Montilla

Un hilo invisible en todos los hombres habla de ella; en la comisura de sus labios serpentea el humo, vuela desperdigándose por el espacio hasta hacer del lugar las tinieblas.

Montilla

Por: Alex Noreña

Ilustración: Daniel Román

Suman las horas cotidianas, y pasan. Ella ha terminado de lavar la ropa. María Montilla limpia su cuerpo en el río, el cauce deja ver sus culpas, se van con la corriente; fluye el destino persiguiendo peces y rocas venidas de las montañas…

Hija de Fred Montilla. María ha hecho y rehecho los caminos, sus hijos, tras haber esperado llenar sus bocas, murieron de hambre, lo que algún día fue su esposo, lo representa una bandera insigne de la patria, no hay padre ni madre… Baja el río…

María, lavó la ropa de sus amantes. Huye del recuerdo, de las copas de vino, del baile sin ropa, del humo ensortijado en su pecho.

Las noches deparan amores y cuantías… Un hilo invisible en todos los hombres habla de ella; en la comisura de sus labios serpentea el humo, vuela desperdigándose por el espacio hasta hacer del lugar las tinieblas. Las bocas susurran el nombre de María, María, María…

María Montilla se ha ahogado…

Tras su cuerpo vuelan camisas, retazos.

Montilla, la Montilla que mira con ojos de ahogado el cielo zambo, la siguen los fantasmas por el río, bajan vestidos con los trajes de sus amados.