Raquel Lanseros es poeta y traductora, una de las voces más premiadas y reconocidas de la actual poesía en español. Cerca de 200 críticos de más de 100 universidades (Harvard, Oxford, Columbia o Princeton, entre ellas) la han elegido la poeta más relevante en lengua española nacida después de 1970. Autora de los libros Leyendas del promontorio, Diario de un destello, Los ojos de la niebla, Croniria y Las pequeñas espinas son pequeñas, este último uno de los más vendidos en España en 2014. Esta una entrevista concedida a través del correo electrónico luego de su frustrada presencia en el Festival Luna de Locos debido a quebrantos de salud.

La poesía es siempre un acto de resistencia y afirmación, más allá de las convenciones sociales o ideológicas de cada época. Fotos cortesía.

Redacción TLCDLR

Los periodistas en ocasiones nos preguntamos para qué o para quién escribimos. Usted, como poeta, ¿para qué y para quién escribe?

Supongo que escribo porque siento la imperiosa necesidad de hacerlo, como un medio de explicarme y explicar el mundo, así como para dar fe de la existencia interpretada bajo mi prisma. ¿Para quién? Para cualquier persona que tenga a bien acercarse a mis versos, espero que sean una plaza grande donde todo el mundo sea bienvenido.

 

¿Desde dónde escribe: desde el dolor o desde la alegría o le es indiferente?

Escribo desde el dolor, desde la alegría, desde la sorpresa, desde el entusiasmo, desde la tristeza y desde la emoción. Todos los estados de ánimo son reflejos de la vida, de modo que no puedo distinguir entre ellos ni dejar de lado ninguno. 

 

¿Considera que la poesía cumple algún papel transformador?

La poesía es siempre un acto de resistencia y afirmación, más allá de las convenciones sociales o ideológicas de cada época. Por tanto, es un territorio de libertad absolutamente necesario para conservar y alimentar lo más humano que hay dentro de nosotros.

 

¿Cuáles son sus recuerdos y cuáles son sus pasiones?

Afortunadamente, tengo tantos recuerdos y tantas pasiones que sería imposible enumerarlos todos. Me gusta vivir, con todo lo que ello conlleva de dificultad y lucha.

 

Hábleme un poco de su proyecto literario-teatral “Hijos de Mary Shelley”.

La idea es del escritor español Fernando Marías, quien comenzó a reunir a narradores, poetas y dramaturgos que aman la imaginación y están dispuestos a difundir la Literatura de maneras distintas y novedosas. Es un honor formar parte.

 

¿Cree que la masificación de la poesía (entre otras tantas cosas) a través de Internet, redes sociales, blogs, canales de video, etc., ha aportado a la calidad de la producción poética?

Creo que la difusión aporta conocimiento y presencia, lo cual es ya de por sí muy positivo. La calidad ya es otra cosa, a veces se da y a veces no, porque forma parte de un proceso individual y solitario, aunque apoyado en el conocimiento colectivo.

Yo defiendo mi libertad en todos los campos e intento que los prejuicios ajenos no la coarten.

¿Traducir a Edgar Allan Poe y Louis Aragón cambió algo en su forma de escribir poesía?

Traducir poesía es siempre un modo de sumergirse en el universo del autor traducido, con todo lo que ello conlleva de aprendizaje. Me gusta pensar que voy incorporando a mi poesía todo lo que voy aprendiendo por el camino, aunque no sé si es cierto.

 

¿Qué significa ser mujer y ser poeta en una sociedad de evidente dominio masculino?

Significa que se necesita mucha voluntad y fortaleza de ánimo para luchar por lo que uno ama, aunque supongo que esto es común a los hombres también. Yo defiendo mi libertad en todos los campos e intento que los prejuicios ajenos no la coarten.

 

¿Le genera algo venir a Colombia en plena ejecución de un acuerdo de paz?

Colombia es un país muy querido para mí que he tenido la suerte de visitar en muchas ocasiones. Aquí viven grandes amigos a quienes quiero y admiro. Sueño con la resolución de los conflictos y la consecución de la mayor libertad, bienestar y justicia para el pueblo colombiano, aunque soy muy consciente de las dificultades.