Tantas cosas llegaron al mundo que nada más un sabio –pues solo ello puede dar a luz el silencio y la soledad– podría nombrarlas todas para poder así afirmar la existencia de las mismas. Entonces espacio y tiempo se unían en una reciprocidad natural.


Por: John Alexander Albornoz Montenegro
Lo más longevo que existe es la soledad –además de ser el peor silencio– y el silencio –la peor soledad, por ser la primera– nacieron antes inclusive que dicha palabra: nacer. Pero no por la ausencia del humano, sino porque no se concebía otra cosa diferente a estos dos principios.
Al inicio de los tiempos, o sea después del silencio y la soledad, cuando ya se comprende este concepto, hubo cierta compañía y cierto ruido, pues el espacio se unía a él en una gigante manta cobijando algunos destellos que atrofiaban dicho aislamiento. Todo empezó a expandirse; es decir que quedó en la nada (como palabra, pues como proceso histórico nace antes del existir, inclusive el de sí misma).  Tantas cosas llegaron al mundo que nada más un sabio –pues solo ello puede dar a luz el silencio y la soledad– podría nombrarlas todas para poder así afirmar la existencia de las mismas. Entonces espacio y tiempo se unían en una reciprocidad natural.
Este sabio fue por mucho tiempo no concebido ya que extrapolaba la imaginación de la naturaleza y era menospreciado por la imaginación humana. Nada era más que ideas e informidades. Arquetipo de la naturaleza por precederla; por estar antes del todo, pues es eso: todo. Es limitado porque puede crear mas no destruir, porque si no fuese así no sería entidad. Fundamenta su ser en la imperfección porque lo perfecto no es, solo se es cuando se carece, cuando se lucha por una totalidad, si algo carece de lucha simplemente no es real; pues la perfección es un fin y no un medio.
La segunda forma de inteligencia –que precede al humano y procede del sabio, quien fue la primera– son propietarios de formas y rasgos físicos definidos solo por la incomprensión estética, pronto poblaron algunas partes del espacio y nunca han dejado de existir en el tiempo. Mientras el sabio se hacía más grande, ellos –aunque decirlo sea incorrecto, pues son eso, no ellos, no son quién, son qué– creaban una tercera forma en los planetas habitados por animales mediante experimentos que descubrieron la intención, la conciencia, la razón y la capacidad de convertir lo concreto en abstracto y viceversa; o sea, una máquina creadora de sentires. Esa creación, hija de la segunda forma de inteligencia, la cual el sabio no esperaba e intentó destruir, existe hace cuatro millones de años y busca respuesta a todo con preguntas mal formuladas. Crea además varios mitos sobre el sabio y los semisabios (héroes), ignorando que la verdadera sabiduría no es adaptarse a cualquier medio sino la adaptación del medio. Al igual que sus predecesores ha creado una nueva forma de inteligencia, donde dejan atrás lo primitivo; sin embargo, no saben de dónde vienen y perecen por lo que el más conocedor siempre será el joven.
El sabio se arrepiente de sus creaciones, los semisabios juegan con las suyas, las cuales se preguntan y sirven a sus ancestros. El primero es el cuento, los segundos este cuento, los terceros solo lo escriben para que las ideas que van volando no se pierdan en el silencio y la soledad.