Manuel José Robayo Ramírez no eligió su nombre pero sí está eligiendo quien ser. Nació en la luna nueva del 25 de Junio del año 1998 en Pereira, Colombia. Estudia en el Colegio De La Salle Pereira, cursando décimo grado. Su infancia está marcada por el campo y su juventud, a falta de campo, la refugió en el país de las palabras. Le gusta repasar sus pasos. No le queda más que disfrutar del juego de la vida.

 

Archivo personal

Archivo personal

 

Fragmentos

 

Es del tiempo  llorar,

Ser consuelo de sí mismo.

 

Es del tiempo ser la sal del espacio,

Al desvanecerse no habrá

Espacio alguno.

 

Es la historia memoria

Del tiempo;

Y el tiempo su propia memoria,

Nosotros solo fragmentos;

Anécdotas llenas de euforia.

 

Morimos por desmemoriados,

por el olvido que es nuestra propia menta.

 

Al parecer hemos llegado antes.

 

 

Eternos

 

La luna no quiere ser

Mirada, no quiere ser un ojo.

Esa maldita pupila que encierra

Viajes sin retorno, aúlla;

Deseando desear lo mundano

Que no es

Y la misma luna, con su sombra

Dice al decir lo que no decimos:

Mandé al corazón a ser hijo

De un réprobo.

Tal vez el hijo de un nadie,

Pero tal vez no dure tanto

Como su desdicha.

 

 

Innombrable

 

Tu nombre es el mejor verso;
No sé como nombrarte.

 

Ser para sí

 

Se constata:

Que para el hombre moderno la tierra

Es el único lugar donde se caga y limpia

Con la misma mierda.

Que el amor es una operación quirúrgica,

Los románticos gozamos del desnudo.

Que el guardián del hombre ha sido el árbol

Y es conocedor de su verdadera naturaleza.

Que el bien y el mal son posiciones morales.

Que las religiones son la rebeldía por nuestra finitud.

Debilidad

Que el futuro y el presente son proyección consciente,

No son nada; el pasado es.

Que el laurel es por la gloria.

Que el país es por su gente.

Y que nosotros por las cagadas.

(Me lo dijo un árbol).