Palabras pronunciadas por el profesor e historiador Jaime Ochoa Ochoa durante el lanzamiento de la suma poética llamada “Noche de cada noche, en la cual se recoge buena parte de los poemas del fallecido autor pereirano Eduardo López Jaramillo, primera obra de la colección Piedra solar, de la Editorial Luna de Locos.

En la fotografía  Giovanny Gómez, editor del libro, Diomar y Gladys López Jaramillo, familia del escritor, Jaime Ochoa, Rosina Molina , Dora Mejía Otálvaro y Julian Bougon de la Alianza Francesa de Pereira

En la fotografía Giovanny Gómez, editor del libro; Diomar y Gladys López Jaramillo, familia del escritor; Jaime Ochoa; Rossina Molina; Dora Mejía Otálvaro y Julian Bougon de la Alianza Francesa de Pereira

“Palabras, otra vez, en la fuente

de la realidad y en sus sentidos.

Versos a medida del hombre

que vamos siendo cada día”.

De: La rosa en el cántaro. E.L.J.

Por: Jaime Ochoa Ochoa 

EDUARDO

Alero de mis noches
bajo la copa fina
de tus horas bohemias.
Un rincón en el Tiempo
agraciado de arpegios.
Y Cesar Franck
brillando en el misterio.
Caminas a la sombra
del recuerdo
y nos miramos juntos
en el espejo mágico
de la Música Eterna.

Acompaño esta noche
tu camino de penas
y lloro en tu silencio
porque nada comprendo.
Sólo sé que te quiero
y te extiendo los brazos
desde mi lejanía,
para estar a tu lado
como ayer,
como siempre…

Olga Lucía Betancourt S. Luxemburgo, invierno del año 2000.

 

Gladys y Diomar López Jaramillo, Rossina Molina Reyes, Dora Mejía Otálvaro, Giovanny Gómez Gil, invitados especiales, queridas amigas y amigos, buenas noches.

Hoy, 11 de agosto de 2015, el poeta Eduardo López Jaramillo está celebrando un nuevo aniversario, y es él, a pesar su ausencia física, quien le cumple a la ciudad, pues está con nosotros a través del libro Noche cada noche. Suma poética, edición que reúne dos libros de poesía ya editados, “Lógicas y otros poemas” y “Hay en tus ojos realidad”, algunos poemas inéditos, unos textos de su diario literario, la cronología y la bibliografía del poeta, delicadamente presentadas. Esta obra ha sido compilada, prologada y preciosamente editada por el ojo avizor del poeta Giovanny Gómez Gil, con la autorización de las hermanas del poeta López Jaramillo, el diseño y la diagramación de Luis Felipe Gómez Ossa, las ilustraciones del artista Ramón Fernando Vanegas, la colaboración de algunos amigos, como Luz Dary Gil Montealegre, Abelardo Gómez Molina, Mauricio Ramírez Gómez, César Valencia Solanilla y el apoyo para la edición de la Universidad Tecnológica de Pereira. Es decir, es una labor editorial en la cual personas y entidades han puesto sus mejores esfuerzos para reeditar unos textos, dar a conocer otros y entregarle a la ciudad y al país una bella edición, como el poeta López Jaramillo soñara, merece y su familia y amigos le brindan en su cumpleaños.

Un 11 de agosto, como es hoy, pero en 1947, nació en esta ciudad, que él tanto amó, el escritor, poeta, Maestro y amigo Eduardo López Jaramillo. Cuando estamos conmemorando 68 años de su nacimiento, tenemos el privilegio de entregarle al mundo literario esta bella obra que enriquece el panorama intelectual de la ciudad y de la nación.

Este auditorio, que tantas veces visitó el poeta, también es testigo de la presencia del escritor. Estando aquí, mientras hacía la presentación de su novela Memorias de la Casa de Sade”, el 28 de febrero del 2003, sufrió un problema respiratorio, lo cual complicó su estado de salud y nos dejó, el día 12 de marzo del mismo año. Son 12 años de nostalgia, evocando su grata figura, su emotiva y diáfana voz, sus anécdotas, sus enseñanzas, su amistad, su labor docente en colegios, universidades, círculos académicos, en libros y revistas y en las palabras emitidas durante varios años por la Emisora Cultural Remigio Antonio Cañarte, donde nos llevaba a la emoción estética con su inolvidable programa “Solo a dos voces”, escuchándolo, conocíamos y visitábamos los más inesperados personajes y estancias de la literatura, la música y el arte mundial.

Convocar esta noche la presencia de Eduardo es reunir a los más importantes poetas regionales, nacionales y mundiales que influyeron en su valiosa obra y que él, pródigamente, legó a quienes tuvimos el placer de su amistad, el privilegio de ser sus estudiantes, sus amigos, sus lectores. Igualmente López Jaramillo nos legó sus conocimientos en música, arte, literatura y nos proporcionó una obra literaria que estamos en urgencia de hacer llegar a los estudiantes, profesores, escritores, comentaristas y críticos literarios, para lograr que él sea reconocido como uno de los más importantes poetas y escritores que nuestra ciudad le ha brindado a la República.

