La poesía, como tema de la poesía, el amor y la muerte son principalmente los temas del contenido de este libro, que he titulado, La poesía está en otra parte, esto quiere decir que la poesía está en donde menos se la imaginan, es decir, en otra parte. La poesía, porque es el ejercicio de la imaginación y la sensibilidad, el amor, porque es lo que hemos inventado para sentirnos menos solos, y la muerte, porque es lo inevitable. Los poemas de este libro giran en torno a la poesía, el amor y la muerte porque así lo quisieron el azar o los duendes de la escritura.

Por Antonio Acevedo Linares

 

Poética

Poesía, he llegado

a tu cielo

por obra y gracia

de los dioses

que como un fedayín

se inmola en sus fuegos

protégeme del olvido

del tiempo

que es como otra

de las formas de la muerte

y déjame abrazarte

aunque seas una causa perdida

pero como todas las causas

perdidas son las que nos redimen

e ilumíname para alcanzar

la sabiduría y la paciencia

de las palabras

y seas como el vino

y el amor nuestro de cada día.

Gracias a ti, Poesía

sé que estoy vivo y existo.

 

 

Epigrama 1

 

No eres poeta, pero yo te

volveré amante de la poesía

por la gracia de la poesía

y el amor y llegarás a la poesía

por la vía del amor como yo llegué

al amor como la vía de la poesía

y llegaré a tu corazón por

la vía de la poesía como tu llegarás

a mi cuerpo por la vía del amor.

 

 

Epigrama 2

 

Al amarte yo a ti no me perteneces

como al amarme tú a mí no te pertenezco

tú te perteneces a ti misma

como yo me pertenezco a mí mismo

no eres mía porque te ame

ni tuyo porque me ames

somos de los dos porque nos amamos.

 

 

Un poema

 

Un poema

empieza

a recorrer está página

y a escribir sobre las siete

maravillas del mundo antiguo

La Gran Pirámide de Giza

Los Jardines Colgantes de Babilonia

El Templo de Artemisa

La Estatua de Zeus en Olimpia

La Tumba del Rey Mausolo

El Coloso de Rodas

El Faro de Alejandría

pero sólo me maravillo

con el color

y la eterna dulzura

de tu sonrisa y tus ojos.

 

 

En mi poesía

 

En mi poesía

cantaría

las siete maravillas

del mundo moderno

La Acrópolis de Atenas

La Catedral de San Basilio

en Moscú

La Gran Muralla China

La Torre Eiffel en Paris

La Ciudad de Machu Picchu

en Perú

El Taj Majal en la India

El Teotihuacán en México

sino fuera porque

la increíble y tierna

maravilla eres tú.

 

 

La poesía

 

Senté la poesía

en mis piernas

y la acaricié como

a una mujer desnuda

y pase mi mano entre su pelo

y la besé en sus ojos

y en su boca con la ternura

infinita de soñarla

y la abracé contra mi pecho

mirándola dulcemente a los ojos

y sentí cómo latía su corazón

por dentro estremecida

en mis brazos cuando

desflorada ya se

hacía mujer la poesía.

 

 

Oración amorosa

 

Amor mío que

estás en mi cielo

amoroso sea tu nombre

déjame entrar en tu reino

amémonos a nuestra

voluntad así en los días

como en las noches

dame los besos y caricias

y rosas y abrazos de cada día

perdóname los olvidos

como también perdonamos

a los que nos olvidan

déjame caer en la

tentación de tu cuerpo

y librémonos de la muerte

del deseo y el amor.

 

 

 Justicia poética

 

Por los innombrables

por los que se guardan

un minuto de silencio y luto

por los que no pasan

por el ojo de una aguja

por las victimas del amor

y sus suicidas por los derrotados

de la lluvia por los que no ofrecen

su otra mejilla por los que derraman

su sangre fresca por los estigmatizados

del odio por los criminalizados

de la justicia por los damnificados

de la tierra por los enamorados

de la vida por los humanos derechos

restituidos por la redención del cuerpo

y la palabra por el desarme de la muerte

por la justicia y reparación de victimas

por la reivindicación de la poesía

y el amor por los dioses que no

amenazan con el cielo o el infierno

por la defensa de la rosa

por el fuego de las palabras

y tu cuerpo por la justicia poética

aquí y ahora en nuestra vida

y en nuestra muerte.

