de animales

J. F. Arias*

Si era, o aún lo es, de los que se leía los resúmenes de los libros o de los que pedía copia de la tarea antes de entregarla, De animales a dioses es para usted. Yuval Noah Harari trata de contar la historia de la humanidad en tan solo 494 páginas.

La primera vez que escuché hablar de este libro fue en un taller de literatura. El título me sedujo, tal vez por la palabra dioses. Normalmente compró novelas históricas, negras, de suspenso, de ciencia ficción o de fantasía épica, pero nunca ensayos. Tomé el riesgo.

Harari es un historiador y escritor israelí de 40 años, especializado en historia medieval y militar. Luego de hacer su doctorado en la Universidad de Oxford le dio por estudiar a fondo la historia del mundo y los procesos macrohistóricos. Necio.

El ensayo está bien escrito. El autor usa un estilo sencillo, sin ínfulas poéticas ni palabras rebuscadas para el Homo sapiens; a pesar de la complejidad del asunto. Me interesaba conocer si había tintes alienígenas en sus líneas; pero no, no hay nada de eso.

El libro se divide en 4 partes: la revolución cognitiva, la revolución agrícola, la unificación de la humanidad y la revolución científica. Cada una de ellas pudo ser un libro de 1000 páginas. Supongo que el borrador enciclopédico que presentó Harari a la editorial tenía 5000, pero me imagino que le dijeron, astutamente: quite esto, quite aquello, ni se le ocurra poner esto… Las editoriales cuidan muchos sus costos de producción.

Yuval Noah

Yuval Noah

La revolución cognitiva narra la vida activa, práctica y sin objetivos que llevaba el Homo sapiens cuando era un simple cazador-recolector: declatonista africano que solo trabajaba tres horas al día para comer. También nos cuenta la importancia de la aparición del lenguaje y el uso adecuado del fuego como fuente de calor, como arma para espantar leones y, en esencia, como elemento protagónico de la cocción: procedimiento que mató gérmenes y parásitos mortales y, paralelamente, contribuyó para que el arroz, las papas y el trigo se convirtieran en platillos básicos de la nueva dieta. Surgen los patriarcas veganos, me imagino. En esta etapa aparece el primer gran exterminio, el primero de los innumerables derramamientos de sangre de nuestra cruel historia: el Homo sapiens elimina a los Neardentales.

La segunda parte se torna interesante, un pequeño clímax que hace que el lector enarque las cejas cuando el autor califica la revolución agrícola como el mayor fraude de la historia. Harari dice que cuando el Homo sapiens decidió no seguir caminando por las estepas africanas y se asentó alrededor del trigo, los males de la humanidad emergieron. Fundamenta sus apreciaciones de forma concreta, sin ruborizarse. Con la agricultura el hombre tuvo que trabajar el doble para comer menos o lo mismo que antes. Y las aglomeraciones de sapiens que circundaron las extensas plantaciones de trigo, en las riberas del Nilo, el Éufrates y el Tigris, trajeron consigo enfermedades mortales. Estos son algunos de sus argumentos. Muchos, al igual que yo, podríamos afirmar que la revolución agrícola, la que afincó al hombre en pequeñas comunidades, luego enormes ciudades, trajo más beneficios que perjuicios.

En la tercera parte Harari hace hincapié en los grandes imperios, dejando claro qué es y qué no es un imperio. En sus páginas juzga los apetitos territoriales, y la adopción o erradicación de las culturas. Plantea, además, si los imperialistas jugaron al final de cuentas un papel benéfico o perjudicial para los pueblos sometidos. Tema delicado, sobre todo cuando eres el resultado de aquellos que vieron cómo unos extraños se apoderaban de sus tierras y sus riquezas. También hace alusión al papel crucial, bueno o malo, de la religión como amalgama de la humanidad. Habla de las religiones monoteístas, politeístas y, para mi sorpresa, mete en el mismo cuarto al comunismo y al humanismo. Detalle que me cogió desprevenido. Si un científico, amante de la lectura, esperaba leer en esta etapa de la historia cómo la ciencia apaciguó las pestes mortíferas que asolaron al Viejo Mundo por varios siglos, déjeme decirle con el dolor en el alma que no, aquí no encontrará nada al respecto. Le sugeriría leer El miedo en Occidente de Jean Delumeau.

En la revolución científica se ven los postulados del autor, sus reflexiones, sus críticas. El Homo sapiens era un animal cobarde que dejó de comer las sobras de los leones para convertirse en una especie de dios que puede manipular todo lo que se le antoje; así podría resumirse. El Proyecto Gilgamesh es un claro ejemplo. La finalidad de este proyecto es que el Homo sapiens sea en pocos años amortal, ojo, amortal, no inmortal. Interesantes episodios de la historia se abordan de manera superficial en esta sección: el descubrimiento de la ignorancia, el credo capitalista, la felicidad, la biónica y el desmoronamiento de la familia y la comunidad gracias al respaldo del Estado y el Mercado.

Harari nos confronta, nos muestra lo cruel que somos con nosotros mismos, con la naturaleza y, especialmente, con los pobres animales. Recordé la vieja frase del premio nobel Isaac Bashevis Singer: “No me hice vegetariano por mi salud, lo hice por la salud de los pollos”.

Muchos desconocemos el martirio que padecen los animales antes de convertirse en un bifé de chorizo o un arroz con pollo. Ignoramos todas las artimañas del Homo sapiens para que una vaca sea una máquina de producir leche. Singer decía que somos unos hipócritas porque criticamos a los nazis. ¿Tendrá razón?

De animales a dioses es un libro que cabría perfectamente en cualquier espacio de su biblioteca. Nos actualiza sobre varios tópicos: historia, antropología, sociología, química, física… Y ofrece algunas respuestas a muchas de nuestras preguntas. Hay que leerlo para entender por qué somos como somos: una raza que aún no sabe lo que quiere.

Título: De animales a dioses. Autor: Yuval Noah Harari. Traducción: Joandomènec Ros # de páginas: 494 Editorial: Penguin Random House Grupo Editorial. ISBN: 978-958-8806-83-9 Primera edición: Septiembre 2014 Reimpresión: Mayo 2015 Pasta: rústica. Diseño de portada: Penguin Random House Grupo Editorial / Shutterstock