Una tarde pasando la Alegría por la calle, se encuentra a la Tristeza sentada en un banco, desconsolada. La primera le pregunta a la segunda: -¿Qué te pasa Tristeza? Esta le responde: -No conozco a la Alegría en mí. La Alegría se compadeció de la Tristeza y le dio la posibilidad de que esta se cosiera a su espalda y caminaran juntas los días, de existirse una de la otra. [1]

Por: Carolina Hidalgo*

Esta Historia contada por muñecos entre la hojilla dorada y los hilos de la metáfora, acompañada de elementos como la polilla, el gorgojo que pulula en la cabeza del pienso luego existo. La silla dorada y su valor desprovista de la estética moderna, no es mermar en el lenguaje y lo que se dice, sino revelar en lo que nos ha sido negado y silenciado en  la forma y el color. James Llanos agrupa sus trabajos en series, y éstas mismas interpelan una entre otras, adquiriendo nuevos atributos en su estética.

Si el estudio de sí mismo es toda expresión auténtica.  Nuestra vida se debate a diario entre la alegría que nos da el instante de sentirse presente latido, y la tristeza de vivirse caricatura del sistema o enajenados de pasiones. Colores vivos, texturas lúdicas, formas de engranajes, el reciclaje de elementos del diario vivir identifican el acertijo.

¿Quiénes somos en este juego de la vida? Ni taxonomías aristotélicas, ni invenciones salomónicas responden a este primitivo juego de preguntarse y responderse nuestro Ser… HUMANO. Es del corazón la pregunta que cuestiona la dualidad occidental.

En Historia contada por muñecos se tiene corazón, pero se está desprovisto de manos y pies, ha sido saboteado el enraizamiento y el asimiento. La ciudad reduce el ser al número. Sólo algunos alcanzan su verdadera silueta humana.

La cuerda nos invita a seguir el cuestionamiento de si estamos conscientes en nuestras acciones, hasta resolverse en el vivirse. Pero, ¿Será el Amor ese conocimiento que nos reconoce orgánicos, simbólicos?… o, a través de los ojos de la infancia  volvemos a retratar la pérdida de nuestras raíces y tenemos que buscarlas en lo profundo de nuestro interior. La realidad se encuentra interiormente vacía. La exhortación de nuestros complejos de Ser, nos tienta al vértigo del abismo o hay quienes sólo pretenden ver las estrellas desde abajo. Y nosotros nacimos para estar entre ellas, luminosa consciencia cósmica. Y el Arte es camino.

[1] Este sueño revelador aconteció entre los días que escribí este texto para Historia contada por muñecos.

*Poeta y docente.