 

 

Amo

 

 Uno es lo que ama

                                                           Facundo Cabral

 

Amo la tarde la lluvia

el mar y sus gaviotas

tu voz y tu pelo al viento

fumar a orillas de las ventanas

amo la noche con la luna

llena y sus estrellas

la ciudad bajo los faroles

y los árboles como en primavera

amo la forma de tu espalda

y el café mientras llueve

los días del arco iris

y los poemas que te escribo

amo el amor que me

enamora de la vida

y los girasoles de Van Gogh

la sinfonía de Vivaldi

las canciones de Cabral

los poemas de Whitman

las películas de Bergman

la sonrisa de la Gioconda

el Canto general de Neruda

amo las palabras como

la rosa roja de tus labios rojos

y el sonido de una guitarra

el vino y la dulce sonrisa

de una mujer como vivir y escribir

amo el aire que respiro

porque me hace sentir vivo

como tu cuerpo cuando lo amo

la calle solitaria que camino

a diario y la soledad

que me acompaña como

la sombra que no se cansa

de seguirme a cada paso

amo luego existo en las

cosas que también amas.

 

 

Poética

 

La poesía, ese primer

territorio libre de la palabra,

sus armas no son más

que la ternura y la lucidez

del hombre que la esgrime

como una espada o una caricia.

La poesía camina a pie

por la ciudad en la forma

de una mujer de falda roja o senos divinos

en las palomas blancas o grises

que revolotean sobre las estatuas heroicas

en los árboles de flores moradas

o amarillas que caen contra

el piso como hojarasca.

La poesía es la patria

de la lengua que escribes y hablas

y de la tierra que amas y cantas

son las mujeres desnudas de Botero

las mariposas amarillas de Macondo

el verde de todos los colores de Aurelio Arturo

el movimiento de caderas en árabe de Shakira

la travesía de Maqroll el Gaviero de Mutis

la rebelión de Joe Arroyo

las barracudas de Obregón

la casa en el aire de Escalona

el escorpión de Higuita

el mar de siete colores de San Andrés

la tierra del olvido de Vives

el río de colores Caño Cristales

en la Sierra de la Macarena

las negras palenqueras de Cartagena

el canto de flauta de millo

de los gaiteros de San Jacinto

y la vorágine de Arturo Cova de Rivera

los que definen el rostro

imborrable de la poesía.

 

 

 Ella dobló su pierna izquierda

 

Ella dobló su pierna izquierda

sobre su pierna derecha y el paraíso

se reveló por unos instantes

que parecieron eternos y sus labios

se sonrieron como los de su boca

y en sus ojos brilló ese mágico

poder de seducción que la hacía

única e irrepetible como mujer

que afloró el deseo más puro del hombre

y que la observó devolviéndole su

sonrisa con la que la amó y se

quedaron atrapados para siempre

en el amoroso y discreto encanto del deseo.

 

 

9 de abril

 

Un hombre que era

un pueblo muerto

a disparos de revólver.

Un tranvía que arde

entre el fuego.

Un hombre arrastrado

por las calles linchado

por la muchedumbre enfurecida.

Unas palomas que vuelan

despavoridas en la

plaza de la catedral.

Un hombre que creará

un mítico pueblo imaginario

llamado Macondo

su máquina de escribir

arde entre el fuego.

Un reloj que se ha detenido

en una hora aciaga a mediodía.

Un hombre que años después

hará una revolución en una isla

del Caribe camina por las

calles bogotanas en ruinas.

Una muchedumbre de hombres

que blanden sus machetes

y martillos y palos

y destornilladores al aire.

Una hilera de cadáveres

que yacen frente

al Cementerio Central.

Una lluvia que cae sobre

la tarde sangrienta

en la larga noche

de un país en llamas.