Los monstruos les temen a los humanos

Con mi hijo no jugué al Hotel Transylvania; él dedicó su tiempo en ayudarme a escribir este texto.

 

Por: John Harold Giraldo Herrera

john.giraldo.herrera@gmail.com

Docente y periodista universitario

Imagen tomada de: www.filmofilia.com

 

Cada vez que mi hijo ve una película me dice: “juguemos a Los Vengadores”, “hagamos de Batman y Bane”, “juguemos a una competencia como en Valiente” y con cada una se idea un modo de asumir esos referentes simbólicos, recrear la aventura de historias que lo dejan marcado. Y cada vez que me dice que juguemos a una película, es porque a él lo ha atrapado. En una nueva ocasión, en cambio, fui yo quien le dije que jugáramos a los monstruos, motivado por la película Hotel Transylvania. No fue mucho su interés pero aceptó.

Drácula decidió hacer un gran hotel. Su cometido es poder proteger a sus amigos de especie: los monstruos, para que los humanos no los acechen. De entrada, el hecho nos llama la atención. El cine nos revienta con esta historia un modo de comprensión generado por la literatura, el cine y la televisión: los monstruos son quienes nos causan pavor. Y hemos fabricado cuanto monstruo se nos antoja. Incluso cada quien ha de tener sus propias pesadillas, o miedos infundados por seres cuyos vestigios son los de generar pánico o atenazar la voluntad de las personas. Y de pronto vira el hecho, un público se conecta con un símbolo: los monstruos lucen terroríficos pero acorralados en un hotel donde descansan. Ellos deben estar al margen de los humanos, si alguien llegase allí sería el acabose, quienes cuentan con miedo son los monstruos.

Hotel Transylvania nos va mostrando un flanco de la realidad. Como muchas de las películas hechas para el público infantil, con esta creemos que sólo pasaremos un buen rato, una tarde de crispetas, no obstante, el solo hecho de pensar que el Hombre de las tinieblas, hace las veces de papá, es ya una ganancia. Los que hemos creído terribles son para nosotros deshumanizados, y en tal caso, hasta uno de los más sanguinarios para los chicos como el Lobo feroz, hace de un papá muy tolerante con sus casi 20 hijos. Lo interesante, es como una película trasmite sensibilidades y emociones de la mano de un contenido para relacionarlo con nuestro mundo.

Drácula siendo papá en esta divertida historia,  recuerda junto a su hija Mavis que su madre fue quemada en su antiguo castillo por los humanos. Mavis cumplirá 118 años, y su padre le prometió un poco de libertad y una fiesta. Le insisto a mi hijo por alguna de las opciones de juego con la película ¿Cómo jugaremos?, le pregunto, y aunque sonríe y se siente intimidado no ofrece respuesta. Drácula, como todo papá, le tiene además miedo a que Mavis enfrente la realidad, él ha construido un hotel para mantenerla a salvo. Mavis quiere salir al mundo y experimentarlo, eso aterroriza a Drácula.

Los monstruos han llegado para la fiesta. Drácula tiene preparado un plan para engañar a su hija. De repente, interrumpe un joven, un humano, quien pese a todo el sistema de seguridad del hotel logra llegar hasta él. Lo que ocurre es muy significativo: Drácula usa una excusa para justificar la presencia del joven llamado Jhonattan ahí, pero se le sale de control y lo obtenido es el diálogo de una realidad con otra: la de monstruos y humanos, la de la conservación y la llegada de algo nuevo, parece el acabose.  De modo que Hotel Transylvania es una película integra. No se siente el tiempo de verla, atrapa, nos mantiene atentos a su trama, nos conectamos tanto con la historia de Mavis y Drácula como con la de Jhonattan, quizás para que el mundo nuestro sea el que nos cause terror. La relación padre e hijo es el hilo conductor, un tema tan vital como preocupante, y lo ofrecido es un espejo para vernos.

La familia puede además de reírse, adoptar el filme como un modo de dialogar sobre las relaciones de los padres con sus hijos. A mi hijo le llamó mucho la atención cómo un papá impide que su hija viviera el mundo como ella quería, a mí me gustó más la subhistoria de hacer clic. Resulta que la mamá de Mavis dejó un libro de regalo para cuando su hija tuviera 118 años, y en ella se escribe la romántica forma como Drácula se enamoró del vampiro. Hacer clic es la magia del mundo: el enamorarse y parece que ese estado llega solo una vez y se debe corresponder a él. Jhonattan y Mavis tienen mucho por aprender.

Con mi hijo no jugué al Hotel Transylvania; él dedicó su tiempo en ayudarme a escribir este texto. Yo me quedé ilusionado con la idea del clic y de jugar con él a la película, mientras tanto mi hijo se sentó al lado mío para aportar sus ideas en la construcción de este texto, esa fue nuestra manera de jugar hoy.

Ficha técnica

Año, país, duración 2012,  Estados Unidos, 91 minutos.
Director Genndy Tartakovsky
Guión David I. Stern, Dan Hageman, Kevin Hageman
Música Mark Mothersbaugh
Reparto Adam Sandler, Andy Samberg, Selena Gomez, Fran Drescher
David Spade, Jon Lovitz, Cee Lo Green, Steve Buscemi, Molly Shannon, Kevin James
Productora Sony Pictures Animation
Género AnimaciónComediaFantástico | MonstruosComedia de terror3-D