Pablo Thiago Rocca ( Montevideo, 1965) Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Investigador y crítico de arte. Premio nacional de literatura en ensayo de arte (MEC, 2004). Premio Municipal de poesía (IMM, 2008). Libros de poesía: El cuerpo y su sombra; Los suburbios de dios; Túneles para viajar por la carne; Nada (Premio Municipal de Poesía, Estuario Editora, 2009)

El escultor
no podría si quiera
soñar tu cara de esmeralda partida
y pulida con brutal esmero
ni limar silente las aristas de tu cuerpo
hasta que una delgada brisa
parecida al tiempo
esparciera ese aserrín perfecto de carpintero viejo
ese trabajo de dioses juntapapeleros
aunque fuese un verdadero escultor
escultor de la muerte que heredé
picapiedras pica papeles inamovibles como cadenas
aunque tuviera
la prueba de tu infamia
y los golpes los besos de un mar de desencuentros
me ayudaran a reconstruir
la fatiga de nuestro único sueño
y así sin embargo con el cincel de la imagen
como labrar el agua
no podría
(de Poemas y otras mentiras, 1989)
Romanía
mientras desayuno en el hotel / colacione libera
inclusa / todas las mañanas veo a un ciego que
me escucha comer / paseando su oscuridad entre
las mesas
sin gafas / lleva los ojos bien apretados / como si
no quisiese ver / como si intentara recuperar algo
entrañablemente escondido
pasea a veces / con las manos en los bolsillos
o tanteando las mesas con la punta de unos dedos
flacos / tiene la edad de sus pensamientos / el pelo
negro llovido sobre la frente / la camisa blanca
y discreta
no es una historia alegre la de este ciego / he oído
cómo lo retan / no llego a comprender bien por qué niñez
lo he visto sentado solo / sumido en una contemplación
oscura y silenciosa / no sé qué cosa busque
entre las mesas / amanteladas de un rosado
pálido que / sin duda / le haría estremecer
tiene la edad de un terrible advenimiento / el pelo
negro incrustado en la sien / la camisa tenue y
modesta / no lleva bastón en mano / conduce
de memoria este destino / porque conoce el hambre
de los turistas indiscretos
(De Los suburbios de dios, 2000)
Edad del cuerpo
llueve sobre el mar
como una redundancia
estamos descalzos en el aguacero
hambrientos para la tarde
que es agua
fuimos hechos para cosas así
supongo
la arena se disuelve en la arena
el tiempo no guarda palabras
(de El cuerpo y su sombra, 1997)

La visita
con los primeros rumores llegan / a cobijarse junto
a la mesa de siempre: / a cada cual le toca su
hogaza de pan / a cada cual la cuchara / el cielo
oscuro de la copa
en la tarde tibia / bajo una luz incierta / sus ojos
tienen hambre / sus bocas tienen sed de lo nuestro
pero los muertos no hablan
reunidos como cardenales en torno a la mesa
alguno por un instante recuerda / la vieja mancha
en el mantel / el brote de laurel en la cocina
alguno quisiera decir / simplemente decir
y la pupila se le llena de día
desde los cuadros / otros muertos inmóviles
los miran sin ver / y todo pasa bajo una escarcha
de fuego y espasmo
pero pasadas las seis / algo cala hondo en sus espigas
algo que no puede ser luz / cala hondo
en las espigas de sus huesos / y la pregunta asciende
entonces / inútil como una grieta / hasta el filo
de las gargantas:
¿dónde?
¿dónde estamos?
yo espío detrás de las cortinas de la conciencia
y el velo de las cortinas respira
El día que caetano murió
cuando Lennon murió alguien
depositó su cuerpo en el lecho del río
para que la música lo tomara
(pero no lo hizo)
cuando Charly Parker expiró
un borracho
te habló al oído sin parar
durante treinta años
cuando Picasso se detuvo
las mujeres los toros las rosas
y todas las bestias
descansaron
cuando Mateo murió
no nos pusimos de acuerdo
cuando Patroclo descendió a su sangre
Aquiles unció su cuerpo desnudo
(para que Kavafis escribiera
el poema)
cuando Caetano Veloso ríos de esperma
y un arco iris de fuego
cuando Tiziano ascendió al cielo
de sus pinturas
las mujeres olvidaron
fundamentalmente cómo posar
cuando Marley cayó
nunca nadie lo supo
cuando Manoel de Barros soñó
por primera vez para siempre
sólo las hormigas plagiaron su tumba
(etcétera)
De Nada (inédito)
Suburbana
vivimos al margen de una ciudad / en retirada
una ciudad que se ha ido hacia vagones
tardecinos / en ferrocarriles que ya no pasan
nunca
vivimos en esta incandescente primavera / de los
muertos / consternados por el merecimiento
de los vivos y el anuncio / de su brevedad
y vamos sin casa y sin objeto / deambulando por la
ruta ajena / malgastando las monedas de la dicha
en 3 ó 4 palabras inútiles / como por túneles
sangrientos / como por bocas despiadadas
que preguntan y preguntan y preguntan / por qué
vivimos así / desalmados / en los suburbios de dios
como si nunca antes / como si tal cosa
(de Los suburbios de dios, 2000)


