La siguiente es una selección de poemas de Leonardo Antonio Londoño*, realizada por él mismo. Aquí se encuentran poemas sobre una mujer con rasgos sensuales; sobre alguien que parte; sobre algunos que fueron devorados por la noche.

Laura
1985
Laura es de cabellos verdes
Como un soto verdoso enmarañado.
Tiene ojos grandes, iluminados,
Tan grandes como un mundo
Y su cuerpo es todo centroamericano:
Marino, volcánico, ambicionado.
Laura ama la vida alegremente,
Como se ama a una mascota, a un amante,
O a una de esas cosas
En las cuales se gasta la vida.
Vive a ritmo y modelo de novelón rosa
Y no le preocupa la desesperanza,
Ni la soledad tirana sobre su espíritu,
Ni la anemia política carcomiendo su vida.
Laura cepilla su sensualidad de selva
Frente a un espejo de aguas turbias,
Donde no alcanza a conceptuar su existencia.
Viaje al sol
Vine después del crepúsculo:
cuando la noche desplegó sus cuervos
y sus sombras confundían mi visión.
Me hospedaron en una casa sin albas.
Oro y serpientes pusieron en mi corazón,
el dolor crucificado en mis venas,
y el grito engrillado entre mis labios.
Pero traigo besos de maíz
para los hombres crepusculares
que se llevaron mi rostro
y me dejaron esta ceguera de acero.
Vine florido de quenas solares,
de campanas y tambores;
y desde el corazón de mi casa
emprendo mi viaje al sol.
Este hombre
Este hombre camina solo por sus sueños,
Sin posibilidad de salvar su propia muerte;
Sin posibilidad de anunciar su cotidiano heroísmo:
Su anhelo de sentirse luz
En la caverna luminosa de los oscuros.
Este hombre camina con pasos tristes
Por el bulevar enmarañado de su ambición
Y muere como si nada…
¡Como si fuera una leyenda olvidada
En la memoria cansada de un anciano!
En la calle una mancha roja, memoria de la muerte,
Es la señal de un rosal agonizante.
En torno persiste el drama del silencio
Y la ceguera de los hombres perseguidos
Por el miedo que infunde la violencia.
La violencia que los legisla y los turba,
Hasta hacerlos partícipes de su propia desolación.

La patria
¡Mira cristo cómo esta patria pone en duda mis harapos y me mira de reojo,
fustiga mis piojos y me corrige de malas maneras!
Y yo, como la oveja ante el verdugo, me obligo dar las gracias,
y a mostrarme humilde, aunque una revolución arda en mi conciencia.
Patria de cuatro pesos y miles de dólares
que caminan sobre mi lomo de buey inclinado,
los gusanos roen mi orgullo de tormenta detenida.
Un día saltaré por encima de la resignación y exigiré…
¿y si después del salto me esperara el vacío? Mejor quedarme aquí juicioso,
bostezando deseos, rumiando rencores, vociferando murmullos salobres,
abrazado a la cruz de mi mansedumbre.
Desaparecidos
Los devoró la noche
y sus siniestras estrellas.
Porque en el día iban
caminando un camino largo,
un camino tejido
con palabras, sueños y amor.
Hablaban una lengua piroláctea
que destruía grilletes
y alimentaba hombres.
Eran amigos del hombre y su dolor.
Ahora los buscan…
Bajo la zozobra de la angustia.
*Poeta que actualmente acontece en La Virginia, Risaralda, con existencia en la web como leonardoantoniolondono@hotmail.com o también en Twitter @leonardocafe6 y en Youtube como Leonardo Antonio Londoño.



