El cineasta, oriundo de Río de Oro, Cesar, estuvo en Pereira en el marco del “Festival de Cine del Sur 2012”, evento del cual resalta su importancia afirmando que “la gente puede aproximarse a un cine al que no puede acercarse en todo el tiempo. Es una oportunidad para descubrir nuevas miradas y nuevas voces”.

Ciro Guerra ha ganado más de 15 premios y menciones en festivales como el de San Sebastián, Toulouse, Mar del Plata, La Habana, entre otros.
Fotografía: Juan Camilo Aguirre G.

Por: Juan Francisco Molina Moncada

Va y viene. Le gana duelos al diablo. Toca el acordeón. Cuenta una historia, hace prosa, también poesía. El cine viaja por diferentes dimensiones, y Ciro Guerra, director de la película “Los viajes del viento” lo define a fin de cuentas como “un todo”, como un arte joven al cual le falta por experimentar muchas cosas.

¿Contar una historia únicamente? No. El cine está para más. “Aparte de la novela decimonónica existe el ensayo, la biografía, la autobiografía,  el diario de viaje, la poesía. Existen miles de formas y todas pueden tener su equivalente en el cine”, firma el director que además del mencionado largometraje ha dirigido “La sombra del caminante” y los cortos “Silencio”, “Alma”, “Intento”.

El cine viaja, ya sea estando en diferentes lugares o locaciones, o bien, limitándose a cuatro paredes. Aunque limitar es un decir. Hay múltiples alternativas, sobre las cuales se puede experimentar. Es entonces cuando Ciro Guerra habla de un universo, rico en sí mismo, que trasciende cualquier narración, cualquier fotografía o puesta en escena… que en cada película ofrece una forma diferente de narrar o, simplemente, mostrar. Un espacio para el ensayo-error, algo que entusiasma al director.

Es allí cuando se refiere a Colombia como “un país al que todavía le falta mucho para contarse a sí mismo, a diferencia de otros países donde hay una tradición narrativa muy extensa”, destacando a su vez el hecho de que “en Colombia tenemos que encontrar mucho, en esa búsqueda vamos a cometer muchos errores, se va a hacer ensayo y error, hay muchas cosas para probar y caminos por recorrer, pero el hecho de que haya todo ese camino por recorrer me parece estimulante”.

Tan estimulante, quizá, como lo es para Fermín, uno de los protagonistas de “Los viajes del viento”, el hecho de andar detrás del burro que lleva a Ignacio Carrillo a encontrarse con su maestro para devolverle el acordeón que le ganó al diablo. Una alusión a Francisco El hombre, claro está, a aquel espíritu que está en la Guajira, en la sierra del Perijá, en los sitios, aquellas especies de logias en las que se reúnen los juglares a trovar, a improvisar, a  jugarse algo más que la vida, como dos gallos que pelean ante la vista de múltiples ojos.

Ojos que ven de múltiples formas, aunque biológicamente salvo daltonismo u otra clase de fenómenos similares, estén destinados para ver lo mismo. Porque el cine suscita diferentes miradas, diferentes interpretaciones, posturas para ver el mundo. ¿Qué se quiso mostrar o experimentar en la película? “Lo importante es lo que el espectador percibió.  Yo quería contar muchas cosas, y si las pudiera expresar en palabras no haría película. La película es el mensaje”, responde Guerra.

Se percibe música, se percibe una costa Atlántica diferente a la farándula cartagenera, o a los partidos de la selección en Barranquilla. Se ve la costa de los arhuacos. Se siente la percusión del palenque. Se ven los viajes del viento, como si este se hubiese represado en un acordeón que tiene cuernos y que suena sin ser tocado.

Viaje. Road Movie. Ciro Guerra se refiere a esta forma de experimentar el cine como “una estructura mitológica. Se encuentra en la odisea. Habla del ser humano en su estado más profundo. Todas Las culturas tienen sus mitos alrededor del viaje, porque la vida es un viaje para muchas culturas”. Es allí cuando el cine como un duende escurridizo presenta algo nuevo, algo que nos hace comunicar con la película, tal cual lo afirma Guerra…u na serie de imágenes. La dramaturgia y magia del teatro. La música y sus vibraciones. El cuadro artístico hecho desde una fotografía.

En este punto Ciro Guerra destaca su particular afinidad con la fotografía: “me gusta mucho la fotografía en el cine. Es la parte más puramente cinematográfica. Es jugar con los elementos que son abstractos y puramente del cine, como lo son la luz, el color, el movimiento, la óptica. La parte visual del cine me interesa mucho”. En el caso de “Los viajes del viento”, en donde resalta la influencia de cineastas como John Ford o Akira Kurosawa, Guerra dice que el aspecto fotográfico no es el más importante, aunque si uno que llama la atención pues  estamos viendo un mundo que no hemos visto y que está siendo retratado. Es una experiencia visual”.

Y, al final, se podría decir que eso es el cine. Una nueva experiencia visual. Una caja de sorpresas que nos puede ofrecer prosa, poesía, teatro, fotografías. Es el séptimo arte, quizá un amalgama de los otros existentes o tal vez hasta de los mismos inexistentes. Un viaje en busca de algo, de un mito que venció al diablo.