No sabemos si hace millones de años el ocaso era un acuático tumulto de algas rojas o si algún musgoso escarlata precedía la noche de los cromañones…

 

Foto del atardecer por Carmenza Orozco

Por: Daniel Ramírez Orozco

A Carmenza Orozco

Dicen que para verle la cara al tiempo basta mirar a las flores marchitarse. Hay incluso quienes fotografían día a día su jardín para captar los rasgos de aquel rostro. Hace años intenté un ejercicio similar: quise hacerme montones de fotos para descifrar qué facciones eran mías y cuáles de las horas.

A las pocas semanas perdí el entusiasmo y abandoné la empresa. Mi madre, no obstante, tiene un proyecto más ambicioso: ella sabe que el atardecer es una flor naranja que se abre en los umbrales de la noche, por eso cada día le toma una  foto cuando lo ve brotar en la ventana.

Que yo sepa, nadie hasta ahora ha escrito una “Historia natural del atardecer”. No sabemos si hace millones de años el ocaso era un acuático tumulto de algas rojas o si algún musgoso escarlata precedía la noche de los cromañones, pero en el futuro los científicos estudiarán  estas fotografías y medirán las arrugas del tiempo en sus colores de flor cansada.

Sé que algún día el nombre de mi madre estará en las enciclopedias. Mientras tanto, ella atesora en su cámara esos pétalos rojizos que cuelgan de la historia.