeres hermosas. Quizás Homero Manzi, poeta de gran categoría, tomó de ambas mujeres para crear a Malena. Lo cierto del caso, es que Malena ya no es un mito en el mundo del tango, es una leyenda. Su nombre no solo está en su tango (Malena). Llega sin pedir permiso entre otras canciones de tango, entre el aire del fuelle y los falsetes de los cantantes.

“Tu canción tiene el frío del último encuentro. Tu canción se hace amarga en la sal del recuerdo”. ¿Se imaginan la voz de una mujer que nos haga recordar aquel último encuentro? Sería melancolía y nostalgia pura. Pues ésa era una de las características de Malena. “Tus ojos son oscuros como el olvido, tus labios apretados como el rencor, tus manos dos palomas que sienten frío, tus venas tienen sangre de bandoneón”. A Malena no se le miraba a los ojos, su carácter lo marcaba sus labios; sus manos eran sepulcrales, y se sentía lejos de todo, como un bandoneón.

Imagen tomada de: http://tangoyfilo.files.wordpress.com/2012/04/nelly-omar-24.jpg
Nelly Omar. Imagen tomada de: http://tangoyfilo.files.wordpress.com

Malena nace en 1941 con todas las características mencionadas anteriormente, y no muere. Incluso en esta época, donde el tango se ha quedado en tendencias electrónicas, aún vive; no sólo en su canción, sino en ¿Qué tango hay que cantar?, cuando Rubén Juárez consuela al bandoneón: “Tuviste un desengaño como el mío, la noche en que Malena se marchó”. El bandoneón también la extraña, y llora por ella. Luego vuelve a aparecer haciendo alarde de su tenacidad como mujer cuando abandonó al bandoneón: “el beso que Malena no te dio la noche en que amurado te dejó”. Pero Cacho Castaña le quita un atributo cuando la compara con el Polaco Goyeneche: “Canta, garganta con arena, tu voz tiene la pena que Malena no cantó”.

Pero si Malena no ha muerto, y es la mujer del tango, se ha quedado en el olvido musical. Es triste. Algunos dicen que se le ve por las esquinas de Corrientes, o de la Boca, pero los que la han visto están igual de olvidados que ella. La única manera de recordarla es acudiendo a las canciones que hablen de ella, o su canción propia.