Donde no se habla de fútbol, pero sí se meten muchos goles

Jaiver Sánchez es un hombre apasionado por el cine, reside en la ciudad de Bogotá, dedica gran parte de su vida a proyectar las películas que se pasan en la Cinemateca Distrital, lugar donde se encuentra la historia fílmica del país. Ahora busca, de la mano de los niños, hacer del cine una herramienta formadora, evitando que se pierda en el ámbito comercial. Un hombre que ha merecido notas en varios medios, debido a su consagración al anónimo oficio de proyectar películas de cine (ver aquí).

Imagen de archivo
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Por: Javier Montes

Javier Montes.- Recuérdeme, por favor, su nombre y el cargo que ocupa en la Cinemateca.

Jaiver  Sánchez.- Bueno mi nombre es  Jaiver Sánchez y soy el proyeccionista de uno de los espacios más emblemáticos del cine en Colombia, como es la cinemateca distrital. Es un espacio que se encarga de crear cultura, de romper paradigmas en torno al cine. Entonces desde acá creamos un espacio muy interesante para el futuro del cine en Colombia. Un espacio el cual hemos llamado la “Cinemateca rodante”, que consiste en un grupo de personas que nos desplazamos a las diferentes localidades de Bogotá para trabajar con niños deseosos de contar historias, de movilizarse ante una sociedad que a veces los ignoramos y creemos que no existe. Entonces lo que tratamos de hacer es que los muchachos empiecen a sentirse parte de esta sociedad. Que los rechazan simplemente por el hecho de ser menos favorecidos que otros. Entonces desde ese punto de vista empezamos a  trabajar con unos talleres de formación cinematográfica; les hablamos de cine, que lo empiecen a conocer las raíces del cine, cómo se puede usar el cine como herramienta de formación.

Posterior a eso empezamos con la parte técnica que consiste en el manejo de una cámara, se les enseñan los planos, contra planos, después de eso ellos hacen el trabajo y cuentan sus propias historias, en ese momento que sus propias historias se ven reflejadas en la pantalla, que se pasan acá en la Cinemateca Distrital y luego van a las diferentes localidades y se muestran a la gente, eso empieza a visibilizar al ser humano y  se crea un espacio dentro de lo cultural y dentro de lo social eso es muy importante, mirándolo desde dos puntos de vista: primero desde lo social, que ellos realmente pertenecen a un espacio y que merecen ser escuchados y ser vistos por medio de la herramienta del cine, y segundo, la misma formación temática que ellos adquieren del cine, porque después de eso no se quedan con lo que hicieron, sino que quieren seguir haciendo cosas y se crea una cadena de ondas donde empieza eso a trascender y crea una cultura y formación cinematográfica donde posiblemente pueda estar el futuro del cine colombiano.

Estos muchachos con los que estamos trabajando ahora, ellos crean esos espacios no solamente como hobby sino que se dan cuenta que realmente desde el cine se pueden contar historias y crear sociedad, y se puede hacer conciencia y muchas otras cosas que le hacen falta a la sociedad.  Entonces realmente el trabajo de la Cinemateca es trascender a todas las localidades y que ellos, aparte de ver el cine, lo hagan y lo cuenten.

J.M.- ¿Piensa usted que el cine puede educar, o que se puede considerar como herramienta educativa?

J.S.- Sin lugar a dudas sí se puede usar  como herramienta educativa, pues desde el cine podemos contemplar toda la atmósfera y todo el entorno de nuestro espacio. No solamente  desde lo artístico sino también desde lo social, porque vemos que dentro del cine está inmerso un mundo que es el que a nosotros nos toca, el que depende de nosotros y que estamos inmersos 100 por ciento dentro de ese mundo; entonces el cine como elemento de formación es muy importante para poder realizar y poder encontrarnos dentro de nuestro espacio.

J.M.- Continuando con esa línea, y aterrizándolo acá en Colombia, más específicamente en Pereira donde existen cineclubes, pero tienen poca acogida, ¿considera usted que tenemos películas para educar?

JS.- Hay diferentes puntos de vista a contemplar. Si miramos el cine como herramienta de comercio, indudablemente estamos dejando al lado la parte cultural, la pedagógica, que realmente es la parte más importante, porque cuando se le da mucha importancia a lo comercial, nos olvidamos de lo que es el Arte como tal. Desde ese punto de vista podemos anexar que un espacio como la Cinemateca Distrital acá en Bogotá esencialmente el trabajo que nosotros realizamos es eso, hacer del cine una herramienta de formación. ¿Por qué una herramienta de formación? Porque tenemos que empezar a identificarnos como individuos, tenemos que entrar a crear un espacio de socialización y podemos crear sociedad, entonces cuando se toma el cine como un elemento comercial, indudablemente se olvidan todos los elementos que son los que nutren y los que educan y llevan a una formación a una sociedad.

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JM.- Entonces  la clave está es en ir a la práctica y no quedarse solamente en el discurso, como muchos cineastas lo hacen.

JS.- La proyección de cine y la parte de formación, se nutren como el pintor se hace en el lienzo; ahí es cuando realmente se forma y surgen esos elementos que hacen del pintor un gran trabajo, la parte interior del artista se exterioriza, es igual en el cine, cuando tienes una historia en borrador y la dejas para ti no pasa nada. Pero tú tomas una cámara y plasmas esa historia, ahí es cuando  realmente se hace bien el trabajo. Es supremamente importante la parte teórica, pero es desde la práctica donde se hace realmente cine. Por eso es importante lo que ustedes hacen desde su espacio (cineclub) para que la gente empiece a  conocer el cine y se dé cuenta que el cine no solo es el de ficción, y que aparte de entretener también nos invita a pensar y que el valor que tiene el cine dentro de la sociedad es muy grande, y no debemos, reitero, quedarnos en el discurso que somos un país con crisis, que somos un país neoliberal. Toca empezar hacer parte de la solución y no del problema, por ello este trabajo que se hace con los niños es un trabajo de  retroalimentación porque uno se da cuenta de las cosas tan valiosas que se encuentran allí.

