El Festival Internacional de Poesía de Pereira, Luna de Locos, celebrará su décimotercera versión con un amplio repertorio de actividades e invitados que vienen desde diferentes partes del mundo. Este año, desde el lunes 26 hasta el sábado 31 de agosto, se realizarán galas de poesía, lecturas, conversatorios, talleres, entre otros, en instituciones educativas, universidades, parques, auditorios, librerías y varios municipios del departamento de Risaralda. A continuación, una selección de poemas de algunos de los invitados.

 

RAQUEL LANSEROS

(ESPAÑA)

 Contigo

 

Porque no vive el alma entre las cosas

sino en la acción audaz de descifrarlas,

yo amo la luz hermana que alienta mis sentidos.

 

Mil veces he deseado averiguar quién soy.

 

Después de tantos nombres,

de tanta travesía hacia mi propia brújula,

podría abrazar la arena durante varios siglos.

Ver pasar el silencio y seguir abrazándola.

 

No está en mí la verdad, cada segundo

es un fugaz intento de atrapar lo inasible.

La verdad no está en nadie, y aún más lejos

yace de un rey que de cualquier mendigo.

Si alguien está pensando en perseguirla

no debe olvidar esto:

el fuego ha sido siempre presagio de declive

como la intensidad antesala de olvido.

 

Cuando mis ojos vuelvan al origen,

pido un último don.

 

MARIANA OSSA

(COLOMBIA)

 

Es un vacío que no termina de vaciarse

Le entran diario flores casi marchitas

Arena sucia

Sangre que cae desde la luna llena

Cantos de todos los dioses desaparecidos

 

Es un vacío que no ha alcanzado el vacío

Va por las vías de un tren descarrilado

Por el corazón de una espada rota

Va retrocediendo el bosque

Parado en una hoja que agoniza

 

Es un vacío que no puede ser vacío

Se ve a sí mismo lejos

Y llora sus vacías posibilidades.

 

LUIS BAGUÉ QUÍLEZ

(ESPAÑA)

 

 

El mal de Quijano

  

Un país de barberos.

 

Patria de mil exilios,

tierra para el destierro,

imperio donde nunca

llega a ponerse el sol que más calienta.

 

Un lugar que ha sembrado

molinillos de viento en los parques eólicos

y que ha vendido el suelo, la sed y la cordura

por la primera línea de un discurso

con vistas al vacío:

de la meseta al cielo,

del golpe de batán a la industria textil,

del vino peleón al red, red wine,

de Clavileño a Iberia.

 

En la quema de libros

salvaremos la Biblia y la Constitución.

Una plegaria, un voto:

dos formas de sufragio universal.

 

Pero a ti nada de esto te interesa,

superhéroe e hidalgo,

hijo de Cide Hamete,

ciudadano del mundo.

 

Yo también

sé quién soy.

 

HUGO MUJICA

(ARGENTINA)

 

 

Hace apenas días murió mi padre,

hace apenas tanto.

 

Cayó sin peso,

como los párpados al llegar la noche

o una hoja

cuando el viento no arranca, acuna.

 

Hoy no es como otras lluvias

hoy llueve por vez primera

sobre el mármol de su tumba.

 

Bajo cada lluvia

podría ser yo quien yace, ahora lo sé,

ahora que he muerto en otro.

 

MARISOL BOHÓRQUEZ

(COLOMBIA)

De las cosas que amo

 

Amo la determinación de la lluvia

que cae con violencia

perforando el silencio de las piedras

El sacrificio del río

que entrega su dulzura en los brazos del mar

Amo la mano que empuña la pluma

para traducir la escritura del enemigo

y la irreversible amnesia del espejo

porque su reflejo siempre me desconoce

Pero sobre todo diría

que amo la valentía de unos ojos

que no saben callar el amor

condenado a una existencia secreta

  

GISELA GALIMI

(ARGENTINA)

 

Revancha

 

En alguna otra vida

fui hombre

por eso mi gusto inexplicable

por cuchillos

y astrolabios.

 

Seguramente hombre,

tal vez marino,

decididamente mal tipo.

 

Eso explica

que en esta versión

me haya tocado

ser mujer

y rubia

y poeta.

 

Todos los males juntos

encerrados en un alma pirata

que ve la verdad a medias.

 

 

CARLO ACEVEDO

(COLOMBIA)

 

Fortuna del día:

la luz da a cada mañana

su propio disfraz.

Pero no hay señuelo o somnífero

que burle a la noche, que arrastra,

entre las horas, su jadear de

loba solitaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BRUNO GALLUCCIO

(ITALIA)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1

 

el vacío siempre un enigma y un mito

habitante con horror de las primeras

preguntas infantiles sobre el universo

cuando salir de la casa es recelo

y el más allá estaba marcado

por la pesadilla del abandono

y aquel vacío parecía tan real

allí afuera de casa en acecho

una emboscada lejana y amenazante

un alejarse como un ciego

o moverse sin razón

abandonando los puntos cardinales

hoy sabemos que el vacío no existe

hay en todas partes fluctuaciones cuánticas

perturbaciones de campo

que hacen aparecer fotones o materia

porque incluso aquí el cero

es una función fantasma

un valor exacto que no se puede alcanzar.