Una entrevista directa con el actor, escritor y poeta peruano Elio Osejo Aguilar. Un autor que hace música con sus letras.

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Por: Diego Firmiano

Conocí a Elio Osejo cuando viví en el alto Perú. En ese tiempo hice dos entrevistas al escritor mexicano Mario Bellatín para Tras La Cola de la Rata, y a su vez pude sumergirme en el mundo de las letras peruanas conociendo personajes muy representativos del país. Allí, en la céntrica plaza de la Constitución de Huancayo, nos dimos cita para conversar sobre literatura, realismo mágico  y la nueva poesía urbana. Elio es un hombre versado en las letras, además de actor, deportista y lector incansable. Uno puede escuchar su recital poético con música de Tom Waits, la sonata n° 9 de Beethoven o con música latinoamericana de fondo. Su estilo es denso y comprometido, porque sin duda, es un hombre que existe en el arte.

¿Cómo se inició en la poesía?

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Siendo niño, crecí rodeado de manifestaciones artísticas. Fui desde temprano al teatro y, en mi inocencia, pensaba que los demás niños crecían igual. A los cuatro años tenía una tina llena de libros y revistas, y aun cuando me divertía con las ocurrencias de los cómics, me atraían más las enciclopedias que hablaban de otros lugares y gentes junto con los libros de ciencia.

 

¿En qué se inspira para hacer poesía?

He pasado por diversas etapas, empezando por los poemas rimados y de métrica clásica hasta los juegos de palabras y cadáveres exquisitos ya con amigos del arte en mi juventud. Existen formas distintas de modelar poemas, algunas veces me llevo por la música de la palabra o las imágenes de algún sueño, o un sentimiento que empieza a fluir y se trasmuta en verso. Pero están además las veces en que queriendo decir algo no puedes hilvanar más que una línea. Lo intentas y nada, no se siente la poesía, el resultado no te convence. No me acostumbro aún a aquella disciplina de sentarse a escribir determinadas horas del día porque igual las musas nunca te avisan si están de vacaciones.

 

¿Qué escritores nacionales o extranjeros fueron decisivos en su formación literaria?

En el colegio leía por cuenta propia más de Martín Adán que de Vallejo, de Lorca y Cernuda más que Hernández o Machado, de Huidobro más que Neruda y sobre todo hasta hoy me impresiona y me agrada la literatura cubana del siglo XX. En esa formación literaria debo mencionar también las otras artes como el cine, la pintura o la música, además de otras ciencias, la historia y la filosofía.

 

¿Qué es Fuego Fatuo, de dónde toma el nombre y cuál es su función?

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Fuego fatuo intentó ser una marca,  una editorial, empezó siendo una web donde muchos jóvenes compartían sus textos. Un fuego fatuo es el resultado de la combustión de residuos  orgánicos descompuestos, un espectáculo de fuego, de color y de luz que dura poco. Como esos jóvenes que con el tiempo dejaron de escribir o se alejaron de la poesía. Hoy fuego fatuo es tan sólo un seudónimo que uso para firmar algunos poemas y compartir algunos videos en la red.

 

—¿Cuál es su opinión de las redes sociales desde una perspectiva poética?

La red social es un arma de doble filo. Por un lado puede masificar el gusto estético pero también se masifica la banalidad. La poesía y demás artes compiten en el mismo espacio con el chisme, el sexismo y el chiste ofensivo y, sobre todo, la educación se revela en las líneas que compartimos. Si antes se decía “dime con quién andas y te diré quién eres”, ahora la frase debería empezar con “Dime qué compartes…”. Mi otra preocupación en las redes es la imparable alteración del lenguaje. Por ahí comenté que si escribir bien (y pensando el contenido) se volviera una moda, ya no tendría mucho sentido ser escritor.

 

¿Cómo la poesía puede servir a la sociedad,  si es que puede servir, en el sentido de influir para cambiar estructuras de poder?

No la poesía sino el arte en general, sirve para en algún momento despertar la conciencia de algunos seres, la poesía es una especie de bitácora virtual, una esencia que la estructura de la sociedad está perdiendo. Vemos un mundo en que los profesores y políticos han dejado de ser un poco poetas. Los sacerdotes y comunicadores son cada vez menos poetas. La poesía debería ser nuestro verdadero lenguaje, eso implicaría pensar más en los demás y en la belleza de nuestras intenciones. 

 

Díganos una frase (personal o de otro pensador) que lo defina a usted.

Borges, Da Vinci y Wilde han sido mis guías desde joven. Mis frases personales han ido cambiando con el tiempo aunque en el fondo sólo se complementan. “Poesía es esencia” en el 98, el 2005 “Cuando las máquinas puedan crear poesía, seremos dioses” y desde el 2014 “Se vive poéticamente o no se vive

 

Háblemos de su creación, de sus libros “Extraños en el paraíso” y “Nóstos”

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“Extraños en el Paraíso” es un libro de cuentos, que publiqué el 2014, 15 cuentos que fueron reuniéndose en varios años de búsqueda poética. Algunos eran intentos de novela y otros quedaron fuera y serán considerados para una segunda publicación que se llamará “Estética del caos” en honor a mi primer artículo publicado con ese título en la web. He publicado plaquetas de poesía desde 1988. En 2015 publiqué formalmente un primer poemario hecho de haikus titulado “Nóstos”. Ambos libros han sido dedicados a mi madre y a mi pequeña hija.

 

Fue fisicoculturista, actor, practicó Capoeira, aparte de ser poeta. ¿Qué otros roles ha desempeñado en la vida?

Fui librero de viejo varios años, empecé a vender en el suelo de la plaza Francia en Lima. Hubo roles que hubiera querido desempeñar más tiempo o con mejor resultado, como el de músico o de guía turístico por ejemplo. El único rol que no se me ha permitido desempeñar con satisfacción es el ser padre de mi hija.

 

Compártanos algunos de sus más logrados versos.

Ahora creo que todo es poesía

Tuve que recordar lo inútil aprendido

Que un desengaño a tiempo es un regalo del cielo

Que las olas perfectas también tienen su agonía

Ahora creo que todo es poesía

Aún las tristes esquirlas del orgullo pisoteado

Aún los sueños que poco

[a poco] te envenenan la sangre

Lo peor no es la muerte. Lo peor

es no saber si estás muerto

Más nuevos libros  Réplicas del infinito

Ahora creo que todo es poesía

No abandona mi piel

tu olor a mar.

***

Cada uno es el tiempo aquí en el limbo

Y la noche se presta a la ilusión

Para salir

del laberinto de almas y horas

he creado una puerta

Pero, ¿quién encontrará mi cuerpo

cuando la luz asome?

***

Pero escribir es un oficio triste

Es un atajo inútil

E impropio de los seres alados

Sean estos ángeles o cuervos

Sobrevolar las cimas y las aguas

Como quien nada quiere

Y posarse sobre el nivel del mar

De vez en cuando

Baja es la gloria de quien sólo escribe

para sus semejantes

Profetiza o recuerda ridículas hazañas

¿Y si en vez de esta absurda condición

[Porque tarde o temprano terminan los aplausos]

Más bien hubiésemos  dada la circunstancia

¿Apetecido el vuelo?

Pero escribir es un terrible atrevimiento.

Es un refugio endeble

Hoy desperté temprano y me adelanté a la lluvia

Y he recordado un par de buenos versos

Pero sigo sin alas

Es copia fiel del original