“Y no se muere quien se va,  sólo se muere el que se olvida”. Tirone González Orama

 

Por / Diego Firmiano

El 14 de diciembre filtraron en Facebook dos nuevas canciones de Canserbero tituladas: “Igual a ninguna” y “¿Con qué fin?”, cuya espera cubrió en parte las expectativas, ya que estos temas, donde se oye cantar al Índigo a dúo con Convicto de Musa, un rapero de la old school del hip hop venezolano, no son inéditos, y esto a pesar que se promocionaron como tal.

Un hecho que no le quita méritos al reconocido hiphoper de Venezuela, ya que como es sabido, en Latinoamérica sus canciones son bien apreciadas, a raíz de su vida y muerte; sin embargo, al profundizar, se sabe que estos dos singles son remakes que el Canserbero grabó en el año 2009, y que posteriormente se publicaron en Twitter en el 2015 en la misma temporada cuando falleció el artista de hip hop más escuchado entre el género, luego de Vico-C, Mexicano 777 y Cypress Hill.

El día del lanzamiento de estas canciones, supuestamente inéditas,  un verdadero mar de Fanserberos se abocaron en masa desde Facebook hacia Youtube para oír, descargar, disfrutar, copiar, criticar, amar y escuchar de nuevo la voz del rapero que se apagó tempranamente, y que curiosamente engrosó las filas del Club de los 27, o de los artistas que fallecieron misteriosamente a la misma edad, dejando una cola de éxito tras sí y una horda de seguidores a los que les cuesta diferenciar la realidad del mito y  la leyenda de la historia.

Tirone José González Orama, mejor conocido por su nombre artístico Canserbero,​ fue un rapero, compositor y activista social venezolano.

Pero volvamos al carril, ya que estas dos colaboraciones fueron grabadas, como ya se dijo, en el 2009, y nunca presentadas al público en general. ¿La razón? Se desconoce, sin embargo esta dinámica, por un lado, hace parte de los featuring (ft) que el Canserbero hacía a menudo con otros artistas como Randy Acosta, Gabylonia, Garee, Rapsusklei, Mala Rodríguez, etc; , y por el otro, quizá también simples trabajos de los que él mismo pensaba no podía salir algo bueno.

Así es que se desató un verdadero furor entre los fanáticos en las redes sociales, y todo por querer escuchar, aunque sea “un minutico”, al ídolo del rap, amante de los palíndromos, y que se alimentaba de literatura, historia y de distintos géneros musicales. Porque lo que engrandece al Canserbero no es solo es su flow, temática, figura, o su drama personal (dos muertos en la familia, pobreza y una serie de traiciones personales), sino la vasta cultura general que le abrió puertas a un gran público en América y Europa, cuyas canciones son un repertorio de temáticas universales como la vida, la muerte, la tristeza, el suicidio, el odio, etc;  alusión a personalidades como Buda, Nelson Mandela, Bolívar, Kennedy, Jesucristo, la Reina Victoria, Lenin, etc; y un engranaje de trampas lingüísticas y mensajes camuflados en muchas letras de sus producciones.

Conceptos, intenciones, juegos liricales y rimas melancólicamente pegajosas que los fanserberos encuentran atractivas, eso sí, descontando los extraños pormenores de su muerte, que se alinean a pequeños signos vaticinados en las entrevistas donde ya se anticipaba su prematuro deceso. Se acuerdan de la frase: ¿tengo el extraño presentimiento de que moriré joven? Exacto, la dijo el mismo Tirone González delante de un periodista.

El 20 de enero de 2015 Canserbero fue encontrado muerto frente al edificio en el que vivía. Se supone que el artista se lanzó desde el décimo piso del edificio Camino Real de la urbanización Andrés Bello en Maracay.

En fin, estas dos canciones no están exentas de fervor, polémica, o de exactitud con ese mensaje de rap-conciencia que deseaba transmitir el Canserbero a su fanaticada y por supuesto, al mundo. Fervor, por el amor idolátrico hacia él; polémica, por la duda sembrada al afirmar que quien realmente canta acá es Asuntino, un alter ego del Can, o que el beat es un sample de Akil Ammar, bla, bla;  y exactitud, porque parece que se cumple proféticamente lo que él mismo dijo en vida, eso de que “hay Can después de la muerte”.

En fin, solo resta oír algunos estribillos de estos singles, y conocer un poco del estilo del Canserbero, para saber que estamos ante unos temas genuinos, previamente grabados, y ahora lanzados a la palestra, es decir, a las redes sociales, por su hermana María del Carmen Ferrer Orama, a quien ya aman por tal gesto. Pero vamos, siendo realistas, y para esperanza de los fanserberos, solo se ha editado y producido un 20% de todo el material que dejó el rapero, porque en algún lugar de Venezuela hay “cientos de cuadernos de letras que no se han grabado”.

A esperar pues una próxima entrega o un chute de las mejores canciones, como dije, del hiphoper más mediático del cono sur.

Escuchen acá las dos canciones arriba mencionadas.

 

Igual a ninguno (Ft Canserbero)


 

¿Con qué fin? (Ft Canserbero)