“No hay que pensar que el adolescente solo puede nutrirse verdadera y sustancialmente de las obras maestras de Cervantes, Dickens, Swift o Defoe”

Walter Benjamin

 

Por / Diego Firmiano

Granuja y el circo de los sueños (2020), el nuevo libro del escritor y psicólogo Nelson Espinosa Orozco, es una odisea de la inocencia. Una travesía onírica y tierna de un adolescente llamado Luis, apodado “Granuja”, que busca a su madre en la ciudad y en la montaña; en la vida real y entre los sueños; con la razón, pero también con la emoción; y en cuyo viaje este descubrirá, igual que Calvino, que el mundo es un circo. Un lugar lleno de alegría y esperanza, si el viajero tiene un corazón puro con el cristal, o dulce, como la miel, y puede verlo todo desde esa perspectiva.

Así Granuja, que parece más un huérfano que un aventurero, deambula cinco años desesperanzado buscando un recuerdo. Un abrazo. Una caricia de una madre. Una respuesta de la vida.  Pero he aquí una paradoja, este niño no está perdido, sino que hace de cada lugar un hogar, y su esperanza la encuentra entre las personas que se cruzan en su camino: una anciana bondadosa, un malabarista profesional, una joven tierna, un payaso complaciente, una niña ideal, una flautista risueña, etc.  Verdaderas dosis humanas de felicidad que intentar edulcorar su penosa búsqueda.

 

Foto por: Diego Firmiano

Sin embargo, aunque estas relaciones singulares y temporales son fructíferas para Granuja, cada experiencia es como intentar apretar el agua entre las manos, ya que unos alegan que Liuna está aquí, otros allá, y otros más que en acullá, sin que haya una recomendación, o un lugar exacto dónde este deba ir.  Al final solo se encuentra frente a una multitud de sonrisas blancas y pupilas cristalinas de personas que aparecen y desparecen en caballos apocalípticos (así como se lee). ¿Es acaso este relato un sueño, una fata morgana o un presque vu? Ya lo veremos.

La única pista sólida para lograr encontrar a su madre se la entrega un misterioso viejo (siempre el viejito sapiente en el camino) que asegura, ella está, en el  “Circo de los sueños”, una institución circense tan irreal como el 30 de febrero, fecha programada para una sola y especial función, y que en esencia será el único momento y lugar donde encontrará la felicidad completa (¡vaya miga de pan en el camino!)

Pero ¿la dirección? ¿cómo se llega allá? ¿cuál es la ruta? He ahí el meollo y el punto central de esta trama narrativa que invita a peregrinar con el protagonista y los personajes que el escritor Nelson Espinosa nos trae, luego del famoso primer libro “Don Pincel y la casa de los cien colores” (1988) y el penúltimo “Alegría y el hada de las tinieblas” (2019).  Libros del autor, que, entre otras cosas, conservan la misma temática narrativa, atravesando por un hilo de ternura, inocencia, colores, formas, olores, y mundos imaginarios, los más de 30 años en la escena cultural y literaria de este reconocido escritor pereirano.

 

Foto por: Diego Firmiano

 

Ya, más allá del contenido, esta obra reseñada es la alegoría bíblica de Samuel, pero también una metáfora de Kaspar Hauser, Marco, de los Apeninos a los Andes, y El Principito, cuyos elementos simbólicos (y al leer se dará cuenta por qué) enganchan al lector:  caballos, pájaros, montañas, y también motocicletas, rock, trenes, salsa y más, mucho más.

Pero no solo hay una  tierna travesía llena de figuras en movimiento o una escritura libre de adjetivos, sino que el libro contiene dibujos hechos a mano por el joven Robinson Obando, que sin duda el lector, sea cual sea su edad, disfrutará coloreando. Mejor dicho, una moneda que vale por sus dos caras y un relato que hay que leer como si fuera una odisea infantil. ¿un niño que busca su madre? He ahí una gesta que debe ser recordada entre la literatura risaraldense como una obra sin igual.

 

Foto por: Diego Firmiano

 

Solo resta decir que esta historia lineal y bien escrita, de 130 páginas, impresa por la editorial Éufrates, y que, a excepción del tomo hoy reseñado, hay 999 ejemplares a la espera de ser leídos por chicos y grandes, es una hoja de ruta para buscar el Circo de los sueños, ese lugar donde la felicidad sí es posible, o al menos, es lo que nos afirma Granuja y el autor. Y hay que creerles, ya que de otra manera nadie podrá salir de esta brumosa realidad llamada mundo que aprieta el corazón y la razón y donde todos buscamos algo o a alguien.