TRAZOS Y PALABRAS

 Melba Inés Ospina Martínez

(Filandia, Quindío)

 

 

 

MARTÍN RODAS IZQPor Martín Rodas*

 

 Estaba yo con Dios desde el principio.

Él puso en mi corazón imposibles imágenes / y una gran libertad desconocida.”

Jaime Sabines

 

 ¿Cuál es mi mejor verso? se pregunta la autora desde su primer poema, Apenas entreabriendo las puertas de su casa de palabras, casa que sin duda alguna es su propia alma. No exagero, allí en su primer poema desfilan en apretada columna de versos libres las presencias que más adelante encontraremos más detalladas y perfiladas, ya con su nombre  y su estatura luminosa. Presencias que van desde lo bucólico a lo urbano, desde su bestiario amado a sus humildes humanos, desde sus penas a sus alegrías, del pasado hasta el presente, de ella misma a la “…sonrisa de Dios”.

 

Asoma la poesía en la mañana, en un ritual antiguo de vendimia y fiesta, porque hay “…danza del sol y la lluvia entre las flores”, “…velada de estrellas en la noche”, definitivamente, dice la poeta: “Es tiempo de embriagarse, con el licor / que da el esplendor de esta tierra viva”. Y no es para menos, brota la poesía  de sus manos como de los jardineros las flores y de los caminos los reflejos de sol que hechizan a los atentos andantes.Cuál es mi mejor verso?”, se pregunta la autora desde su primer poema, Apenas entreabriendo las puertas de su casa de palabras, casa que sin duda alguna es su propia alma. No exagero, allí en su primer poema desfilan en apretada columna de versos libres las presencias que más adelante encontraremos más detalladas y perfiladas, ya con su nombre  y su estatura luminosa. Presencias que van desde lo bucólico a lo urbano, desde su bestiario amado a sus humildes humanos, desde sus penas a sus alegrías, del pasado hasta el presente, de ella misma a la “…sonrisa de Dios”.Cuál es mi mejor verso?”, se pregunta la autora desde su primer poema, Apenas entreabriendo las puertas de su casa de palabras, casa que sin duda alguna es su propia alma. No exagero, allí en su primer poema desfilan en apretada columna de versos libres las presencias que más adelante encontraremos más detalladas y perfiladas, ya con su nombre  y su estatura luminosa. Presencias que van desde lo bucólico a lo urbano, desde su bestiario amado a sus humildes humanos, desde sus penas a sus alegrías, del pasado hasta el presente, de ella misma a la “…sonrisa de Dios”.

Sólo debes trazar las palabras”, escribe, como si fuera fácil. Pero este verso surge de una escritora consumada, autora ya de otros títulos y que ha “trajinado la vida / y como lo hace el labrador, / mi labor es revisar la siembra”. Y juega, niña eterna, juega con el tiempo y con ella misma “bajo la lluvia”.

Pero sufre también, recordando y hablando de nuevo con quien “…halló un amor, su gran amor, / amor que no fue ajeno al sufrimiento y al dolor”, poeta también, doliente también, vecino tal vez de su niñez, hombre centenario a quien homenajea con justicia.

Y el infaltable abuelo de los cuentos, el que guardaba en sus párpados las memorias de las cosas vividas y pasadas, de los tiempos de la infancia cuando las casas eran grandes y las cosas todas tenían su destino y su razón de ser; abuelo que como un profeta advierte: “…guarden estas historias en su corazón, / porque cuando sean grandes como yo, / tendrán más máquinas y menos historias”.

Menuda urdimbre donde se confunde el hilo de la poesía con la filosofía, el de la naturaleza con los pasos de los hombres y sus humildes oficios.

Es entonces la poesía de doña Melba Inés un soplo de vida inmerso en el paisaje sórdido de la actualidad donde gobierna el caos, el desorden social y moral. Pero ella nos replantea aquí, con su humilde flama poética un nuevo orden, que no es nuevo, sino que hemos olvidado, porque como decía Platón: “No aprendemos, recordamos”.

Para usted, amable lector, queda abierta la puerta de esta casa de palabras, presencias y hálitos de espíritu de la poeta Melba Inés Ospina Martínez. Y dejamos como invitación el poema que da nombre al poemario:

 

 

 

TRAZOS Y PALABRAS

 

Por miles de milenios

el papel y la pluma anuncian su presencia;

siempre juntos, siempre cómplices,

han contado historias, sueños y quimeras,

han registrado trazos y bocetos

de cuentas, mapas y famosas obras y pinturas,

o primorosos garabatos de adorables principiantes.

Pero para decir lo importante,

se resiste la pluma, se quiebran las palabras,

el papel es poco y la tinta escasa.

 

*   Poeta, anacronista y pintor; editor de “ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.