Pero analicemos algunos nombres de grandes filósofos e iniciados en elevadas ciencias del conocimiento, como: filosofía, matemáticas, música, astronomía, kabalah y alquimia.

 

Por: Jorge Triviño

Platón.

Cuando yo era apenas un colegial recuerdo que mi profesor de filosofía nos enseñó que Platón se llamaba así porque tenía un omoplato muy grande. A mi mente juvenil tal razón no le pareció correcta; es más, le pareció absurda. La cultura helénica era tan trascendental y elevada, que tal explicación parecía irracional. Pitágoras tampoco parecía tener importancia para nuestro mentor.

Pasado mucho tiempo, vine a conocer la importancia real de la gramática al leer el libro: “Cifrografía”, un tratado de Kabalah numérica, cuyo autor tiene por pseudónimo Bevaral.

Pero analicemos algunos nombres de grandes filósofos e iniciados en elevadas ciencias del conocimiento, como: filosofía, matemáticas, música, astronomía, kabalah y alquimia.

Pitágoras.

El nombre Pitágoras está compuesto por Phita y gurú. La palabra Phita se deriva de Ophita, significa serpiente, y gurú significa maestro. El maestro de la serpiente. Ustedes se preguntarán por qué Maestro de la serpiente. Simbológicamente, la serpiente es la vida u ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, porque la vida carece de principio y de fin: Ella, simplemente es, ya que en realidad la muerte no existe. Según la ciencia física, la energía ni se crea, ni se destruye, se transforma.

       El nombre de Platón, provendría —según nuestros profesores— de que él tenía un omoplato muy pronunciado, lo que, a todas luces carece de lógica —otra de las ciencias enseñadas por la masonería— nos dice que parece un absurdo que él, con su sabiduría, lo hubiera permitido.

El latón es una aleación de cobre y zinc. La palabra latón proviene del turco altun, que significa: oro.

El oro es el símbolo del alma purificada, elevada y limpia de las escorias que le impiden elevarse.

La letra P, que aparece en el lábaro de Cristo, corresponde a la letra Ro, que simboliza “la plenitud del todo del que todo emana”, según Aldo Lavagnini, cuyo pseudónimo es Magister; de lo cual deducimos que el nombre Platón, significa en realidad, la luz, plenitud de la que todo emana; significado bastante certero para nuestra comprensión y bastante alejado de cuanto habíamos aprendido en nuestro colegio.

 

Sófocles

Sófocles está compuesta de sopho: sabiduría y cles: llaves; es decir, el portador de las llaves de la sabiduría.

En cuanto a Sócrates: la partícula So, corresponde con Xo: luz y crates, o cratos: gobierno. El que gobierna la luz; el alma; lo que, a todas luces —es muy exacto— conociendo además cómo terminó sus días este filósofo, pues bebió la cicuta antes que perjurar de sus principios. Recordemos, además, que fue fundador de la axiología, o filosofía moral.

 Aristóteles, llamado también Aristocles, tiene unas raíces bastante curiosas. Si tomamos el nombre: Aristóteles, hallamos la raíz aristos que significa: muy bueno y telos: fin; es decir, el que tiene buen fin; sin duda alguna en su vida y al final de ella.

En cuanto a Aristocles, nos da mucha más claridad con respecto a su vida, pues significa: las llaves de lo bueno, ya que aristo es: lo bueno y cles: llaves.

       En cuanto a Heráclito, podemos, también tomas dos vías: llamarlo Heráclito y conocer su significado o descomponer su nombre en: Hiero. sagrado y clitos o cleitos; de la raíz indoeuropea: klei, subida, ascenso. Entonces, sería: el sagrado ascenso. A lo cual tendríamos que preguntarnos: ¿ascenso? ¿de qué? Y responderíamos: de la energía creadora. Sin duda alguna poseía el conocimiento para el ascenso de la energía creadora; pero si nos vamos por la vía de Heráclito, tomándolo directamente del griego, sin hacer esos giros cabalísticos, significa: héroe o gloria; poco creíble, pues los grandes filósofos eran bastante modestos como para sentirse héroes.

Orfeo, uno de los grandes iniciados tiene un nombre que nos deja perplejos, ya que proviene de orfeón, que significa: órgano.

Por los conocimientos que han sido allegados, podemos colegir que se refiere a su órgano de fonación, la laringe que manejaba a la perfección, tanto que encantaba hasta las mismas fieras.

Él era, ante todo, un iniciado en los misterios de Eleusis, y había dominado sus instintos genésicos.

