Klepsidra Editores presenta este año al público lector la antología Libro de agua interminable, provista de voces jóvenes y sin lugar a dudas creativas. En su índice podemos encontrar autores como William Marín Osorio, Andrés Galeano, Sandra Viviana Romero, Jhon Walter Torres y Alan González, entre otros; con cuentos y poemas que dejan pasar las imágenes heredadas de la violencia o se hacen reticentes e indagan en la sexualidad y los lazos más cercanos; y a su vez sorprende la acuarela sin título del poeta Harold Alvarado Tenorio que sirve de carátula, de un sobrecogedor azul marino. Cabe además anotar que no se tiene registro de otra obra suya editada en libro alguno. Así, la presentación le permite circular con aura de misterio, cuentos cortos como Escarlata de Melissa Osorio, donde el crimen sorprende al final como un puño invisible. Dejamos pues extendida la invitación con una pequeña muestra del libro, el libro rumoroso del Taller de Escritura Creativa La Caza de las Palabras – RELATA Pereira-  dirigido por John Jaira Carvajal Bernal, quien tiene el gusto de presentarlo al nuevo público lector:

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 CARMESÍ

 

-¿Carmesí, turquesa o esmeralda?

-Carmesí, sí, carmesí.-Respondí al vendedor en tono muy bajo pero seguro de mi decisión.

-Carmesí será. ¿Cuántos metros quiere? ¿Algodón o terciopelo?

Preguntó el pequeño vendedor atropellándose con cada palabra. No me miraba a la cara, escondía sus ojos tras los gruesos cristales de sus lentes.

-Dos metros por dos metros.

-¿Algodón o terciopelo?-Insistió. Sus manos temblaban. ¿Tendría acaso frío, miedo? Yo tendría miedo.

-Terciopelo. Respondí suavemente.

El hombrecillo tomó el gran tubo de terciopelo carmesí y cortó dos metros por dos metros de tela. La dobló despacio y con delicadeza excesiva; a pesar de las circunstancias. Al terminar me ofreció la bolsa llena de tela, la arranqué de sus manos y bajé el revolver que lo señalaba. Atravesé el umbral sin mirar atrás. Abrí el baúl de mi automóvil y saqué el cuerpo inerte de Simona enredado en sábanas manchadas de sangre. La envolví a ella y a sus sábanas en el terciopelo carmesí y la metí de nuevo en el baúl. Ya no se veían los cínicos trazos escarlatas en la tela.

-Perfecto camuflaje.- Le susurré a Simona y cerré el baúl.

 

 

Melisa Osorio