Eduardo Escobar, poeta y periodista (Envigado 1943) socio fundador del nadaismo junto a Gonzalo Arango, Amilcar U y otros. Director de la primera revista del movimiento La viga en el ojo publicada en Pereira en 1965. Ha sido traducido a diferentes lenguas entre ellas el inglés y el alemán. Recibió el premio Simón Bolívar de periodismo a la mejor columna de opinión por trabajos aparecidos en EL TIEMPO. Ente sus libros de poesía se encuentran Invención de la uva, (1966), Del embrión a la embriaguez (1969), Cuac (1970), Confesión mínima (1975), Correspondencia violada (1980), Nadaísmo crónico y demás epidemias (1991) y Ensayos e intentos (2001).

 

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BUSQUÉ A DIOS…

Busqué a Dios con sinceridad y paciencia
En el directorio telefónico
En aguas mansas y turbias
Y en las precipitaciones de agua
Lo busqué en la ausencia de los que amamos
y en los desperfectos de nuestra mansedumbre
Me fui tras El por pequeñas ciudades
Busqué su fotografía cada mañana en los periódicos
Amé en la risa de las muchachas su risa
Y en la mirada de mi prójimo
Encontré muerte en todas partes
Pero buscar es lo que importa

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CUANDO EL GENERAL…

Cuando el general Bolívar se dio cuenta
estaba todo lleno de cucarachas
La casaca estaba llena de cucarachas
Y los hombros —como medallas
Las cucarachas tenían nombres sonoros
Santander —Páez —Piar
o casi poéticos —Florentino —Juan Flores
o bellos nombres bobos —Lorenzo María Lleras
—Mariano Ospina —José Restrepo
Entonces —don Simón
desanudó su sueño
y se fue a morir
a la casa del cónsul español
                            en Santa Marta
Oyendo rumbar cucarachas sobre el queso
de la República
—y
        debajo de la ventana
                                                 el mar
                                                                arando

 

ENVÍO

¿Dónde están, Egipto
aquellos tus sabios?
Y el profeta Isaías, ¿dónde está?
 
¿Y Lu Ki?
¿Y los antiguos poetas aztecas
que cantaban la tierra donde no se muere?
 
¿Y qué se hizo François Villon
mentiroso ladrón y buscapleitos?
 
¿Y León de Greiff, su cómplice o compinche?
¿Y Jorge Manrique, el poeta?
¿Y Mercedes Simone
y Silvia Pinal y Lucho Gatica?
 
¿Carlos Gardel y “los muchachos de entonces”
le dieron para siempre mate al mate?
 
Y con aquel muchacho, Beto, en los puentes
estupendo fumador de marihuana, ¿qué pasó?
 
¿Dónde venden fósforos de palo?
 
¿Cuándo volveremos a ver a Pedro Infante?
¿Y a Luis Sandrini?
¿Pero qué se hizo Mario Lanza?
¿Y Néstor Urrea, que tomaba Noctinal
y ambicionaba ser libre como el agua?
¿Y Joselillo?
 
¿El modelo T de la Ford
está definitivamente descontinuado?
 
¿Y los que mataron a Uribe Uribe
qué camino cogieron?
 
¿Y dónde echaron los automóviles de manivela
y las neveras de petróleo
y las cucharas de guayacán
y los peroles de hierro?
¿Y Edgar Le Masters
con qué colina linda para siempre?
 
¿Dónde corre Manuel Fangio, el bólido?
¿A quién le pega Sony Liston?
 
¿Y en qué Hollywood vive ahora María Montes?
 
¿Cómo canta la Callas?
¿Y cómo se llamaba el león de la Metro, ya cano?
 
¿Oscar Gil, el hombre de la llama, qué nos dice?
 
¿Y qué se hizo el que hizo
la Estatua de la Libertad?
                                    ¿Está preso?
 
¿Y qué fue de las rotundas rodillas de Ivonne de Carlo?
 
¿Pero por dónde huyó el soldado desconocido?
 
¿Y Oppenheimer, a qué se dedica?
¿Y el que derrotó al agente 007?
¿Y el que manejaba el auto en que se mató Iván pineda?
¿Y Rossi y Sívori y Labruna
en qué estadio escarbarán la yerba?
                                                ¿Son todavía invencibles?
 
Un solo instante vivimos.
Todos fueron quebrados
como vasos de barro.
 
Gordos y flacos los capitanes
todos tienen
                    pies de ceniza.
Juro que no miento.
 
Otro tanto se lleva el viento
                                                    y la luna se renueva…