Según un relato de Clemencia Rath, en su libro El sendero de retorno, éstas son apartes de sus enseñanzas:

Orfeo

       “Y ahora que Dionysos ha brillado sobre vosotros, invoco al Eros celeste y todopoderoso. Que él esté en vuestros amores, en vuestros llantos y en vuestras alegrías. Amad: pues todo ama, los Demonios del abismo y los dioses del éter. Amad: pues todo ama. Pero amad la luz y no las tinieblas”[1]

Particularmente me asombra el significado hallado en el nombre Cleopatra, una extraordinaria faraona, que poseía un gran magnetismo, una inteligencia elevada y el dominio de varios idiomas a la perfección, aparte de tener una belleza extraordinaria.

        Su nombre está compuesto por Cle: llave y patra o petra, de Petrus: piedra; pero ¿la llave de la piedra? ¿Cuál piedra? Al alma, se le ha denominado: La piedra, pues El alma representa la roca o concavidad que contiene en sí misma el oro de la espiritualidad, por antonomasia.

El magnetismo que ella poseía, fue el resultado de trabajar la parte espiritual, obteniendo de esa manera el oro o magnetismo.

Nefertiti

       Nefertiti, cuyo nombre completo era: Neferu Atón Nefertit. Nefertiti; significa: Bondad de Atón; es decir: bondad del corazón, ya que Atón, representa al espíritu solar, que está radicado en el corazón, y que representa al amor al Dios de nuestro sistema solar; y al amor divino.

Parece que no gobernó a Egipto, sino que fue la esposa de Akenatón, o Ajnatón.

En cuanto a Ajnatón, es muy curioso su nombre, ya que Ajna es una raíz sanscrita, que corresponde al centro consciencia o chacra de la sabiduría. Este chacra o rueda de la vida, permite a quien ha logrado conquistar lo elementos inferiores de su alma, en un vidente. Atón, es el nombre dado Al espíritu viviente tras el sol; de manera pues, que Ajnatón, significa: consciencia de Atón, o quien es consciente de Atón.

He aquí un pequeño trozo de su poema:

¡Cuán numerosas son tus obras,

aun cuando permanecen ocultas a la vista!

¡Oh Dios Único, inigualable!

Creaste la Tierra según tu deseo, tú, solitario,

A todos los hombres, el ganado y los rebaños;

Cuanto existe en la tierra que anda sobre sus patas,

Todo lo que hay en el cielo que vuela con sus alas,

Las tierras de Jaru y Kush,

La tierra de Egipto.

Akenaton

 

        La importancia de Ajnatón, no radica tanto en su reinado como faraón, pues fue él quien introdujo en la religió egipcia una deidad única; razón por la cual, fue condenado al ostracismo y borrado de las paredes de las pirámides, sin embargo, hasta hoy nos ha llegado su imperecedero legado, que no lo borra el tiempo, ni la distancia.

La enseñanza de un Dios único, dador de luz y de vida, recibida por percepción propia, sin duda alguna, por la iniciación, no será jamás olvidada.

       Tutankamon, uno de los más famosos faraones, e hijo de Akenatón o Ajnatón; también tiene extraordinario valor. Su nombre inicial, era Tutankatón, lo cual nos hace ver que también era un creyente en el Dios único: Atón.  Su nombre, proviene de Tot, Ank y Atón. Tot, representa el dios de la sabiduría, Ank es el símbolo del fuego de la vida —el circulo— actuante en la materia —el brazo horizontal y el brazo perpendicular—. Los polos positivo y negativo o lo irradiante y lo absorbente.

Tutankamon

Reuniendo las significaciones de las tres palabras, obtendremos:

Sabiduría del fuego de la vida del espíritu de luz. Este joven, que vivió pocos años, ha trascendido hasta nuestros días, dejándonos un sentido de esplendor imperecedero.

Terminaremos, con Buda, cuyo nombre proviene de Bhodi, inteligencia superior, pero también: unión con la divinidad. Estado de perfectibilidad. Esto, nos da una idea clara de el sentido de perfección alcanzado por algunos seres en la humanidad.

Aquí tenemos algunas luces, aunque pocas, para alcanzar un conocimiento mayor. Si disecamos las palabras, hallaremos el jugo de la sabiduría.

El verbo es una preciosa linterna, usada para adquirir conocimiento superior, que no está atado sino a conocimientos de carácter semántico, a la utilización del sentido común, a la aplicación de la lógica y de algunos conocimientos de Kabala.

 

Bibliografía

Gálvez Marín, José Luis. Etimologías griegas. Palabras castellanas de origen griego. PDF.

Rath, Clemencia. El sendero de retorno. Editorial Kier s.a. Av. Santa Fe. 1260. Buenos Aires, Argentina. 1967. Pág. 147

Egiptologia.org. La tierra de los faraones.