Bukowski otra vez; ogro provocador, de sensores finísimos para detectar entresijos de la realidad que no se descubren si un poeta no pone en ellos el dedo y los señala.
Por: Azul*
El poemario póstumo, por ahora, de Bukowski, que aparece en español completa y cierra su obra; ha sido publicado por Colección Visor de Poesía, en traducción de Eduardo Iriarte, y extrañamente no es bilingüe y aunque la traducción suene bien se echa en falta el original inglés; el lector de poesía es susceptible porque sabe como dice Karl Kraus, que “es improbable que dos idiomas alcancen el mismo poema” y si domina el idioma original le gusta mirar ambas versiones y aunque no le domine, cuando le es posible, le gusta comprobar cómo se han traducido giros o palabras, aunque tenga que recurrir a diccionarios.
Y, esas razones al margen, es lo razonable que en un libro de poesía traducido aparezca la versión original junto a la traducción. Es difícil entender por qué las ediciones son bilingües, excepto las de Bukowski. Para algunos resulta un misterio y una falta de consideración al autor y al lector
Bukowski otra vez; ogro provocador, de sensores finísimos para detectar entresijos de la realidad que no se descubren si un poeta no pone en ellos el dedo y los señala; y además la ironía añadida y el humor y aun con la traducción, el ritmo, la música. Los poetas… que convierten unas pocas líneas en un concentrado de sentido y belleza… en su último día/ Hemingway saludó con la mano/ a unos chicos que iban a la escuela…
EL ODIO A HEMINGWAY
Hice una mala reseña
del último libro de Hemingway
Islas en el golfo
mientras que la mayoría de las críticas
fueron buenas.
pero el odio a Hemingway
por parte del escritor sin éxito,
sobre todo de la escritora,
me resulta incomprensible.
esta escritora sin éxito estaba hecha una furia.
había intentado explicarle por qué, creía yo,
Hemingway escribía tal
como escribía.
eso de “la vida a través de la muerte”, me dijo,
no es en absoluto algo exclusivo de
Hemingway. ¿y de qué va, si no,
toda la cultura occidental? es la misma historia
una y otra
vez. ¡no hay
nada nuevo!
eso es verdad, pensé, pero…
¿cazar leones sólo era, en el fondo, pegarse un tiro
él mismo?, me preguntó. ¿no es eso? ¿no es
eso? no cuando los leones estaban desarmados y
él los atacaba con un rifle y
ni siquiera tenía que
acercarse. ¡hay que ver! pobrecillo
Hemingway.
es verdad, pensé, los leones no llevan
rifle.
la tradición española. Veo a Goya porque me llega
como algo real y completo, me dijo. No veo a
Hemingway más que como una vieja película de
Hollywood
interpretada por…¿cómo se llama? ese Cooper que era amigo
suyo, el tipo de Solo ante el peligro. ¡vaya!
ni siquiera soporta a sus amigos,
pensé.
uno aprende acerca de la muerte muriéndose
no observándola,
me dijo.
eso es verdad, pensé, pero entonces, ¿cómo escribes al respecto?
dices que Shakespeare te aburre, me dijo.
el caso es que
él sabía mucho más que Hemingway.
Hemingway no pasó de ser un vulgar
periodista.
le enseñó a escribir Gertrude Stein, pensé.
te contaba lo que veía, me dijo, pero no sabía
lo que significaba, cómo están vinculadas
las cosas en realidad…nunca
explicaba.
qué raro, pensé, eso es exactamente lo que
me gustaba de
él.
no dices más que las típicas
chorradas, me dijo.
qué pena, pensé,
con las piernas tan largas y hermosas que
tiene. bueno, Goya también estaba bien,
pero no puedes llevarte a la cama
a Goya.
bueno, muy bien, pensé, Hemingway sacó aquellos grandes
peces
del mar y aguantó unas cuantas guerras
y vio morir toros y mató algún otro
león.
escribió algunos grandes cuentos
y nos dio 2 o 3
buenas primeras
novelas;
en su último día
Hemingway saludó con la mano a
unos chicos que iban a la escuela,
ellos le devolvieron el saludo, y no llegó a tocar el zumo de
naranja
que tenía delante de sí;
luego se metió el arma en la boca como una pajita
y tocó el gatillo
y uno de los pocos inmortales de América
se convirtió en sangre y sesos por las paredes y
el techo, y entonces todos sonrieron,
sonrieron y dijeron:
¡ah, vaya maricón! ¡ah, vaya cobarde!
sí, se aprovechó de McAlmond
se aprovechó de todo el mundo
y no trató bien a Fitzgerald
y escribía de pie
y una vez estuvo en un manicomio,
y Gertie Stein, esa maldita
bollera
igual sí
le enseñó a
escribir.
pero ¿quién le convenció de que era hora de morir?
vosotros
sucios
cabrones
*Publicado originalmente acá




