…De esta época, surgió mi libro de historietas sobre la carrera 23 de Manizales, “Altitud 2.150, la ciudad invisible” y que prologó “Cruceto”; por eso deseo…

 

MARTÍN RODAS IZQ Por Martín Rodas*

M i entrañable amigo, Jorge Iván Cruz, se nos adelantó en el viaje a la eternidad. Ha partido el mayor de “Les Carraspandas”, aquel grupo de rebeldes metafísicos y locos que en nuestra adolescencia, antes de meternos en las rutinas brutales de las academias, los trabajos, las instituciones, en fin, “El Sistema”, asumimos la vida como una aventura de manifiestos, utopías, sueños y esperanzas. Éramos un puñado de estudiantes recién graduados de bachillerato y que primipariábamos en la universidad, pero que queríamos ante todo una vida libre, independiente y digna. 


En ese combo destacaba Jorge Iván Cruz, “Cruceto”, como cariñósamente le decíamos y quien con la generosidad más asombrosa nos brindaba acogida en la casa de su familia para las incansables tertulias sobre filosofía, literatura, política y arte.
Día y noche, esta era nuestro segundo hogar, y sus hermanas, hermanos, doña Berta (su mamá), y la entrañable abuela, de cabellos como nubes albas y corazón transparente, hacían parte de esas deliciosas discusiones.i entrañable amigo, Jorge Iván Cruz, se nos adelantó en el viaje a la eternidad. Ha partido el mayor de “Les Carraspandas”, aquel grupo de rebeldes metafísicos y locos que en nuestra adolescencia, antes de meternos en las rutinas brutales de las academias, los trabajos, las instituciones, en fin, “El Sistema”, asumimos la vida como una aventura de manifiestos, utopías, sueños y esperanzas. Éramos un puñado de estudiantes recién graduados de bachillerato y que primipariábamos en la universidad, pero que queríamos ante todo una vida libre, independiente y digna.

Allí surgió la gallada de “Les Carraspandas”, bautizada así por el mismo Jorge Iván, y que iniciaba con ese artículo francés (Les), dadas sus inclinaciones en aquella época por esa cultura. Recuerdo que una de nuestras primeras acciones culturales, fue participar como comparsa en una jornada que por aquellas calendas se realizaba, de manera verdaderamente comunitaria y sin la influencia de los politiqueros de turno, en el barrio Minitas de Manizales y que tenía por nombre “De sol a sol”, los fines de año.

Luego Jorge Iván se metió de lleno a la academia, en Bogotá, en sus estudios de Maestría en filosofía en la Universidad Javeriana y como profesor de la misma universidad y en la Universidad de La Sabana. Sin embargo continuamos con una amistad profunda afianzada en sus viajes a Manizales. El regreso definitivo a la ciudad, fue hace veintidós años, cuando ganó un concurso docente en la Universidad de Caldas. El Carraspanda mayor volvía y nos juntamos nuevamente para conspirar desde las permanentes tertulias en espacios siempre “no convencionales”, con la complicidad de Kant de quien era un experto y el cual sustentaba su rol académico, y Nietzsche, que era a quien albergaba en su alma. Fue en este trayecto que emergieron obras materializadas en proyectos, libros, pinturas, teatro, música, en fin… un trabajo permanente de creación.

De esta época, surgió mi libro de historietas sobre la carrera 23 de Manizales, “Altitud 2.150, la ciudad invisible” y que prologó “Cruceto”; por eso deseo, en este momento de duelo, transcribir como obituario y homenaje del corazón, el hermoso y profundo texto que mi amigo del alma me dedicó y que es una profunda, sincera y transparente (como era su vida) reflexión filosófica sobre mi libro:

 

La conspiración

 

Con el ‘juego de fuerzas y ondas de fuerzas’, TiN nos envuelve en el manto ‘Del susurro al trueno’, para que en lo noctámbulo, la pluralidad y la diferencia, nos arriesguen a devenir conspiradores de la ciudad invisible.

Las historietas surgidas desde la intimidad de la fuerza a su exterioridad, bajo el símil del lenguaje y la caricatura, realizan la mediación simbólica y nos llevan desde ‘La muerte de Pericles’ a reflexionar sobre el fantasma errante, a través de un espacio en el que se mueve la desgracia anónima.

En ‘Lunadar’, en el croar de la rana y la abyección de Marino, se da el esplendor del abismo; allí donde la caída se afirma en el tormento de la temporalidad infinita.

En “Relevo en La 23’, la compañía de Búho y la arbitrariedad de la muchedumbre, muestran el límite del hombre despojado, la aprehensión de un vacío que parece colmar el habla, pues ‘Relevo’, muere en su soledad. En ‘Héroe del silencio’ la pasión del absurdo se sostiene y eleva hasta la alegría de la instancia: abrir lo cotidiano a la historia en sus rasgos esenciales, para no dejarse aprehender.

En ‘Caláver’, se nos remite a esa parte de la existencia inaparente mas no oculta, pues está más acá de lo que significa, con un silencio que se disipa cuando callamos para oírlo.”

 

 

*        Poeta, anacronista, escribano, dibujante y pintor; editor de “ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.