Ya para la época de Calderón de la Barca había surgido la preocupación del valor artístico y la “originalidad”. Se debía tener un estilo y la Tropa Teatro ahora lo demuestra, por su inclinación a la pintura, la música y la danza…

 

Por: Alan González Salazar

Al llegar la Edad Media, la vida y el mundo habían perdido su valor, de allí que la comedia fuese solicitada en los teatros en cantidades alarmantes, para el desahogo y la catarsis, y como forma de acercarse, en comunidad, a las más altas cuestiones, ya que la sociedad barroca española era, como la nuestra, una sociedad en tensión, por ello estimaron los personajes en conflicto.

Segismundo es el vivo ejemplo de este hombre que duda y se ve arrastrado por fuerzas contrarias, Segismundo es la expresión purificadora del sentimiento desbordado y qué bien sabe interpretarlo Gustavo Alonso Vidal.

SEGISMUNDO

¡Oye, mujer, detente!

no juntes el ocaso y el oriente

huyendo al primer paso,

que, juntando el oriente y el ocaso,

la lumbre y sombra fría,

serás sin duda síncopa del día.

Ya para la época de Calderón de la Barca había surgido la preocupación del valor artístico y la “originalidad”. Se debía tener un estilo y la Tropa Teatro ahora lo demuestra, por su inclinación a la pintura, la música y la danza, demuestra con justicia el corral de la comedia en que La vida es sueño tuvo su éxito rotundo: al mezclar lo trágico y lo cómico, y, al tiempo, los personajes de categoría elevada con otros de menor rango.

SEGISMUNDO

porque la vida es tan corta,

soñemos, alma, soñemos

otra vez (…).

 

La habilidad de Alonso Mejía Román, el director, estriba en mantener la unidad de los conflictos de los personajes en un conflicto común, a saber, el destino de la corona de Polonia, el enfrentamiento entre padre e hijo –pues Segismundo es también el público que busca hacerse al poder–, así el director elimina todo lo superfluo y engaña con la verdad, es el teatro del teatro que a veces llega a plantearse directamente el tema de la vida como representación y el hombre como actor –recordemos otra obra de Calderón: El gran teatro del mundo–.

Rosaura aparece vestida de hombre, como suelen hacer algunos personajes de Shakespeare. Fotografía / Cortesía Tropa Teatro

Mejía Román sabe del horror al vacío (horror vacui) que siente el público ante escenarios despoblados o en momentos de silencio, por ello vuelve a insistir en la acción dramática circular –como lo hiciera en el Quijote, espejo del hombre–, y comienza en medio del asunto (in medias res), provoca suspensión al individualizar cada personaje en un punto de vista distinto y en situaciones extremas –amores cruzados, deseos de poder incompatibles, distintas concepciones de la justicia o de los valores– y vuelve sobre un enfoque genérico poco estudiado en el teatro: el juego sexual, de la identidad, del género. Rosaura aparece vestida de hombre, como suelen hacer algunos personajes de Shakespeare, es decir, que no estamos ante una comedia de capa y espada, ni una comedia de fábrica, sino ante el problema del género en teatro.

ROSAURA

Y así, piensa que, si hoy

como a mujer me enamoras,

como varón te daré

la muerte en defensa honrosa.

 

El gracioso de la Tropa Teatro, interpretado por Robinson Cardona, se inclina más a lo grotesco –al igual que el galán primero  y la dama primera–, a lo absurdo y a diferencia de la comedia de entonces, la Tropa Teatro se despoja de atuendos suntuosos y, por el contrario, recurre, en su versión de La vida es sueño, a la escultura, a la plasticidad de la imagen, la danza y la música, como recursos contemporáneos de perspectiva y armonía escénica.

CLARÍN

que no hay seguro camino

a la fuerza del destino.

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Su director aporta, así, un cambio en la valoración artística de los textos clásicos, adecuándolos a su propio refinamiento, al de su grupo, capaz ahora de mantener el cambio estrófico de la lírica de Calderón con el cambio de línea argumental –Segismundo habla en décimas; Rosaura, interpretada por Bárbara Figueroa, en romance; Basilio, interpretado por Johnatan Rodríguez, en octavas reales; etcétera– y aquí vuelve el verso medio y rimado a ser expresión del ingenio y la sensibilidad, como la época en la que el dramaturgo en medio del desorden decía verdades y cometía burlas que a otros les hubiese costado la vida.

ROSAURA

¿Qué haré? Mas ¿Para qué estudio

lo que haré, si es evidente

que, por más que lo prevenga,

que lo estudie y que lo piense,

en llegando la ocasión

ha de hacer lo que quisiere

el dolor, porque ninguno

imperio en sus penas tiene?

     Para el montaje los actores estudian sus papeles desde las 8 a.m. hasta mediodía, y ensayan de 2 p.m. hasta las 8 p.m. Por eso se retiraron al campo, fuera de la ciudad, a una maloca que les permite, gracias al silencio reinante, el juego creativo de conferirles voz y cuerpo a sus personajes, de una obra que Calderón escribió entre los 27 y los 29 años. En tres jornadas la Tropa Teatro canta y calla y ahora se enfrenta a su destino en España, donde, después de una temporada alta en el Teatro Colón de Bogotá, viajarán a celebrar el nuevo montaje en el marco del Festival de Teatro Clásico de Almagro.

ROSAURA

Aunque el valor que se encierra

en tu pecho, desde allí,

dé voces, óyeme a mí,

que yo sé que todo es guerra.

*Estreno en Pereira: jueves 18 de julio. Dos únicas funciones: 5:30 p.m. – 7:30 p.m. Teatro Lucy Tejada.