Pero –contesta ella- “¿de qué sirve una moneda en la boca de un muerto?”. Mocoa hizo estremecer las capas tectónicas y morales del reino. Si es cierto –como dijo Osho- “que la única moral es la conciencia”, la nuestra es una cloaca. ¿Serán capaces los hombres, “sobre cuyos hombros caía todo el horror del mundo”, soportar la avalancha de arrepentimiento que provocan en la conciencia la cifra parcial de 293 muertos?
Afirmásemos que la catástrofe y la dicha siempre llaman a la puerta cuando nadie las espera. Tampoco descartásemos que la escasez de intuición para anticipar la desgracia –y destruirla antes que ella lo destruya todo- sea una normativa con miras a justificar la existencia del azar, las glorias fortuitas y las derrotas injustas. Arguyésemos –sin temor a equivocarnos- que nadie tiene menos, ni más, de lo que merece. Después de mucho cavilar, Mocoa -una india mestiza sin voz ni voto en Colombia- grita impotente que no, que no es así. “Si yo les dije que un presentimiento me perturbaba los sueños, ¿Por qué no me escucharon… por ser una pobre india?”. Pregunta desquiciada la muchacha. “Si todos sabían, ¿Por qué fui la última en enterarme? ¿Cuánto les costaba evitarlo? Si hacen hasta lo imposible por encontrar cadáveres entre los escombros, ¿por qué no hacen lo mínimo por proteger la vida? El olvido mata. ¿Quiénes son ustedes y por qué me condenan?” Finalizado el interrogatorio, un silencio deshonroso inundó el reino.
Ahora es mi turno: ¿Cómo reparará tanto daño la burocracia de este país?, ¿serán tan soberbios como para intentarlo?, ¿reconocerán las culpas o su silencio mortífero confirmará que son inmunes al dolor?, pregunto sin advertir que el cielo es sordomudo. Juan Manuel Santos –todo dios, todopoderoso- responde que su Consejo de Ministros ha decidido destinar cuarenta mil millones de pesos para resarcir los hijos de Mocoa. Pero –contesta ella- “¿de qué sirve una moneda en la boca de un muerto?”. Mocoa hizo estremecer las capas tectónicas y morales del reino. Si es cierto –como dijo Osho- “que la única moral es la conciencia”, la nuestra es una cloaca. ¿Serán capaces los hombres, “sobre cuyos hombros caía todo el horror del mundo”, soportar la avalancha de arrepentimiento que provocan en la conciencia la cifra parcial de 293 muertos?
@j_alejo16



