Futuro

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Fotografía: Charlotte Bracegirdle.

Vuelan las cenizas trayendo rastros de las carnes quemadas, carnes humanas. Cada tarde es lo mismo, hay alguien que acecha lejano, empieza aullando como una bestia herida, luego el sonido es un bramar entrecortado, gritos, y al cabo un silencio que recorre las calles…

Para curarnos del silencio, imitamos a la bestia. El deseo queda de ojos abiertos, los cuerpos se calientan entre ellos, se deshidratan al beso, encendidos, se queman, arden despidiendo cenizas, y al gemido llega el silencio… ¿Ahora quién nos cura?… Somos siempre menos, al paso nos consumirá el deseo, deseo de ese animal herido que agoniza.

Alex Noreña