“Noche de cada Noche. Suma poética”, es el universo rítmico que congrega el sentido y el sentimiento, la forma y el contenido, la memoria y la historia de un momento de lucidez integral o de enajenamiento armónico de creación, de convertir lo ideal en acción, en pasión, en fuerza viva, conmovedora, en palabra que transforma y define ese instante de éxtasis profundo que lleva a concretar en letras, en símbolos, todo el sueño de una vida o de muchas vidas vividas en una sola, todo lo que se ha anhelado, todo lo que se ha vivido -y tal vez perdido-, al estar inmerso en ese intenso sentir que es lograr que sueños y anhelos, recuerdos y ficciones, formas y músicas, nos den el sentido de vivir, de ser, de estar y, finalmente, de escribir poesía.

Eduardo fue un verdadero humanista, enclaustrado en su biblioteca, y con indudable rigor académico, encontraba las vetas que lo llevaban a obtener el oro de sus poemas e investigaciones, y producía su obra sentida, pensada, planeada, efectiva y efectista por los excelentes resultados obtenidos.

Era, y es inclasificable, por las diversas temáticas y facetas que trabajó: poeta, traductor de poesía, cuentista, ensayista, novelista, comentarista y crítico literario y artístico. Como poeta nos dejó: Lógicas y otros poemas (1979) y Hay en tus ojos realidad (1987), en buena hora reeditados para otras generaciones, otras voces, otros ámbitos.

Como traductor realizó las versiones de los Poemas Canónicos, de Constantin Cavafy (1985), los Poemas de amor del Antiguo Egipto, de Ezra Pound, (1990) y varias traducciones –versiones, las llamaba él–, de poemas de Mallarmé, Apollinaire y otros poetas franceses, ingleses y norteamericanos. En cuento encontramos Los papeles de Dédalo, 1983. Como lúcido ensayista, su primer ensayo lo publica en España, a los 24 años: Introducción a Sade, 1971, bajo la dirección del Premio Nobel don Camilo José Cela; El ojo y la clepsidra, 1995; y Cuando escuches de grandes amores, 2015. Como novelista, Memorias de la Casa de Sade, 2002 y 2010. En su labor como comentarista y crítico de arte dejó testimonios en las revistas Pereira Cultural, del Instituto de Cultura de Pereira, Lecturas Sabatinas y A Pleno Sol, del periódico La Tarde, que él mismo dirigió; Siglo 20, Boletín Cultural de la Biblioteca Luis Ángel Arango, Revista Rotaria de Pereira, Correo de los Andes, Ciper, Pluma, Revista de la Sociedad de Mejoras Públicas, Laberinto, Revista Casa de Poesía Silva, Revista de Ciencias Humanas, Luna de Locos y otras.

Fue un esteta puro que logró dejar en la memoria de Pereira los Salones de Agosto de la Sociedad de Amigos del Arte, entidad cultural donde promovió a los más destacados artistas plásticos de la urbe y los llevó a ser reconocidos en el panorama nacional. Fue siempre un impulsor de la creación artística y su difusión, a través de exposiciones, conciertos, comentarios escritos.

Era un enamorado de la poesía, de la literatura, del arte y fue un renegado como escritor, pues adquirió el compromiso del artista con la sociedad sin vínculos con el poder político. Leyó, estudió, defendió y publicó sobre algunos personajes perseguidos o víctimas del poder o del destino: el Marqués de Sade, Constantin Cavafy, Ezra Pound, Akhenatón, Federico García Lorca, Yukio Mishima, Pedro Abelardo y Heloísa, José Asunción Silva, Porfirio Barba-Jacob, Héctor Escobar Gutiérrez. Allí muestra y demuestra que no es afiliado a una corriente política donde se lucha por los valores, el respeto, la dignidad y los derechos humanos sino profundizando sobre unos personajes que han dejado huella perenne en el pensamiento social de la humanidad. Esta faceta controversial lo determina como un gran humanista, un analista y profundo conocedor de las formas de ser y actuar del ser humano. Por ello su obra es variada, intensa, explícita y rica en contenidos, sentimientos, reflexiones y es un testimonio de lealtad con el ser humano.

Ahora sola resta expresar el reconocimiento de la obra literaria de Eduardo López Jaramillo. Desear y esperar que su obra llegue a otras esferas intelectuales y se le reconozcan los grandes valores literarios que ella contiene: hemos de estudiarlo más, recoger toda su producción escrita, profundizar más en su pensamiento, hacer grande la grandeza de este escritor y darle los reconocimientos que su valiosa obra ofrece.

Expresar la gratitud imprescindible a Gladys y Diomar López Jaramillo, a Giovanny Gómez Gil, por su persistencia en editar esta obra, a Ramón Fernando Vanegas y a todas y cada una de las personas que hicieron que esta publicación, Noche de cada noche, esté en nuestras manos y podamos leerla y releerla, degustarla, darla a conocer y profundizar más en el poeta y su obra literaria, y que esta llegue a cada uno, a cada lector desprevenido con Los papeles de Dédalo y sus laberintos, que sus sorprendentes Lógicas, sus Poemas de amor egipcios y sus Poemas canónicos sean El ojo y la clepsidra en las Memorias de la Casa de Sade o Casa de López, porque Hay en tus ojos realidad, Cuando escuches de grandes amores, Noche de cada noche, esta noche y todas las noches.

Muchas gracias.