Tomado de: http://cdn.comicartfans.com

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«Los festines de Nerón pueden trasladarse al lienzo,
pues la imaginación los comprende con todos sus detalles»
Gabriel Unda
«El artista vive en todas partes»
Claudio Nerón

Por: Diego Firmiano

El hombre

Desde antes de nacer, Nerón estaba predestinado al mal. Su padre Domicio lo aborrecía en gran manera, pues solía decir cruelmente, cuando sus amigos lo felicitaban por el nacimiento de su hijo, que entre él y Agripina no podía salir nada más que algo detestable y fatal para el mundo. Y sin esperarlo, esas infames palabras paternales serían casi una predicción de lo que fue Nerón como prefecto y luego como emperador de Roma. La herencia que le dejó fue el ejemplo de una vida completamente despreciable: mató a un liberto por una tontería, aplastó a un niño con su caballo, reventó un ojo de un caballero mientras discutía con él y en el mercado no pagaba el precio que le pedía el vendedor. Además de ser adúltero e incestuoso, acusado de otros crímenes, murió de hidropesía dejándole a su esposa Agripina un hijo sin nombre, porque con el que lo designarían después, Claudio Nerón, sería producto de una irónica broma.

El nacimiento de Nerón estuvo rodeado de todo tipo de supersticiones. Entre estas, la más popular era esa que decían sobre que dragones y serpientes lo cuidaban desde su lecho. Fábula que fue refrendada cuando se supo que Mesalina, la esposa de Claudio el emperador, sintiendo celos por Nerón para salvaguardar la fortuna de su hijo Británico, lo mandó a estrangular, con la sorpresa de que los asesinos huyeron espantados por una serpiente que salió de su cuna. También alimentaba la leyenda el que Agripina, su madre, un día encontrara cerca de la almohada de Nerón fragmentos de piel de serpiente, que luego haría poner en un brazalete de oro para que llevara en el brazo derecho. Brazalete que abandonaría tiempo después por la repugnancia de tener que recordar que un día intentaron asesinarlo.

Agripina enviudaría a los 3 años de nacido Nerón y para sobrevivir reclamaría la herencia de Domicio, pero Calígula se había quedado con ella, quedando así en la total indigencia. Por eso el pequeño Nerón sería educado en la casa de su tía Lépida, por dos maestros: un bailarín y un barbero que configurarían su lado artístico y su lado autoritario. Tiempo después, el emperador Claudio se casaría con Agripina, adoptando al pequeño Nerón como su hijo. Lo adoptó a la edad de 11 años y para instruirlo le puso como maestro al filósofo Lucio Anneo Séneca, que ya era senador en ese entonces. Pero Séneca había tenido un mal sueño la noche anterior, donde tenía a Calígula por discípulo suyo y cuando Nerón se enteró de aquel sueño lo tomó como una ironía por parte del pensador, y por eso, aunque lo conservaba en la corte, prefería la guía de Petronio, sin esperar quizá que antes de morir, este le manifestaría su último deseo al emperador: “Consérvate bueno, pero no cantes más; mata, pero no hagas versos; envenena, pero no bailes; incendia ciudades, pero abandona la cítara”.

  NERON1

El político

Cuando murió Claudio, Nerón urdió una trama política concertada, acelerando su coronación como emperador.  Sin tener en cuenta a Británico, el legítimo heredero del imperio, marchó en litera al campamento, reunió a los soldados y se dirigió al senado para salir horas después con el título de padre de la patria a los 17 años. Hasta antes de la coronación los soldados vacilaban y se preguntaban sobre el paradero de Británico, pero como eran una minoría, no los tuvieron en cuenta, por el impulso o la ovación de las masas que proclamaban emperador al que antes era Prefecto de Roma. Nerón, celoso de Británico por tener mejor voz, y con temor de que el recuerdo de su padre un día atrajese el favor popular para con él, decidió envenenarlo. Primero intentó con una bebida que le preparó la famosa envenenadora Locusta, pero falló, al producirle solo una diarrea. Nerón enojado mandó a llamar a Locusta, azotándola personalmente, y obligándola a preparar una poción más fuerte e instantánea, que ensayaron efectivamente con algunos animales. Ya puesta en la mesa, Británico la probó y cayó muerto. Nerón alegó que había sido un ataque de epilepsia y se dispusieron a enterrarlo a la mañana siguiente sin ninguna ceremonia.

La primera etapa del gobierno de Nerón fue, por decirlo de alguna manera, una etapa fascista disfrazada de un socialismo popular. Buscaba el favor del pueblo y para eso debía mostrarse benevolente y justo. Así fue que mostró respeto por su padre adoptivo Claudio, rindiéndole honores y elevándolo al rango de los demás dioses venerados por el pueblo. A su madre Agripina le confirió poderes ilimitados e hizo que los pretorianos saludasen con la frase “Optima madre”. Remuneró a los pretorianos veteranos. Bajó los impuestos, obsequió dinero a los ciudadanos, y los saludaba a todos por su nombre. Incluso, cuando le trajeron la sentencia de un criminal para que la firmara, reaccionó con la famosa frase: “quisiera no saber escribir”. Todo esto con la intención de mostrar dulzura y clemencia, además de ganar el favor de la plebe.

Leía sus versos compuestos en la casa y ante el público y curiosamente producía regocijo entre las personas. Dio muchos espectáculos y juegos en honor del pueblo, y hacía participar a todas las personas. Una anciana de 80 años llamada Elia Catula bailó en los juegos juveniles; la nobleza desempeñaba el papel de bufón; un caballero romano corrió en la arena montado en un elefante y por mandato del mismo Nerón, se representó una obra de Afranio llamada El Incendio, y los actores se abandonaban al robo y saqueo de una casa envuelta en llamas. Nerón contemplaba esto desde lo alto de la parte más cercana al público.

Para su diversión hizo construir un anfiteatro de madera, conocido desde entonces como el “Campo de Marte”, para que lucharan gladiadores pero sin que se mataran entre ellos. La intención era que ciudadanos comunes, senadores y caballeros también participaran de las batallas. Escogió un buen  número de ellos.  Dio un espectáculo de Naumaquia, en las que ponía monstruos marinos a luchar entre si en el agua. Ponía a los niños a bailar, cosa que le divertía mucho y al final les daba diplomas de ciudadanos romanos. Un hombre disfrazado de Ícaro se lanzó desde el palco hasta la arena, quedando estrellado contra el suelo.  Fue el primero que estableció en Roma los llamados juegos Neronianos, una copia de los juegos griegos, que estaban compuestos de  tres géneros de diversiones: música, carreras de caballos y juegos gimnásticos. (Continuará)