LEO TOROLos avances en materia cultural están ahí, pero nadie los ve. Solo se dice que Pereira está muy cruda en el tema de la celebración de los 150 años y nos olvidamos de proyectos tan contundentes y generadores de historia como las cápsulas del tiempo.

Por: Leandro Toro Valencia

Un tema del que siempre se dice algo todos los días en los tabloides y charlas de cafetería en nuestra ciudad en los últimos meses es el bicentenario de Pereira. Ya sabemos que la querendona trasnochadora y morena cumple 150 años y como es debido muchos queremos una gran celebración que nos recuerde todo este tiempo de desarrollo y avances en muchas materias. El problema radica en qué entendemos por celebración y porque debemos de apostarle en esta celebración. Unos afirman que la administración está dormida porque no se ven obras físicas que estén a la altura de nuestra ciudad, otros afirman que no se necesitan obras, solo recuperar nuestra memoria y reflexionar adecuadamente sobre nuestra ciudad, uno de los polos de desarrollo más importantes del país.

El aeropuerto, el parque de fauna y flora o la calle de la fundación son los proyectos que están avanzando, unos más que otros, y que se pueden volver la bandera de estos 150 años. Pero es más que lógico que a duras penas podremos ver uno de los tres y que será corriendo contra el reloj. Pero reducir nuestra celebración de 150 años a una estructura física o a la adecuación de nuestra ciudad para que se vea “bonita” no debe de ser el oriente de la administración. Aún así es lo que la mayoría de pereiranos tienen en su cabeza y entienden por celebración, además de las típicas farras que se arman en las fiestas de la cosecha.

Los avances en materia cultural están ahí, pero nadie los ve. Solo se dice que Pereira está muy cruda en el tema de la celebración de los 150 años y nos olvidamos de proyectos tan contundentes y generadores de historia como las cápsulas del tiempo. Un proyecto que no centraliza la celebración a una obra arquitectónica o al centro de la ciudad, sino que hace partícipes a las personas de las comunas y veredas en la construcción de nuestra propia historia e identidad cultural.

El llamado es, entonces, a reconfigurar esos imaginarios que tenemos por celebración y a darle igual importancia a todos aquellos eventos y obras que han de recordarnos que estamos en nuestro sesquicentenario, desde la calle de la fundación, hasta las cápsulas del tiempo, pasando por las iniciativas de embellecer las fachadas de edificios municipales y negocios o las tradicionales fiestas de la cosecha que se nos avecinan.

PDTA: Personalmente los invito a visitar la página http://www.pereira150.com/ y estar enterados de la oferta cultural de nuestra ciudad. Además de estarle echando ojo a las licitaciones para la construcción de la calle de la fundación y las típicas obras que por estos días están dando de qué hablar como el parque de fauna y flora y el aeropuerto.