ENTREVISTA / UNA VOZ DE PROTESTA EN EL CENTRO DE MEDELLÍN

“La cultura es lo que me da ganas de vivir”.

Juan Fernando Ospina, director de Universo Centro

 

Por / Felipe Osorio Vergara, José David Chalarca Suescum, Emmanuel Zapata Bedoya, Manuela Peña Giraldo y Alejandro Jaramillo Londoño

Como alguien dijo alguna vez, el mundo está lleno de revoluciones. La historia ha demostrado que la palabra es una de ellas. Analizada por algunos como un imán para convencer y atraer a la opinión pública, utilizada por otros para reunir adeptos a un partido político o protestar contra las injusticias, y empleada por otros más como herramienta para relatar historias…

Aunque para Esopo las palabras no valen nada sin estar acompañadas de hechos, este no es el caso. Universo Centro (UC) nació como una pequeña revolución cultural entre el Parque del Periodista y el bar El Guanábano. Un medio fundado por una serie de caminantes, un tanto revoltosos, que levantaron su voz en el Centro de Medellín bajo la bendición de Diógenes, y con el objetivo de narrar esa ciudad avergonzada y perdida, esa Medellín clandestina.

En esa cuna de cantineros y cuenteros, las voces de reclamo se convertían en letras manchadas de alcohol y razón. El Guanábano fue fundado hace 30 años por Luis Fernando Ospina, el ‘Mono Upegui’ y Francisco Guillermo Trujillo. Ese fue el punto de partida de escritores, periodistas y cualquier otro capaz de contar una historia.

Universo Centro nació con el objetivo de narrar esa ciudad avergonzada y perdida, esa Medellín clandestina.

Un medio cultural que nació sin querer y no paró a partir de allí. Un bar se convirtió en la sede de su pequeña revolución y se convirtió en su hogar; su antro de redacción. Voces que controvertían y declamaban en el lienzo de papel las historias de una ciudad conservadora y acomplejada de sí misma. La premisa de ese hogar era “emborrachémonos muchachos”. A veces de historias, otras tantas de licor, pero siempre con algo para contar, porque la palabra es, ante todo, la expresión de quien narra.

“Nosotros no pensamos cuando nacimos que íbamos a fundar un medio. Resultamos un día con una publicación entre manos, y esa publicación fue gustando, creciendo, y de un momento a otro, cuando nos dimos cuenta, habíamos fundado un medio”, afirmó entre risas y suspiros su director Juan Fernando Ospina.

Al primer año de su creación se dieron cuenta que tenían algo importante a su favor. Encontraron en la cultura esa columna vertebral para tomarse las historias del Centro de Medellín. Una pluma y un tintero de color alcohol fueron la expresión de una serie de personalidades que compaginaron y encontraron en ese periódico algo en común. Empezó con un pequeño comité hasta expandirse a una gran red de colaboradores.

Juan Fernando Ospina, director de Universo Centro.
Fotografía / Cortesía

“Transcurrió poco más de un año para darnos cuenta que teníamos entre manos algo que era potente. El tema cultural es algo que nunca nos propusimos. Teníamos esa necesidad de expresarnos. Esta es la expresión de un grupo de personas, no solo en el equipo de trabajo, sino en un grupo de colaboradores muy grande que tenemos. De gente que dice “yo quiero participar ahí”, y nos manda sus trabajos”, agregó.

 

Un híbrido entre literatura y periodismo: un medio “sin manual de estilo”

Universo Centro es un medio sin reglas, sin normas. No le gustan las etiquetas ni tener a la mano un manual de estilo para contar sus historias. Cada una de ellas tiene un sabor distinto. Saben a asfalto, remedios baratos, licor, sudor y excesos. Para ellos, la cultura no es para unos pocos “ilustrados”. Por eso mismo, su director comentó

Somos una serie de personalidades diversas que cada uno pone lo que cree. Acá no hay nadie que sueñe con una cultura elitista y exclusiva para unos pocos. A nosotros nos gustan las historias de la calle, mezcladas con las historias de otros lugares. Podemos pasar de contar la historia de un compositor de fama internacional a contar la historia de un músico callejero. Nosotros no creemos en una división de la cultura como algo exclusivo para algunos. Vemos la cultura como algo a lo que todos debemos tener acceso”.

La relación con sus colaboradores se basa en la calidad de los relatos. Aquellos que entran, poco a poco van ganando un espacio.

“Nosotros tenemos un comité básico y contamos con gente que cuenta con Universo Centro para expresarse y dar a conocer sus pensamientos. No nos interesa ver la hoja de vida, nos interesa ver la calidad del trabajo que nos mandás. Les hemos publicado a personas con las cuales la relación ha sido solo por correo electrónico o de alguna llamada. No tenemos unas condiciones. En el prólogo de presentación de nuestro primer libro de recopilación, Pascual escribía: sin manual de estilo’.

