No es una historia cualquiera, es la de un sobreviviente, quien se hizo en la aventura de surcar el mar, de ganarle espacio a la vida, de haber soportado y aguantado, de perder y en medio de ello obtener su gratitud.

Foto Cortesía

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Por: John Harold Giraldo Herrera

Al ver la creación de Ang Lee, sobre esa fantástica historia de un naufragio con un solo sobreviviente, nos conmueve más la forma cómo se reflexiona sobre el arte de contar, no sin antes decir que causa cierto esplendor el adentrarse a una fábula con mezcla de fantasía y realidad. El camino es tan bifurcado como el propio relato y el director apostó con deleite el de decidir cuál historia es la mejor. Nos deja la opción: si un hecho con asombro y asuntos increíbles, o un cruento hecho de sobrevivencia. Pero en el fondo es una película sobre la necesidad de creer. De saber que las fantasmagorías son muy cercanas a la realidad, que el sueño y la imaginación son dos de las armas poderosas para configurar el mundo.

La historia de Pi surte un efecto apasionante. No saber dónde es lo fantástico y cuál es la cuota de realidad. Incluso las mezclamos y no nos importa la distinción ni las fronteras. Vemos un discurso sobre el arte de contar y un relato sobre la vida de Pi. Es una adaptación hecha por Ang, de un libro escrito por Yann Martel y que a su vez refleja la historia de un individuo, quien no tiene testigos ni nadie más que su manera de haber vivido y contado lo que le pasó. Resulta fabuloso el juego de nunca acabar, porque la historia ahora nos pertenece y seguro en cada forma de interpretarla y asumirla se construyen nuevas versiones. El caso elocuente es cómo caemos en esa indispensable trampa: la de la fábula. Y como las historias cobran valores diversos.

Además se suma el deleite visual. No es una historia cualquiera, es la de un sobreviviente, quien se hizo en la aventura de surcar el mar, de ganarle espacio a la vida, de haber soportado y aguantado, de perder y en medio de ello obtener su gratitud. Pero su historia no es de él, también la experimentó con un tigre, quien fue al tiempo su verdugo y compañero. Más la incertidumbre, una especie de faro, una guía a medias, que combinada con la esperanza lo mantuvo en firme y victorioso.

Nosotros vivimos su drama. Pi también fue un patito feo en la escuela, su nombre era el hazmerreír de los amigos, y le hacían toda serie de bromas. Entonces, el perfil de Pi era el de un resistente, un muchacho que también vivió con inquietudes por la religión y los dioses, su procedencia de hindú y su forma de crianza le determinaron un panorama amplio. Su papá un humanista, quien con un zoológico en casa obtuvo un reconocimiento en la India y futuro asegurado. Pi, defendió siempre la idea de abrir el mundo. Pero la aventura que lo esperaba en medio de un océano inconmensurable y un destino impredecible le auguraron una valiente historia.

Sabemos que su recorrido, el de Pi, tan lleno de obstáculos, y situaciones inesperadas, combinada con la astucia de convivir con un tigre de bengala, en la espesura del océano pacífico es tan agreste como tierna. Nos atrapa desde el principio con las imágenes tan coloridas y exuberantes de los animales de un zoológico en la India. Luego nos muestra ese modo de vida libre y espontáneo de vivir de Pi, como un ser buscando hacerse. Para después capturarnos con la envolvente vida de un naufragio. El narrador nos lleva de la mano, quien al contar su historia defiende el hecho de que su historia nos pertenece y así lo sentimos. Nos motiva saber lo que le pasó a Pi, participar de la reconstrucción de los acontecimientos y dejarnos llevar como el viento despliega a una cometa.

Luego nos vamos saliendo un poco y nos complace más saber la libertad de la que gozamos. La historia puede ser falsa y no nos importa como tampoco las fronteras entre realidad y fantasía. Hemos participado de un conmovedor relato. Nos hemos aferrado desde la butaca a presenciar la historia de Pi, para después salir con un aire de creencia, de la necesidad de hacernos por medio de fábulas, donde la imaginación nos salva de padecer la realidad y la realidad es un detonante confundida con la ensoñación. Así es que sobrevivimos al tedio.

Ficha técnica

Año: 2012

País: Estados Unidos

Duración: 125 minutos

Director: Ang Lee

Guion: David Magee (Novela: Yann Martel)

Música: Mychael Danna

Fotografía: Claudio Miranda

Reparto: Suraj Sharma, Irrfan Khan, Rafe Spall, Tabu, Adril Hussain, Shravanthi Sainath, Ayush Tandon, Vibish Sivakumar y Gérard Depardieu.

Productora: Fox 2000 Pictures / Haishang Films

Género: Aventura. Drama. Aventura marina. Supervivencia. 3-D. Animales.

Premios: 2012: Globos de Oro: 3 nominaciones, incluyendo mejor película drama

2012: Satellite Awards: Mejor guión adaptado y mejor fotografía. 5 nominaciones

2012: American Film Institute: Top 10 – Mejores películas del año

Tomado de la página web http://www.lifeofpimovie.com/

*Periodista y docente universitario