Lo he esperado hasta volverme humano. Ahora que presiento la mortalidad, es difícil recurrir a usted o a mí. Me ha cansado la espera. El almíbar no cubre el tiempo. Espero algo más, no a usted, ya sé que nada puede partir de su soledad, la mía es igual… 

 

Por: Alex Noreña

Escribo esto. Acá, aquí, allí, lejano de mí, como otro atrapado en otro.

¿Cuál soy?

¿Éste que escribe?

*Hola, soy yo. Tardé en llegar.

-¡Nunca nos hemos visto!  El retrato sabe igualar nuestra forma, pero miente, ¿no cree?

*¡No, espere! he oído de un invento, “el triángulo imperfecto”, quizá  sea allí de donde nos conocemos, caben otros, he oído decir.

 -¡Usted, yo y otros! No sería un triángulo, ¡eso es un universo!

*No sé, cabe la posibilidad. Admito que siempre he creído que algo de usted, y no sólo de usted, está en mí… He hablado como habla la otredad, voz oscura y ronca, más oscura y ronca si hablo de mí sin hablar algo de usted.

-Lo sé, debo decir que he escuchado aullar a otros desde los balcones, advierten el crimen desde allí. Vale decir que no son ellos, sino otros que espolean el silencio para no ser ellos. Ese grito viene quizá de mí, que no soy otro sino usted.

*Sí, lo he escuchado, a veces no es el aullido, sino la marcación de las olas que se revuelcan de dolor. Eso me hace creer que todo es posible.

-Lo he esperado hasta volverme humano. Ahora que presiento la mortalidad, es difícil recurrir a usted o a mí. Me ha cansado la espera. El almíbar no cubre el tiempo. Espero algo más, no a usted, ya sé que nada puede partir de su soledad, la mía es igual… Espero algo más, eso decía, que sus ojos, si los tiene y puede ver, no hayan visto lo que yo he podido. No obstante, escucho, lo escucho, eso es cierto, cantas como las flores en celo, o como la zarigüeya en cuna. Todo sonido debe retumbar, es decir, volver a tumbar. Cuando una casa cae, canta el desierto, retumba la tumba, nos expulsa, nos arroja a la calle. Pum, pum, pum… Esto nos persigue, como la roña.  

Cuando todo ha caído, en ese caso, hago de mí mi propia casa, soy una casa. Las casas tiene cuartos y rincones oscuros, habitantes, una cocina, un baño, una sala. Cerca de aquí alquilan casas, el precio varía según los cuartos, el número de baños, ¡mire!, es simple, una casa es el baño, nadie podría habitar ninguna casa si no hay baño, quite usted todo lo demás, verá que no es importante. ¡Comer, dice usted! lo puede hacer en la calle, pero señor, pida usted prestado el servicio de baño en cualquier otro lugar. Es cierto, depende, pero nunca cagarás con la tranquilidad que hay en la casa.

Usted parece limpio, debe tener un buen baño, la nieve es limpia porque es blanca. O sea que un negro no puede ser limpio por su color. ¡Tan pulcro usted, señor!, pero tanta mierda que viene a su boca, ¡hombre!, no hay nada más claro que el negro, pues negro es y punto…

Le confieso, la mugre me persigue, usted con tanta cosa que dice y no se ensucia,  que tal si me enseña la ciencia del baño, yo empezaría por…    

Que pena, sucede que el miedo a veces me invade, me invade, me invade. Las fuerzas invasoras siempre quieren despojar algo, qué será, te quieren en otras parcas, que bueno sería cosechar aceitunas al lado de Don Miedo, creo que yo le diría, Don Miedo, usted porque da miedo, eso sí, si no me causa miedo diría todo esto y más. Haría un pastel de aceitunas, partiría porciones en triángulos, doblaría la porción a quién diga: a qué tiene miedo. Creo que el Miedo debe temerle a algo, pues no estaría tan miedoso…

En mi casa, los rincones oscuros, siempre los ilumino con más oscuridad, y vaya que salen cosas. Limpio de arriba abajo, todo cuanto es propenso a limpiarse, y lo que no, pues, es necesario creer que todo está limpio…

He escuchado pasos de quien no debería pisar, y pisa con tanta fuerza que iguala el pie de un elefante muerto, dicen que hay de todo en este mundo. En mi casa sólo hay fantasmas, usted, yo y los otros, somos pocos realmente.

Para desayunar, la ración es la misma, un huevo por bocado, un sorbo de chocolate por cada menudo espasmo en la garganta, galletas, queso…