Sus relatos son un híbrido entre literatura y periodismo. No son totalmente ni lo uno ni lo otro. Las clasificaciones no van con ellos. Solo buscan contarse y contar los espacios que habitan, sea cual sea la manifestación cultural que encuentren en la ciudad.

“Cuando a nosotros nos nombran como un medio periodístico nos sentimos, a veces, extraños porque nosotros mezclamos el cuento, la crónica, el ensayo… Nosotros mismos no sabemos si somos periodismo cultural. Ya sea desde el arte, la palabra; llámese periodismo o literatura. Para nosotros lo importante es la cultura, es saber que le estamos aportando a la cultura de esta ciudad”.

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“Los Genios de la Botella”

 Son pocos los que convierten una adicción en material literario. Por ejemplo, Charles Bukowski, el “viejo indecente”, transformó su día a día en literatura. Fue aclamado por algunos y criticado por muchos otros. Esa irreverencia y poco respeto hacia la moral fueron su sello.

En sus historias, Universo Centro también escribe, con cierta rebeldía, hacia lo establecido como cultura o no. El licor es instrumento clave para compartir con sus invitados y colaboradores. Al no tener una oficina rígida para trabajar en sus relatos, el bar El Guanábano se ha convertido en su espacio de trabajo y lugar de tertulias con sus visitantes. Al igual que con Bukowski, un trago puede ser lo único que se necesita para escribir una buena historia.

“Mucha de la identidad se debe a que tenemos una oficina en el segundo piso de un bar, el bar El Guanábano. Esa soltura que nos da relacionarnos con la gente cuando nos reunimos y los invitados que nos proponen una historia. Ese sitio de encuentro con nuestros colaboradores y seguidores, y esa liviandad de las ideas que nos pueda dar el alcohol; eso nos ha ayudado mucho a dar con nuestro estilo. No somos borrachos. Tratamos de que nuestras historias se mantengan a flote, así sea que floten en alcohol”, dijo entre risas.

 

“A Universo Centro lo lee desde el desdentado hasta el recién blanqueado”

 Universo Centro nace y muere cada mes. En palabras de su director, Juan Fernando Ospina, las historias que narran son una especie de cadáver que se arma durante todo el año. Aunque es un periódico que vive sin unas condiciones estrictas, a la hora de escoger sus historias son un poco más rigurosos. La incertidumbre y la sorpresa son las piezas claves para armar cada hueso del cadáver.

No son fanáticos de las historias cortas y rápidas. Les molestan los relatos de tan solo 240 caracteres para conseguir unos cuantos seguidores. Se “toman” el tiempo necesario para recorrer las calles y realizar descripciones de largo aliento, no en vano su lema es “cualquier cosa, menos quietos”. Tampoco les gusta utilizar un lenguaje muy elevado. Creen que las historias deben ser asequibles para todas las personas posibles. Para ellos, sus lectores no tienen clase social ni estatus.

“Cuando nosotros contamos una historia, pensamos que sea accesible a la mayor cantidad de gente. No nos gusta el lenguaje elevado. Como dijo un amigo escritor que nos leyó por primera vez: “¡ey!, esta gente se expresa como yo hablo”. Eso es lo que tratamos. Ni desde la ordinariez, ni lo básico o facilismo. Nos gusta contar las historias como nosotros hablamos. Como dijo Pascual Gaviria una vez, dando una descripción de quién lee Universo Centro:Universo Centro lo lee desde el desdentado hasta el recién blanqueado, contó Ospina junto a una pila de libros que lo acompañaban.

En sus filas no hay filtro para escoger las temáticas de sus relatos. Se dejan asombrar por lo nuevo e intentan no despreciar el acontecimiento, por más viejo que sea.

“Universo Centro no tiene unos temas que debe trabajar cada mes. En lo personal, me gusta algo que leí alguna vez de un medio español que decía: ‘somos orgullosos de llegar tarde a las últimas historias’. Nos interesa una vieja historia, pero una bien contada”, agregó.

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“Alta cultura” vs “cultura popular”

La cultura no es selectiva. No tiene estratos ni preferencias. Si bien la percepción de “cultura” en cada individuo es diferente, Juan Fernando Ospina cree que es necesario desaprender ciertas ideas alrededor del concepto, ante la creencia de que la cultura solo es para refinados e intelectuales, y “la cultura popular” para la mayoría.

“Yo creo que es la falta de conocimiento de los públicos de qué es la cultura. Lo es todo. Lo que nos gusta y conmueve. La cultura no tiene que ser una forma refinada de las artes o estética. Hay cosas en el arte o en la música que yo prefiero sobre otras. Hay expresiones populares que me gustan, otras no tanto. A mí me gusta la cultura auténtica, venga desde un estrato 0 o un estrato 50”, sostuvo.

