Pero esa no sería la muerte para Dimond. En el año 71 conformaría una agrupación (Conjunto Sabor) y grabaría el primer disco propio. Este se llamaría Brujería y contaría con la participación —su debut— de Ángel Canales.  Sin duda es un álbum de culto entre los amantes de la salsa.

Frankie Dante y Markolino Dimond en la sesión de fotos para el clásico Beethoven’s V.

Por: Jorman Lugo

La salsa ha brindado varias historias que han calado en la cultura latina. Muchos de sus máximos ídolos crecieron para exaltar la vida trágica de un pueblo que sabe tanto de sufrir como de gozar. En ese conjunto de ritmos se ha ido escribiendo la historia de una raza que no cesa de bailar en su dolor.

Así fue la historia de Markolino Dimond. Un negro americano que nació en Filadelfia y creció en Nueva York, bajo la influencia del jazz. Pero que una vez se acercó a la cultura latina, supo que ese era el lenguaje en el que quería fundir su dolor y desarraigo. Ahí encontró el latido del tambor, que lo comunicaba con su África natal, y a un conjunto de jóvenes, extraviados en una ciudad hostil, que buscaban la inmortalidad con hambre y frío.

Introducido en el ambiente por Ismael Miranda, Markolino pasó del sexteto de Andy Harlow a la orquesta de Willie Colón, donde hipnotizaría con su manera de tocar el piano. En su primer disco con los “Bad boys” de la salsa dejaría un tema antológico: Guajirón. Una guajira construida con un montuno a contracorriente con el bajo.

¡Eh! que rico y sabrosón. Ven

Ven y baila son cubano. Ven

Rico y bueno camara’. Ven

te lo traigo anda vamos.

 

¡Eh! sabroso y sabrosón. Ven

Ven a bailarlo mi hermano. Ven

Lo vacilan los pollitos. Ven

El guajiro y son cubano.

 

Además, en ese disco destacan The hustler  (canción que da título al disco) Havana y Qué lío. En este par de canciones Héctor Lavoe brilla en su interpretación. Desde ese punto, se percibió que el fuerte de Markolino eran las disonancias y la sutileza con las que creaba figuras rítmicas, en especial, el montuno. También, la independencia en los solos. En gran parte, su estilo se debe a su influencia jazzística, más cercana a Monk que a Petersen. 

En su segundo disco, Guisando (Doing a job), Markolino compone una canción (Te están buscando) que puede tomarse como la síntesis de lo que en ese momento era su vida. Un hombre joven que debe esconderse de la policía porque anda metido en cuentos de droga. Una tragedia cotidiana que luego decidiría el rumbo de su vida.

Te están buscando ya, la policía.

Te están buscando ya, la policía.

 

Te lo dije Markolino

que tuvieras más cuidao

la jara te anda buscando,

tú estás guisao.

 

Siempre andando con bolitas

un día te iban a agarrar,

te lo dije Markolino

que tuvieras más cuidao.

 

Te lo dije Markolino

que tuvieras más cuidao.

la jara te anda buscando,

tú estás guisao

 

Siempre con el mismo cuento

nunca quieres trabajar,

te lo dije Fu Man-Chú

esconde el papel de bambú.

 

En ese disco se incluyen otros temas donde se cuenta lo que es la vida del latino en Nueva York, como Guisando y No me den candela. También es palpable el gran trío que hacen Lavoe en los micrófonos, Colón en los trombones y Markolino en las teclas. Sin embargo, está unión no tendría más espacio en la orquesta. El problema de drogadicción del pianista lo separaría de Héctor y compañía.

Brujería, un disco de coleccionista en la historia de la salsa.

Pero esa no sería la muerte para Dimond. En el año 71 conformaría una agrupación (Conjunto Sabor) y grabaría el primer disco propio. Este se llamaría Brujería y contaría con la participación —su debut—, de Ángel Canales.  Sin duda es un álbum de culto entre los amantes de la salsa. Todas las canciones que están incluidas son de la autoría de Markolino, tanto letra como arreglos. Además, los músicos fueron amigos de él, que crecieron juntos en el bajo Manhattan. Los coros fueron realizados por Ismael Quintana y Justo Betancourt.

Son siete canciones que permean de una atmósfera oscura: los trombones y trompetas crean una ambiente denso que combina perfectamente con el tono de voz de Canales, el piano de Markolino y la percusión: simple y contundente.

En el tema que le da nombre al disco, hay que resaltar la trompeta de Danny Reyes, quien hace un solo potentísimo. También, hay una canción, Yo no tengo pena, con una letra hostil, en donde un hombre supera lo que fue una separación y le desea un mal desenlace a aquella mujer. La canción dice así:

“Mujer perdida, mujer bandolera

mulata ojalá que te mueras”.

 

(Yo no tengo pena mujer, yo no tengo pena por ti)

(Bis).

 

El amor que te tenía

se fue para el otro mundo

y ahora solo y triste estoy

y eche pa’ lante’ yo mismo.

 

(Yo no tengo pena mujer, yo no tengo pena por ti)

(Bis).

 

Si te quieres ir pues vete

a quedarte no te obligo

mas piénsalo bien mulata

sufrir será tu castigo.

 

“Muérete mujer ingrata”[1]

 

Después de esta incursión exitosa fue perdiendo el rumbo. Trabajó esporádicamente con la Orquesta Dicupé y en el primer disco como solista de Lavoe. Con Héctor inmortalizó otro solo. En Rompe Saraguey se confirma el poder con el que este toca el piano. Luego, participaría en varios eventos de la Fania All Star. Pero esa no sería su cúspide.

Markolina toca el piano mientras Johnny Pacheco escucha con atención.

En 1975, con la ayuda de Larry Harlow y Johnny Pacheco se embarcaría en un proyecto que, al día de hoy, se considera uno de los mayores hitos de la salsa. Bajo el sello Cotique, sacaría el álbum Beethoven’s V. Una obra que combinó los más destacados músicos latinos y norteamericanos. La sección rítmica y la sección de metales más potente bajo el mando del genio. Solo se necesitaron dos sesiones para grabar el disco. En la primera Frankie Dante se encargó de la parte vocal y en la segunda, Chivirico Dávila.

Aunque el álbum en sí es una obra maestra, hay una canción que sobresale: Por qué adoré. La letra la escribió el mítico Tite Curet Alonso (uno de los más prolíficos compositores de la música latina), en las cuerdas vocales, Chivirico, en el trombón Barry Rogers y el mismísimo Dimond. La letra es la siguiente.

Coro –

Por qué adoré —tu cuerpo de carretera

Que tiene más curvas que vuelta la culebra

 

Digo que el abrazo tuyo

Fue como un enredadera

Por poco yo me mareo

Que fuerza tiene esa negra

 

Coro –

 

Yo te vi cuando pasaba

Tu cintura de candela

Sentí q me provocaba

La sabrosa temblequera

 

Coro –

 

Ni un pitcher de los mayores

Curveaba a esa negra

Cuando te envuelve amorosa

Con su curva de culebra

 

Al final, ningún amigo logró sacar a Markolino del estilo de vida que había adquirido. Se despidió de la salsa con una que otra colaboración con Frankie Dante y los hermanos Harlow. El genio se inundó de tragedia. Sus días finales los pasó vagando por hoteles y bares, como un alma atormentada. La última vez que tocó fue en 1985. Markolino selló su final en Oakland, en el abismo donde se halló a sí mismo para perderse para siempre. En 1988 murió.