Mateo Matías, 17 años. Pereirano. Desde hace pocos años se ha radicado en Chile. Ahora estudia Técnico Agropecuario en la universidad Santo Tomás. Uno de sus grandes intereses es la poesía, por eso escribe poemas cortos en su blog personal. Aquí, algunos de ellos.

 

Tomado de: Archivo personal

Tomado de: Archivo personal

 

Qué descaro y una gran burla para uno mismo

uno tan niño y creyendo en el anarquismo,

cuando difícilmente deja de creer en esa falacia de cuento del ¨coco¨, ése que cuenta la mamá

Sin darse cuenta que a esa edad el Ratón Pérez es un un capitalista más.

Uno inocente creyéndose de izquierda y dizque ¨odiando a la derecha¨

sin saber diferenciar aún las direcciones opuestas ,

sin saber qué es izquierda o derecha.

Qué inocencia la de uno a esa edad, creyéndose tan rebelde,

aun sin saber qué es una ¨marcha popular¨.

Esa insolencia de niñez,

esa desfachatez de creerse comunista a ratos.

A duras penas se lleva el bachiller encima,

y esos exámenes finales presionando el pecho, causando asma.

Difícilmente,

uno va a firmar el primer contrato ,

o a cargar el primer bulto de concreto.

Por allá al fondo oyendo vulgarmente al patrón

con una exclamación y un grito molesto,

¨hágale hijo de puta que es para ya¨.

Uno se pone a pensar ,

si ese tipo es estudiado o el trabajo le hace tener ese hablado.

Si también soñó

eso de algún día ser anarquista o de izquierda

ya que ser comunista se descarta,

porque ni equitativa es  la hora del desayuno:

un pedazo de pan y aguapanela, para los que alcancen.

Entonces uno piensa cómo carajos va a ser comunista.

Es un trabajador más,

se ha vendido, para subir un poquito más en la escala de la jerarquía.

A veces ,

se nota tanto la doble moral.

Creyendo dizque en la democracia,

cuando a duras penas , cuando uno es el dueño del balón,

a duras penas,

deja jugar al más ¨malo¨

Uno cree en tanto ,

que ni se le ocurre primero creer en la libertad…

Oscuridad , sombras y siluetas

Juega con mi sombra,
proyéctala
como fondo,
en tu oscuro pasado,
en tu reparador futuro.
Tiñe las siluetas,
con tus opacas tristezas.
De blanco y negro,
de azul ,
y extrañas formas en sepia.
Arruga cada una de ellas,
triza cada  figura
como papel,
como simples siluetas.
Distórsionalas,
con tu aberración,
propagarlas de esquizofrenia
y tu alto grado de daltonismo.
Mezclarte con ellas,
con cada silueta
penumbra ,
desde la primera,
hasta la ultima.
Después de todo ,
la oscuridad no es tan mala,
cuando su sinónimo se deriva,
en conceptos de sombras y siluetas
que por ende llevan mi nombre.
Andre Alh, joven promesa de la poesía pereirana. Aún se encuentra cursando décimo grado y, a pesar de su edad (16 años), tiene gran afinidad por la poesía y la literatura. Entre sus autores favoritos se encuentran Alejandra Pizarnick y Luis Fernando Mejía. He aquí una muestra de sus poemas. 
Tomado de: Archivo personal

Tomado de: Archivo personal

Tener el sueño

atravesado

entre las pestañas

y el insomnio,

en la añoranza,

entre el deseo

de alguien

que no existe.

No sé si es la soledad

o tanto desborde

de anhelos,

o quizás ambos.

Entre la línea

de desquiciada,

de lo absurdo

o de lo imaginario.

Tal vez no puedas verme.

Acaso no pueda verte.

Quizás al mirar

un mismo cielo tan oscuro,

nos perdamos en la inmensidad.

 

 

A quiénes son y todavía no han terminado de encontrarse,

como yo

A quienes quisieran ser y todavía no lo son,

no se preocupen

En algún momento todos seremos

sin ayuda voluntaria

sin ayuda necesaria.

Aquí, todos somos parteros de nosotros.

Somos quienes no quisiéramos

Allí: donde hemos permanecido.

Allá: donde seremos

y acá: donde nunca hemos sido.

Solo somos nosotros, aunque nos hagamos tiempo

aunque no tengamos más espacio.

Nos hemos negado.

Yo me he negado a ser quien fui.

No supe ser porque nunca aprendí a estar.

 

Llévate mi reflejo río,

y arrójame al mar.

Llévate mi reflejo

Y arrójame a un lugar,

Y sobre ti, sepa volar.

Llévate viento

mi reflejo al universo,

para que el vuelo cure

mis heridas en la tierra.

El pasado es una jaula

Con la puerta forzada

Y yo quiero que mis nubes

Sean cielos sin Jaulas