Nos vemos este lunes 12 de agosto a las 7 p.m. en el Teatro Fundadores, ya tengo mi boleta, aunque es de entrada libre… ¡crece, crece la audiencia…!  ¡Larga vida al Festival!

 

Por Martín Rodas*

Alguna vez en nuestros andares tuvimos que cruzar el cauce de un río saltando de piedra en piedra, medir el paso entre una y otra, tasar el riesgo de posar el pie en una roca grande y resbalosa o una muy pequeña y filosa; la grande nos recibe bien, pero la amenaza de un desliz es onerosa; la pequeña genera igual temor. Esbozo esta elocuente metáfora biográfica de lo que han sido los últimos diez años de un verdadero capitán de navío. Y en Manizales ya es bien conocido un barquito de papel que aparece en oficinas, parques, andenes o en el marco de una ventana derruida: la marca del poeta Carlos Mario Uribe, quien a pesar de su popularidad no posee redes sociales o, más bien, y continuando la metáfora fluvial, sus redes no son para cazar sino todo lo contrario, para liberar la poesía en un mundo que apenas empieza a sentir su epifanía.

Desde 2010 cada año significa para La nave de papel, no ya una piedra en el zapato, sino la calenda que ha permitido cruzar dos lustros inundando la fría ciudad de magia, música, danza, arte y poesía. Y no son pocas las personas, hombres y mujeres, que han arribado a Manizales en su bajel de papel.

Suelo recorrer con Carlos Mario las calles y las noches oyendo sus desmesurados sueños, sus maneras de usurpar con la subversión de la poesía; y son largos y profundos esos sueños, donde ve la poesía liberando hombres y mujeres que habitan las cárceles; niños y niñas elevando cometas sembradas de versos; desnudos cuerpos pintados gritando su libertario poema por las calles; ollas comunitarias adobadas con la canción y la ternura de sus poetas…

Él solo recuerda esas nueve piedras que le han permitido agrietar las frías conciencias con el fuego pertinaz de la palabra y sus revelaciones poéticas y políticas. Porque pocos poetas tan políticos pero tan invisibles en su identidad y tan visibles en sus resultados. Esas nueve piedras que enarboló el 21 de marzo de este año, convertidas en los nueve pendones que mostraban cada uno de los afiches que anunciaron cada año de poesía viva.

Y es curioso, infinidad de voces conocidas o no, han pasado por su festival; y el poeta solo ha publicado tres libros, porque personas que lo aprecian han querido que su obra no quede en el anonimato: El primero, «Final del viaje», publicado con el apoyo del entonces gerente del Fondo Mixto, Lindon Alberto Chavarriaga (hoy Secretario de Cultura de Caldas); el segundo: «Derivas del Cuerpo», por invitación de la poeta Jhoana Patiño en su Tríptico Poético (con quien esto escribe); y «El pez rojo», con el apoyo económico de Edilberto Zuluaga, como abrebocas de la colección propia llamada «Bitácoras», muy en el lenguaje marinero.

Afiche del Décimo Festival Internacional de Poesía de Manizales. Diseño: Laura Acosta Gil.

 

Las anécdotas vividas y relatadas por el capitán de la Fundación Cultural La nave de papel son más que numerosas, increíbles. Pero la más preciada es estar ahora tocando la décima piedra en este río que es la vida, y que se nos escurre a todos como niebla y del que por fortuna, «queda, habrá de quedar, esta hora en que me lees, en que me recuerdas» (versos del poeta). Y esa décima piedra está bellamente reflejada en la obra de arte visual que hizo la artista del diseño Laura Acosta de manera especial para esta edición del Festival Internacional de Poesía de Manizales que, por supuesto, está impregnado de la inflamada terquedad e imaginación de su director, al invitar en su inauguración a Edson Velandia, artista emergente, cantautor que enciende las mentes estudiantiles de rebeldía y poesía, entre otros cuarenta poetas de países como San Salvador, Suiza, Estados Unidos, Chile, Uruguay, Argentina, Venezuela, Italia y por supuesto Colombia.

Finalmente, me le quito el sombrero, y no precisamente del ahogado, sino el penacho del guerrero que contra viento y marea nos demuestra con estos diez años de poesía, que hacer cultura independiente sí es posible, pero que se hace urgente acompañarlo desde las instituciones porque, aunque es frase riesgosa, hay que decirla, este festival es de Manizales, es de nosotros y una hermosa ventana al universo.

Nos vemos este lunes 12 de agosto a las 7 p.m. en el Teatro Fundadores, ya tengo mi boleta, aunque es de entrada libre… ¡crece, crece la audiencia…!  ¡Larga vida al Festival!

*  Poeta, anacronista y pintor; editor de «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».