La palabra
Inútil pedirle a la palabra un gesto
Inútil demandarle nada
El silencio la habita
la roe
la vuelve sentido
Sin él la palabra
perdería su fuerza, aquella maestría de piedra
de honda que permite al poema y sus caricaturas
Porque el poema no es uno
El poema es
juntamente con sus fantasmas
con todos los poemas que encierra
que celosamente encierra en su interior:
loba encinta.
Ah! La realidad
ahogada en sueños
Incómoda
en la placenta del sueño ilustre
accesible a lo féerico
Lo real hecho trizas
Gira
Giramos
Girantes vueltas
Volteándonos
voltígeros en la clave de sol
Partitura incomprensible, trémula

Las palabras
Para: Álvaro Mutis
Hay silencio en cada ser.
Una soledad en cada casa.
Una angustia que roe los rostros:
río que lame sus propias riberas
y así crece.
Mira, llega el tiempo
batiendo sus alas metálicas
como si fueran aspas de molino.
Y he aquí el mundo, tomando baños de sol
en una playa cósmica. También la muerte,
sirviéndole de concha al molusco de la vida.
Y desde siempre,
el hombre,
idéntico a sí mismo a pesar de su historia.
Es muy poco lo que cambia en el hombre:
acaso la tibieza de su máscara,
la sonrisa de sus manos;
quizá el ritmo de su sexo o de sus lágrimas.
Habla, que las palabras son imagen del silencio.
Cada palabra lleva el lastre de lo inconfesable.
Cada palabra es un lecho humedecido
por la cópula o el sueño. Toda palabra es fábula.


