Güeros (2014)

La sensualidad de la juventud resulta también una quimera; la voz de Ana en la radio universitaria y la lectura de poemas alimentan esa fugaz y precaria sensación de eternidad que, lo sabemos ahora, ya no durará para siempre.

Por Nauj Ilerbes

La ópera prima de Alonso Ruizpalacios es abrumadoramente bella. Sé que mis gustos han sido siempre muy culposos, muy clichés –palabra que muchos aman usar sin detenerse a pensar en ella– pero recurriendo a la sinceridad diría que incluso si el director no hubiese echado mano del blanco y negro, continuaría siendo una gran película.

El acento en la nostalgia de la juventud es evidente (no solo por la apuesta estética) cuando todos sabemos lo cruel, aterrador, cromático y limitado que resulta ser el ambiente en el que se convertirán esos años: solo hay futuro, nada vale ahora, en un presente que nos han enseñado a desdeñar, valemos en cuanto podamos percibir los rasgos que los años próximos nos arroje el espejo.

En el mismo sentido nada nos conmueve más que la juventud; las recriminaciones familiares, las fiestas, las drogas y esa extraña música que un día encontramos como si fuese escrita justo para nosotros, que somos el molde del mundo.

Tomás, hermano de Federico, vive atrapado entre la rebeldía de la adolescencia y la ausencia del padre: Epigmenio Cruz, un músico retirado del rock nacional mexicano, con poca trayectoria, es el vínculo indisoluble e indispensable entre el mundo de los vivos y los muertos. Una casetera, el tesoro prehistórico entre el abismo de las generaciones.

Federico –que no sabemos muy bien qué estudia– y Santos –presumiblemente estudiante de biología–, son compañeros de apartamento: solos, inciertos, encerrados en un lugar sin luz eléctrica ni comida, reflejando el caos de muchos jóvenes que saben presentir la precariedad de sus vidas ante el abandono de las propias aspiraciones:

No eres el único con un estómago vacío que no se puede llenar con nada.

Fede y Santos, apáticos de la huelga estudiantil, declaran estar en “huelga de la huelga”: las horas puras, corriendo impasibles, mientras afuera todo arde.

La sensualidad de la juventud resulta también una quimera; la voz de Ana en la radio universitaria y la lectura de poemas alimentan esa fugaz y precaria sensación de eternidad que, lo sabemos ahora, ya no durará para siempre. Habrá una fotografía, a lo sumo, recordándonos que perseguimos el amor en un mundo en el que cada uno de nosotros busca las respuestas en sí mismo, extirpando la comunicación, porque nadie tiene nada que ofrecernos. Ya lo hemos visto (y probado) todo.

Esta película es universal. Muy bertolucciana. Un fresco de los que soñamos con ser jóvenes algún día encerrados en una de esas canciones de Epigmenio Cruz, las mismas que alguna vez hicieron llorar a Bob Dylan.

 

Ficha técnica

Título original: Güeros

Año: 2014

Duración: 107 min.

País: México México

Director: Alonso Ruizpalacios

Guion: Alonso Ruizpalacios, Gibrán Portela

Música: Tomás Barreiro

Fotografía: Damián García (B&W)

Reparto: Tenoch Huerta, Leonardo Ortizgris, Sebastián Aguirre, Ilse Salas, Sophie Alexander-Katz Productora: Catatonia Films / Conaculta / Difusion Cultural UNAM