Nació en Viareggio, Italia (1967). Es poeta y narrador. Su primer libro publicado fue “Fuckingfist”(2004 Baroni Editore) y sus primeros poemas aparecieron en la antología “La hora del aire del perro” (2003). Recolecta parcialmente el fruto del trabajo del grupo homónimo formado por lecturas públicas de textos poéticos con acompañamiento musical y proyecciones de video. Luego aparecieron en “Orar sin oración” (2004, la primera colección de poemas). Su primera novela fue “Provincial Elegia” (2007)
Antes de la lluvia
Al matinal reclamo de los pájaros
En el aire recubierto de azul
Bajo refugios de tejas y pérgolas
Se despertaron
Y una olorosa brisa sentía
Los labios de las ventanas entreabrirse
Dentro era toda una fiebre de cuerpos
Desnudándose de semanas y de meses
En una sombra cortés descansaban
Entre las barandas y los muros abritados
Donde jugaban el sol y la piedra
Y se confesaban en el mayor secreto
El deseo de hacer crecer la hierba
Desde el patio hasta la eternidad
No ser
Ahora sé que todo es verdad
Moriré en una tarde de verano
Y no me salvará ningún verso
Si vuestros corazones permanecen mudos.
Moriré debajo de un plátano entre cuyas hojas
Se marchita una luna menguante
Y de mi sangre quedará una leve lontananza
Y no me salvarán quietas figuras
Que tengan memoria de mi sangre
Y seré nada como ahora
Olvidado en una nube de prácticas
En el cuenco de mi cráneo
Beberán los pájaros mi voz
Y ninguno habrá sabido
Si todo ha sido verdad.

Antes que la memoria anude
Su punzante selva de reflejos
Sabíamos
Entre la vocal de los Alpes y las consonantes del mar
Cuando un grumo de sal y de viento
Alguien nos condujo a su casa
Al lento anochecer los flancos de la colina
Donde el sol posaba su triste polvo
Sobre los laureles y los olivos y dormía
La vid sobre las pérgolas de próximos sueños
Y zarparemos de nuevo hacia el claro origen
Hacia una tierra ultramarina que aviva
Nuestro fuego y allí regiremos
En el final y en el principio
Gnosi
Fue en el encorvarse de una sombra
En la ventricular trama invisible
Desde el momento en que más no los defiende
La separación de las aguas
Del olvido a la memoria
En una teurgia de extravío disiparon
Y tan sólo los custodiaba
La incosistencia de maneras y de aficciones
No menos secreta una constelación
Los abría a la futura libertad
Y en breves señas del alma
Conformes se dieron a un diálogo
Y el joven Elis daba testimonio
Vago por la naturaleza de los miembros
En el azul suspiro de disueltos alisios
Y vinieron delante la suerte y el destido
Sobre un vértice de luz
En un lugar de sus rostros
Se abrió de los labios un aéreo nutrimiento
Así que crecieron en sentir
Más allá de los apresados márgenes del ser



