En el texto resalto su dedicatoria que revela una tierna cofradía para con aquellos poetas que viven en las calles, pues desde el milagro que ofrece su resistencia a la urbe inhumana, el perfume insepulto de su poesía se alza como viento libertario.

 

MARTÍN RODAS IZQ

Por: Martín Rodas*

En agosto de 2010, murió en accidente de tránsito en Bogotá, el poeta Andrés Barbosa Vivas de 23 años: Licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad Pedagógica Nacional, miembro de la Red Nacional de Estudiantes de Literatura; participó en el “Festival de Poesía de Bogotá” y “Juegos Florales de Manizales”; publicó: “Desdóblate silencio, 2008”, “La desmesura, 2009” y “Rutas de mujeres y cáñamo, 2010”, y póstumamente: “La ciudad de vino, 2011” y “Alucinaciones y Collages, 2013”, y en camino dos libros con poemas inéditos; fue publicado en el periódico “La patria” y en la “Biblioteca Virtual Brisa”. En su homenaje se realizó el concurso (nacional e internacional): “La memoria de nuestros pueblos: homenaje a los poetas de la calle”, por la fundación que lleva su nombre, dirigida por doña Mercedes Vivas, su madre, empeñada como reza su apellido, en mantener viva su memoria y palabra, en un concurso que, en su versión nacional e internacional, nos trae de nuevo a los caminos misteriosos de la poesía.

 

stoa2La griega, Antigona Katsadima Volos, ganó la versión internacional con su poema: “Los sin techo”, y el director de la Fundación Cultural La nave de papel (que en su viaje anual en el mar de la palabra, que ya suman seis, ha traído a Manizales incontables voces nacionales y foráneas de la poesía), el poeta manizaleño Carlos Mario Uribe, resultó ganador en la versión nacional con el poema atormentado, urbano, sincero y humano: “Ruego para no recibir una moneda”, que ha sido pintado en un mural de la capital. En el texto resalto su dedicatoria que revela una tierna cofradía para con aquellos poetas que viven en las calles, pues desde el milagro que ofrece su resistencia a la urbe inhumana, el perfume insepulto de su poesía se alza como viento libertario.

 

Ruego para no recibir una moneda**

“Para Mercedes Valencia, Juan Carlos Pizarro y Carlos Arturo Grisales,

poetas que andan por las calles de Manizales”

 

Luego de haber cortado en dos la cordillera de mi vida

y tirar al fuego los papeles que acreditaban mi decencia…
Luego de abandonar como sonámbulo el lado fresco de la sombra,

el amparo de cárceles, manicomios y hospitales,

palpo fotos donde emergen como espejismo el rostro de los míos,

y veo cómo la hilera de años del almanaque se deshoja al viento del olvido…
Luego de soñar mí pasado, regreso delirante de donde he sepultado mi cuerpo

y mi historia, a deambular con un bulto de ruina en mis pupilas,

pesado y oscuro como la muerte…
Luego de despertar en la sórdida cloaca de mi ciudad,

que me vomitó a su río de mierda como a un condenado,

empujo con mis hombros, bultos de escoria que vender de a peso

en los hipermercados del infierno…
Luego de mal vestir mi cuerpo deformado a martillazos por la intemperie,

con mi plumaje de gallinazo invasor, vago entre los robledales

de la gente más digna que dios, limpiando sus escupitajos con mi pico insomne…
Luego de comer hambre, beber sed y partir mi ración con cucarachas y ratas,

al trasluz de ventanas rumorosas, mendigo risas, miradas desdiosadas y trastos derruidos…
Luego, decía, musito con la cicatriz que me hizo la vida en medio de la barba

y le ruego al señor, nuestro dios: “Jamás me des la gastada moneda del recuerdo

porque ya sabemos lo qué compro con ella. Amén.”

Carlos Mario Uribe Álvarez

 

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En la foto: Vannessa Romero Mongrut, Alejandro Buitrago Arias y Carlos Mario Uribe Álvarez.

*Poeta, anacronista, dibujante y pintor; editor de “ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.

**Detalle del mural de premiación: “Ruego para no recibir una moneda” del poeta manizaleño Carlos Mario Uribe Álvarez, ganador nacional del concurso: “La Memoria de nuestros pueblos: Homenaje a los poetas de la calle”. Ubicado frente a la torre Colpatria, calle 26, carrera séptima, Bogotá. El mural es una interpretación visual del poema. Muralistas: Mercedes Vivas y “Mariposa”.