Yolanda Pantin Caracas, 1954. Estudió Letras en la Universidad Católica Andres Bello. Algunos de sus libros de poesía son: Casa o lobo 1981, Correo del corazón 1985, La canción fría 1989, El cielo de París 1989, Poemas del escritor 1989, Les bas sentiments 1992, Losbajos sentimientos 1993, La quietud 1998. La épica del padre, 2002. País, 2007. Recientemente fue reconocida con el Premio Poetas del Mundo Latino “Víctor Sandoval”.
Yo hice el cable submarino
Eres mi criatura
yo hice tus ojos tus manos
tus dientes montados
unos encima de los otros
Yo puse tu mirada
sobre el mundo
tus dos piernas
Yo hice al mundo
ávido y mojado
sin palabras
hice tu perfil
entrar al agua
tus brazadas
en el mar
en la piscina
Yo hice tu barbilla
tu cansancio
tus aletas de pez
en el acuario
Hice una joven para amarte
de venticinco años
la hice apátrida
enfermiza
una niña en el marasmo
Hice un país
un enemigo
Me dije
no
está prohibido
mirarte
Me hice daño
Yo hice a mi criatura
con mi sangre
abrir la carne
Marqué las horas muertas
en este calendario
la importancia del teléfono
mudo repicando
Yo hice el cable submarino
a París
también la hice
la ciudad de los amantes.
(Los bajos sentimientos, 1993)
Vitral de mujer sola” (CORREO DEL CORAZÓN)
Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en la mitad de una vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras / de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo/ de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra como estar sobre los arboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben donde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
porque van del llanto a la alegría
y a veces piensan en la muerte
también planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puede ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que así misma
esto es completamente falso
lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate más que el zapato al que mira con
[detenimiento
o el botón que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros.
A VECES
no se dónde estoy, como esta noche en Caracas. Escucho llover cuando Dennys me dice: ‘Así fue en el deslave’. Llueve de tal forma torrentosa como nunca lo había visto. El ruido sobre el techo de metal, en la terraza, donde estamos conversando, 1 me hunde en los terrores del sueño, como pasa con los años. No duermo. Voy a Turmero, a la casa de mis padres. Miro con mis hermanos el correr de las aguas cenagosas que levantan los autos cuando pasan, creando olas inmensas, nos parecen, por sobre las aceras. Es el agua que igual baja por las avenidas umbrosas de esta parte, en Caracas, cuando arrecia el aguacero. Estoy en un jardín como eran los de antes, y el que rodeaba la quinta Los Castaños, 2 en Chacao; entro en el cuarto donde Malle nos espera dándonos lugar en un mundo extraordinario. Pero Dennys insiste: es la luz de esa tarde. Yo me echo a reír ya que todo parece caer sobre nosotros: el cielo, y el Ávila. Siento pánico. A veces me levanto en la noche, y en medio del desastre, no se dónde estoy. Me cuesta retirar la membrana pegajosa que aúna las realidades. Así, parece igual estar dormida que despierta. Veo la imagen de un guardia nacional orinando la puerta de una casa. Veo su espalda gruesa, inclinada, mientras se desahoga con calma. Escucho el relato de un hombre quebrado 3 y a mujeres en su querer decir, con un gran miedo, junto a sus hijos. Pero abro los ojos y voy a la cocina, y en la nevera miro los afanes de Jimena para el almuerzo de mañana en el banco, y como todas las noches, la lonchera de Efraín, abierta, junto al fregadero. Son las cosas que de una forma humana me consuelan, como ver sobre el sofá dormir a Loqui enrollada sobre sí, igual a un ‘caracolito’. Escucho detrás de las puertas en el pasadizo el ruido de los ventiladores. Me apacigua el roce metálico que hacen las aspas y percibo nítido en la madrugada. Pienso en Ana, como yo, en su lucidez insomne. Aunque esta noche 4 quiso tranquilizarme: leeré una novela, me dijo. Yo no tengo cabeza. Escucho la voz del funcionario: Así son los intelectuales, y así deben ser: disconformes. Qué cinismo el de su argumentación, es limpia y corta igual que la hoja de un cuchillo; como el arma que usó el ideólogo para humillar a María Fernanda. Ayer, por ejemplo, Carlos me contó una fábula: Cuenta la historia, según el relator, de una doncella que convierte la torre donde vive con sus fantasmas, en un puente tendido sobre el abismo. 5 A veces me encuentro en medio de un pantano. Hay un instante de desasosiego, mientras caigo en cuenta que esta soy yo, despierta, como tantos otros, entrando en la noche.
Cuesta Abajo
Algunas mujeres a las diez de la mañana
casi tan limpias como rosa/rocío
como una gota desinfectante
abren al unísono las hojas de las puertas
(un apartamento deslumbra por la teca)
miran al cielo olfateando al aire
los muchachos propensos al catarro
a la tos asmática
saludan
El sol palmeras aves violáceas
sonríen mientras bajan la cuesta
hasta el quiosco de revistas
ellas claman por un cartón clandestino de huevos
y un periódico llevan
a la sombra de sus brazos
cochecitos
a duras penas sostienen
una voz tan dulce que se llora
Arriba sigilosamente
goznes puertas aldabas
de la sala-comedor
todo orden reluce y espejea
un mantelito plástico
souvenirs de un vuelo
rasante por mayami
donde un punto de hombre
dice adiós con su pañuelo
Todo es posible
Claridad
altas casas palomas
una gallarda altiva su nevera
que algunas mujeres se rasuran las piernas
beben café humanamente hablando
divagan
al abrazo furioso de las telenovelas
como un ósculo prohibido
Cuesta abajo en la rodada.