JM.- Uno de los motivos de viajar hasta Bogotá es recolectar datos, convertirlos en un género periodístico, y como el cine es una de mis pasiones no quise desaprovechar esta oportunidad, ya que cuando usted dijo: ¿quién tiene preguntas?, yo dije,  tengo que llevar esto a una entrevista y de paso ayudar a mi compañero con su tesis de grado. Nosotros en la UTP  tenemos un cineclub donde cada 7 días proyectamos películas variando la temática, en este momento (noviembre) la temática es las drogas. Y para la mejor creación de dichos espacios he conseguido otras entrevistas, por ejemplo, a mi profesor de cine, una de las preguntas que yo le hice fue: ¿cuál es la mejor parte del cine, en qué   parte usted se desempeñaba mejor? Y él dijo, lo mejor para hacer en el cine es el proyeccionista, por eso me pareció curioso, llegar acá y encontrarme con usted.JS.- Yo tengo una filosofía de vida; es que la diferencia entre el que triunfa y el que fracasa es simplemente la pasión con la que se hacen las cosas y cómo no sentir pasión estando en esta academia, viendo toda la filmografía de grandes directores que han marcado historia en el cine, realmente yo me siento de las personas más favorecidas del mundo teniendo un trabajo como este, donde no solamente me formo yo sino que después de las más de tres mil películas que he visto, empezar a instruir esa experiencia. Hace tiempo tuve la oportunidad de trabajar con un director de cine chileno y él expresaba lo mismo, que después del director de la película, para él lo más importante era el proyeccionista. Aunque en ocasiones sea un trabajo invisible, pues a veces solo se  recuerda cuando hace las cosas mal. Pero cuando tú entras a la sala de cine en lo último que piensas es en el proyeccionista. Por eso siento que pasé un gran momento con ustedes, porque sienten de la misma manera que no debemos quedarnos en el discurso, por el contrario, debemos crear conciencia y a mí me parece algo importante es que debemos apagar un poquito más el televisor, y sentarnos un poco a ver más cine formativo, constructivo, que nos está haciendo falta, recordar nuestras raíces.

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JM.- Por ejemplo este semestre tengo que hacer un video documental, y he visto Baraca, Agarrando pueblo y Tigre de papel, y me gustaría crear algo que raye (algo innovador).

JS.- Yo pienso que eso que están haciendo ustedes de empezar a formar público es muy importante, al igual que estos ciclos por directores es perfecto.

JM.- Esa es una de las metodologías del profesor John Harold Giraldo, en una asignatura llamada “Teorías de la imagen”.

JS.- Indudablemente que sí, detrás de las historias del cine a veces uno cree que están contando la historia de uno, cuando existe esa sensibilidad del ser humano uno se da cuenta que no es único y que realmente formamos parte de una sociedad .

JM.- Por ejemplo, si yo viviera acá mantendría acá metido (en la Cinemateca).

JS.- Sí, es que acá solo hablamos de cine, no sabemos cómo se cobra un penalti, acá solo hablamos de cine. Sin rechazar el fútbol. Aunque comparando con todo el país, lo que hacemos es muy pequeño, pero la idea es empezar a que personas como usted se unten de todo esto y empiecen a crear esos espacios que necesitamos.

JM.- Eso he visto, solo llevo unas horas acá en Bogotá y me he enamorado del mundo cultural que comparte esta ciudad.

JS.- Sí, realmente, a pesar de los inconvenientes que tenemos, siento que somos la Atenas suramericana, pues es un espacio donde se respira cultura, más de 100 universidades en un espacio relativamente reducido y eso ayuda mucho a que se respire esa cultura, y la invitación es esa que intercambiemos información.

JM.- Por eso yo quiero compartirle trabajos que he hecho y el trabajo macro que piensa realizar mi compañero.

JS.- Hágale, cuenta con nosotros, desde lo poco que podemos hacer, y acá hay un espacio que es espectacular, que es la biblioteca de cine, donde tu simplemente llegas, abres el espacio, escoges la película que quieras y te sientas a ver la película que es para ti solo. Y la gente usa mucho esa sala, los adultos mayores, los jóvenes, etc.

Es paradójico que en un país como el nuestro tan violento, la gente busque expresiones de diferentes maneras, por medio de la cultura, cine, teatro, la danza, y nuevamente, reitero a ustedes el agradecimiento por haber venido a esta la Cinemateca Distrital.

JM.- Para finalizar, quisiera decirle que yo me perfilo como director de cine en un futuro y no quisiera hacer cine comercial. Según usted, ¿qué le hace falta al cine colombiano para sacarlo de ese rango?

JS.- Bueno, la parte económica es fundamental, lo que te decía del lienzo, simplemente no podemos quedarnos en contar historias, no solamente para vender un producto sino para empezar a crear conciencia de que realmente somos un país que piensa, que quiere sentirse, entonces cuando empiezas a contar historias verdaderas, historias de barrio, eso es realmente fundamental para un buen cine en un futuro, y utilizar los recursos tecnológicos, utilizarlos muy bien. Para empezar a contar historias, y que la gente no solo vea en la pantalla su lado oscuro, sino también su lado más humano. Cuando uno se ve como colombiano agresivo, grosero, etc., esa parte no nos gusta, pero cuando vemos la parte más humana del ser es la que tenemos que contar. Por eso el niño de la historia lo único que vio diferente a un cuadrado fue el lente de la cámara. Y eso es bellísimo.