…Un par de hombres armados dispararon a mansalva contra sus víctimas coartando su libertad de expresarse, de ser, de amar, de equivocarse, de aprender, de vivir, y el mundo salió a las calles. Pero nuestros niños no son periodistas de Charlie Hebdo, son un tema de segunda plana…

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Por: Cavisa

Entre el 2014 y el 2015 murieron por culpa de la violencia del adulto ¡1200 niños en todo el país! 1200 niños son un colegio completo, con sus once grados y los patios llenos en los recreos de chicos jugando, corriendo, aprendiendo cosas nuevas, riendo. 1200 niños son todos los niños de un barrio o un pueblo pequeño. 1200 niños eran 1200 trabajadores sacando al país adelante, quizás bomberos, médicos o científicos. 1200 posibles becados pilos, 1200 no es un titular en prensa, ni una primera plana de los noticieros. Quizás si dijeran que un grupo de asesinos entró al colegio, torturó, violó y mató a 1200 niños, haríamos cierto escándalo que se apagaría con el tiempo, o con un campeonato de fútbol.

Ahora estos niños muertos se convirtieron en 1200 olvidos, sus verdugos se convirtieron en 1200 encarcelados atestando las prisiones, o en criminales merodeando por ahí sin ser atrapados. Todo por cuenta de algo que al parecer no vemos: ¡En este país no sabemos cuidar a nuestros niños!

Ni siquiera hemos dimensionado lo aterrador de esta cifra, no hemos puesto todos nuestros sentidos, emocionalidad y razonamiento en esta absurda cuestión: ¡1200 niños murieron por causas violentas en un año y un mes! Y eso sin contar años anteriores, cuando el país no llegaba a los apartados territorios de consolidación, cuando se hablaba solo de la guerrilla como único enemigo y los monstruos estaban ahí, tan ceca.

Un par de hombres armados dispararon a mansalva contra sus víctimas coartando su libertad de expresarse, de ser, de amar, de equivocarse, de aprender, de vivir, y el mundo salió a las calles. Pero nuestros niños no son periodistas de Charlie Hebdo, son un tema de segunda plana, porque en este país tan lejano al centro,  la capacidad de asombro y reacción del colombiano ante la pérdida de los suyos es tan parsimoniosa, que uno podría concluir que ya nada nos duele, que estamos tan acostumbrados a las muertes atroces, que no hemos caído en cuenta de la realidad que Xiomara, Samuel, Juliana y Edier destaparon como si se sacrificaran solo para eso: ¡1200 niños asesinados!

Más allá de la postura sensata del presidente de darle prioridad “uno” al asunto, y presionar a las autoridades a que cumplan el deber de atrapar a los asesinos, de implementar programas serios como De Cero a Siempre, Leer es mi cuento, de intentar llegar a las esquinas de la patria, debemos caer en cuenta que a nosotros como padres, ciudadanos y Estado nos falta mucho más compromiso para proteger a nuestros niños, porque 1200 niños muertos es un  tema que nos supera, somos un país infanticida y sobre nosotros recae una vergüenza tan mundial como dolorosa, ¿cómo vamos a ver a nuestros hijos a los ojos y prometerles un futuro después de conocer tamaña cifra? Los niños de ahora tienen tanto miedo, que ni el mejor gol de james, ni miss universo, podrán tapar esta enorme sombra que nos cubre.

Por eso encenderemos 1200 velas este miércoles 18 de febrero en las principales plazas del país, en Pereira, en la Plaza de Bolívar a partir de las 5 p.m. Nos concentraremos para leer un manifiesto y prometer a los niños que esas 1200 almas sí nos importan y que el próximo año quizás no tengamos necesidad de encender ni una sola vela más. Por ahora oigan este audio. fb.me/75Oc7KDgc .

Blog de Carlos Vicente Sánchez (Cavisa)