Según Ospina, en las calles de la ciudad de la ‘Eterna primavera’ aún no se le presta la importancia adecuada a la cultura. Dentro de las acaloradas discusiones entre qué es cultura y qué no, el director de Universo Centro asegura que aunque no existe una última palabra, en Medellín conviven una cultura trivial y otra con necesidades más profundas.

“Yo no creo que Medellín sea una ciudad consciente de la necesidad que tenemos como sociedad de la cultura. Ahí se da una discusión entre qué es cultura y qué no es cultura. Hay una cultura banal y ordinaria, hecha como un bien de consumo, y hay otra cultura con esa necesidad de creación y expresión”, afirmó Ospina.

Por su parte, al periódico no le interesa pertenecer a una clase de cultura u otra. Ni intentan ser una especie de “contracultura” que busque romper los esquemas establecidos alrededor de ella. Solo intentan responder a la necesidad de contar la ciudad.

“En Universo Centro yo creo que ninguno está pensando en ser contraculturales, sino que es la manera de expresarse. Yo no ando con manual de estilo del medio ni con el manual de estilo de mi trabajo. Yo respondo a lo que mi necesidad creativa me exige en cada número. La portada de este último número es una imagen que yo me imaginé y nunca pensé qué va a decir la gente”, añadió.

“Yo no creo que Medellín sea una ciudad consciente de la necesidad que tenemos como sociedad de la cultura”. Juan Fernando Ospina, director Universo Centro

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¿Cómo se sostiene un medio independiente?

La independencia es un condimento importante para mantener el medio y sus historias. De acuerdo con Ospina, los relatos se pueden contar. No obstante, las dificultades se encuentran a la hora de financiar lo que hacen, para que pueda llegar a otras personas. En el caso de Universo Centro, han buscado subsistir a través de diferentes alternativas como convocatorias, proyectos y las suscripciones adelantadas que venden al público.

“No tenemos pauta oficial. A veces tenemos uno que otro aviso, como muchos otros medios. Hemos tenido contratos que vienen desde lo oficial, a través de Secretaría de Cultura y distintas administraciones. Tenemos convocatorias y hacemos proyectos. Hemos hecho Crowdfunding[1]. Vendemos suscripciones. Le pedimos a la gente que se suscriba y nos ayude a mantener la independencia”.

En medio de la pandemia de la covid-19 no han cambiado su estrategia. Han mantenido la financiación de sus principales promotores e implementaron un modelo de suscripciones virtuales para seguir armando el cadáver, mes tras mes, durante la contingencia.

“Principalmente logramos que algunos pautantes mantuvieran su pauta. Nos presentamos a un par de convocatorias, donde ganamos, e hicimos una convocatoria de suscripción virtual. Conseguimos algún dinero. La suma de lo que hemos hecho siempre y seguimos haciendo en la pandemia”, explicó el director Ospina.

 

Portada de la edición #119 de Universo Centro (diciembre de 2020).
Imagen / tomada de la página web de Universo Centro.

La incertidumbre como motor y obstáculo

Los medios culturales independientes son importantes para la democracia porque contribuyen a mantener el legado de la cultura en el tiempo, por ejemplo, resaltando o exaltando nuestras tradiciones y costumbres como sociedad. Sin embargo, no es exagerado decir que cada día cierra un nuevo medio de comunicación, bien sea por falta de fondos, censura o, incluso, autocensura. Casos como el de la Revista Arcadia no son hechos aislados.

Universo Centro, como medio cultural e independiente, se ha mantenido durante más de una década circulando en las calles de la ‘Tacita de Plata’. Ha gozado de su independencia a través de sus múltiples estrategias y relatos. Aunque el futuro es incierto, los motiva encontrar nuevas historias que, desde el bar que llaman “sala de redacción”, puedan deleitar a sus lectores. Esa incertidumbre de ver qué les espera es el obstáculo para su independencia, y a su vez, el motor para sus historias. Un desafío que viene después de cada edición.

“Lo más bonito es cuando sale cada periódico que circula. Llevamos 12 años con algo que nunca, ni siquiera pensamos que iba a durar más de 2 o 3 ediciones. Cuando alguien nos dice: ‘queremos visitar las oficinas de UC’, se imaginan la sala de redacción con cubículos y gente ahí, y llegan al segundo piso de un bar… la cara que ponen y esa sonrisa que se les dibuja en la cara después de que salen y conocen que uno puede hacer las cosas, incluso, sea en la buhardilla de un segundo piso al que nosotros le decimos ‘Antro de redacción’”.

EL PERIODISMO CULTURAL COLOMBIANO: DE LA ALTA CULTURA A LA IDENTIDAD NACIONAL JUEGO: AVENTURA CULTURAL

 


[1] Red de financiación colectiva mediante donaciones