En este sentido, un ensayo también sobrevive mientras no pierda el carácter libre, imaginativo y personal para acercarse a quien será, en últimas, su receptor.  

 

Carlos Alberto Castrillón R. Foto: Cortesía.

Carlos Alberto Castrillón R. Foto: Cortesía.

Por: Lorena Cardona Alarcón*

 “El ensayo es la ciencia, menos la prueba explícita”.
José Ortega y Gasset

Dice el reconocido  crítico  literario y ensayista  español José Luis Gómez Martínez, en su Teoría del ensayo (1999), que el valor de este tipo de texto “no depende del número de datos que aporte, sino del poder de las intuiciones que se vislumbren y de las sugerencias capaces de despertar en el lector”. En este sentido, un ensayo también sobrevive mientras no pierda el carácter  libre, imaginativo y personal para acercarse a quien será, en últimas, su receptor.

Esta concepción cobra especial  significado y vigencia cuando se tiene  la oportunidad de encontrar una obra como “Palabras reincidentes”, del poeta, ensayista y profesor universitario Carlos Alberto Castrillón, publicada en 2014 como parte de la colección “Biblioteca de Autores Quindianos”; una  apuesta editorial ambiciosa de la Gobernación  y la Universidad del Quindío que busca promover y difundir la producción académica, literaria e intelectual de los autores de su región; además  brindar un espacio de encuentro que permita a los lectores reconocer sus raíces y forjar una identidad cultural en todo el Departamento.

En esta ocasión, Carlos Alberto Castrillón (Armenia, 1962) nos ofrece una propuesta ensayística novedosa, arriesgada en su concepción, bien lograda en su construcción, pero compleja en su lenguaje para un lector no especializado. A lo largo de esta colección de siete ensayos –Las rutas poéticas de David G. Lanoue;  Daniil Harms; Ortega y Gasset: La plenitud del Quijote; La metáfora del viaje en la poesía de Albalucía Ángel; El itinerario de la agonía en Dionisio Aymará; Reinaldo Arenas y la semilla de la voz; Domitila y el derecho a interpretar la realidad-, que viajan por la obra de algunos reconocidos y no tan conocidos escritores, el autor confirma su calidad académica e investigativa; además, pone de manifiesto su preocupación por explorar ámbitos literarios poco comunes y, como bien lo sugería Gómez Martínez, muestra su interés por generar una compenetración con el lector que le permita ser “testigo de su labor creadora”.

Desde esta perspectiva, se plantea una lectura que, a pesar de enmarcarse en un ámbito académico, tiene la intención de ofrecer una experiencia literaria, nada convencional ni tradicional, según los modelos establecidos para la producción de ensayos. Al contrario,  con esta obra, Castrillón Ramírez podría estar cerca de desvirtuar esa concepción errónea que se tiene del ensayo, al no considerarlo un escrito rígido, severo  y el resultado de la aplicación de una teoría previa o de una fórmula de análisis establecida desde tiempos inmemoriales, sino un vehículo flexible y apropiado para difundir sus  ideas sobre algunas de las que  podrían considerarse sus preocupaciones investigativas.

Pese a que  los textos no comparten un hilo conductor común, se encuentran conectados desde el interés por develar el papel que cumple la palabra en la producción de cada uno de los autores aquí seleccionados. Cada uno de los ensayos responde a un proceso  disímil, distanciado por las motivaciones y las circunstancias temporales que rodearon su momento creativo. Algunos de ellos han sido dados a conocer, individualmente, en publicaciones como la Revista Caballo Perdido, de la Universidad Tecnológica de Pereira; la revista Poligramas de la Universidad del Valle; la Revista Hipsipila  de  la Universidad de Caldas; Lectores del Quijote, una compilación  de la Universidad Javeriana, entre otros.

Desde una óptica  personal, se destacan, entre otros, el primer ensayo titulado “Las rutas poéticas de David G. Lanoue”en el cual se toma como eje central el libro “A sign pointing two ways (2011)”, para  abordar la obra poética de este escritor americano, experto en Kobayashi Issa, y autor de la novela “La vida es haikú”; una propuesta literaria que se incluye en la llamada novela–haikú, íntimamente ligada con la  compleja tradición poética oriental. Sin embargo, como lo dice Castrillón Ramírez, a diferencia de la  poesía japonesa, Lanoue “evade las mistificaciones literarias del haikú y ofrece una muestra heterogénea de percepciones. Humor, ironía, comprensión súbita de experiencias que se comparten”.

En el segundo ensayo, “Daniil Harms”, Castrillón Ramírez presenta la obra de  este autor ruso desde los conceptos de escritura fractal, hibridación y fragmentación; planteamientos que lo llevaron a ser considerado como uno de los precursores de las narrativas posmodernas, ya que su obra reviste uno de los momentos de más alta experimentación narrativa durante el siglo XX. Sus estrategias y técnicas sirvieron de referencia para muchas obras alrededor del mundo que consideraban la obra literaria no como una estructura finita, sino como una posibilidad infinita con la cual se podía interactuar y “jugar”.

A pesar de que se ha dicho que la historia literaria de un país difícilmente tendrá en cuenta la producción ensayística, o que sus autores siempre serán los últimos en aparecer en estas menciones, sin lugar a dudas Palabras reincidentes es una  obra que se posicionará,  y dará mucho de qué hablar en el ámbito local y también nacional; pues, es un libro que vale la pena leer, divulgar, pero sobre todo, disfrutar;  no solo porque está bien concebido, sino porque su autor logra configurar una proyecto académico-literario poco usual en la región.

*Magister en Literatura- Pontificia Universidad Javeriana. Docente Fundación Universitaria del Área Andina